HASTA EL MOMENTO MAS DE CIEN FAMILIAS SE BENEFICIARON CON EL PROYECTO

Reciben animales, tienen que criarlos para alimentarse y luego devolverlos

Gonzalo Ferrari y Ascensió Finet, representantes de la organización catalana Totes Les Mans (Todas Las Manos), se «engancharon inmediatamente» cuando el veterinario de la Unidad Montevideo Rural del municipio, Carlos Pintos, les detalló el proyecto tendiente a garantizar la alimentación de las familias de bajos recursos de la ciudad.

La decisión de aportar parte del financiamiento para la propuesta se centró en la ausencia de «caridad». «Para que la organización financie una iniciativa tiene que estar garantizado que no es una donación o acto de caridad, sino un proyecto de desarrollo», sostuvo Finet, quien aceptó formar parte de la propuesta debido a su «enfoque hacia la población infantil en situación de extrema pobreza».

Que no hubiera dinero de por medio también influyó en la cooperación de la organización de Barcelona, creada oficialmente en 2003. «El dinero siempre genera dependencia, por eso nuestro objetivo es apostar al desarrollo sustentable», señaló Ferrari, de nacionalidad uruguaya y residente en España desde hace 28 años.

Una vez aprobado el aporte económico, se puso en marcha el proyecto, que tiene su historia. «Después de la crisis de 2002 muchas familias se dedicaron a la agricultura para mitigar el golpe sufrido. Empezaron a formar huertas en sus terrenos y así resolvían parte de la alimentación diaria mediante la ingesta de verduras», contó Pintos.

Pero la preocupación del municipio se centraba en la infantilización de la pobreza, por lo tanto buscaba formas de garantizar una alimentación nutritiva. «Hasta los cinco años la alimentación es fundamental para el desarrollo intelectual de los niños. Entonces empezamos a pensar en cómo mejorar su alimentación basándonos en la experiencia de la agricultura».

 

Patos del zoológico de Villa Dolores

Así fue como surgió la idea de la cría de animales. «Las proteínas de alto valor biológico provienen de los animales, no de los vegetales», sostuvo, para luego informar que los primeros patos criollos y la primera cabra para desarrollar la iniciativa los sacaron del zoológico municipal de Villa Dolores.

En marzo de 2004 se entregaron los primeros núcleos de animales a familias en situación de extrema pobreza que habían solicitado integrar la iniciativa. Luego de recibir la visita de asistentes sociales, y técnicos del municipio, las familias reciben los animales.

Los núcleos de patos están formados por un macho y dos hembras, los de conejos por un macho y tres hembras, los de gallinas por ocho pollitos y dos cabras próximas a parir. No obstante, Pintos aclaró que «una familia no recibe todos estos animales sino que se reparten de acuerdo al espacio, a la cantidad de integrantes de la familia y a las especies.

Para aprender el manejo de estos animales, la incubación de huevos, la producción de queso para consumo propio, la pasteurización casera de leche y hasta las formas de manipulación de alimentos se brindan charlas y cursos a las familias involucradas.

Y son más de cien las familias que se beneficiaron con el proyecto, número que «superó ampliamente las expectativas» para sus impulsores. La obligación de devolver la misma cantidad de animales que les fueron prestados permite continuar la cadena y así aumentar la cifra de familias asistidas. Tienen un año para devolver los animales, tiempo suficiente para reproducir su granja.

 

Cabra: la vedette del proyecto

Pintos dijo que la cabra es la «vedette» del proyecto: no sólo porque algunas llegan a dar hasta cinco litros de leche por día sino porque «produce un efecto emocional muy grande en la familia. Se encariñan mucho con este animal, a tal punto de llorar cuando tienen que devolverla».

El «éxito» del emprendimiento llevó a sus creadores a avanzar hacia otra etapa: la producción. «Muchas familias producen más de la cantidad necesaria para consumo personal, por lo que tienen sobrante. Por eso ahora apuntamos a que muchas de ellas avancen hacia la parte productiva», dijeron.

Pintos sostuvo que el espacio físico para desarrollar las iniciativas estará garantizado cuando empiece a funcionar un parque agropecuario que se instalará en un predio de 32 hectáreas del ex Hospital Hansesiano, detrás de la Colonia Sant-Bois (en Villa Colón). Allí se desarrollarán proyectos de producción agropecuaria no sólo con actores rurales sino también productores, asalariados e instituciones. Totes Les Mans está estudiando su cooperación en esta nueva etapa del proyecto mediante «aportes a la consolidación de la producción caprina». *

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