"No más soluciones habitacionales por franjas de ingresos"
–¿Cuál es el nuevo enfoque de la política de vivienda?
–Hoy en día la visión del Mvotma, plasmada en el nuevo plan quinquenal, concibe la política de vivienda como una política social; y no se posiciona como un mero constructor de vivienda, sino de hábitat. Se trata de un proceso de construcción, ya que el punto de partida es una crisis habitacional que ya lleva más de treinta años. La dictadura como –en otras políticas sociales– marca el primer quiebre en la concepción de una política de «interés social» basada en la histórica Ley de Vivienda, Nº 13.728. Esta crisis habitacional se expresa en un desfasaje entre la demanda de vivienda y la oferta de la misma. Lo que se ofrece en el mercado no es aquello a lo que la gente que precisa vivienda puede acceder. Mayoritariamente los que han accedido a una vivienda por la producción pública están desconformes, ya sea por la calidad, por la ubicación en el territorio o por el costo de la amortización.
En lo que refiere a la herencia más reciente de la política llevada adelante por el Mvotma nuestra opinión es que el Sistema Integral de Acceso a la Vivienda (SIAV) necesitaba cambios muy profundos. Esto implica una transición, que es en lo que estamos ahora, reviendo lo hecho y formulando las nuevas líneas de acción.
El programa SIAV promovió diversas intervenciones, pero su solución más emblemática y cuantitativamente más significativa fue el Núcleo Básico Evolutivo (NBE) o los Núcleos Básicos Mejorados (NBM). Esta solución tuvo muchos problemas desde la implementación en áreas periféricas sin servicios, hasta la dificultad para familias numerosas para ampliar los 32m
El programa Credimat es del ministerio con fondos provenientes del exterior, que consiste en otorgar créditos para ampliación o refacción de viviendas, que no ha impactado fuertemente en la ampliación de los NBE; debido a la informalidad del ingreso de los habitantes. Sin embargo, Credimat ha sido un programa exitoso por su esquema de implementación para los sectores medio-bajos de la población, con ingresos formales.
En suma, nuestras diferencias son con la concepción base de los NBE, «productos pobres para población pobre». De esta manera se agudizó la precariedad. Incluso hoy en día existen complejos habitacionales que se están precarizando. El nuevo plan quinquenal propone desarrollar programas que no reproduzcan la segmentación social que está presente en la sociedad, programas que apunten a la inclusión social tanto en el territorio por la accesibilidad a los servicios sociales y urbanos como a la heterogeneidad social en los mismos programas. No más soluciones habitacionales por franjas de ingresos. Esto puede resultar utópico, pero es al horizonte al que aspiramos llegar.
–¿El Mvotma cuenta con los recursos económicos para cumplir con eso?
–Sin duda que en un contexto de restricciones, la cobertura de la demanda habitacional con este enfoque no es posible para un período de gobierno. Además, la anterior administración dejó recursos comprometidos que dan continuidad a una política que, salvo excepciones, agudizó la exclusión y fragmentación social. Tanto en la reformulación de los programas ya comprometidos como en la implementación del nuevo enfoque están los desafíos más importantes de la gestión del Mvotma, considerando especialmente las difíciles condiciones de partida.
–¿Cómo resumiría esas condiciones?
–Hay un desajuste entre el ingreso de las familias y el proceso de amortización, que tiene que ver con la agudización de la pobreza; el cual se inició en 1998. Una política de vivienda es aquella que garantiza la sustentabilidad y permanencia de la vivienda más allá del acceso a la misma. En 1990 surge el Mvotma, su objetivo es atender a los núcleos más pobres, desde una concepción focalizada para sectores que habían estado excluidos de las políticas habitacionales. En cierto sentido puede decirse que cumplió con su objetivo, pero nosotros queremos ir más lejos, queremos una política habitacional que, junto con otras políticas sociales y económicas, contribuya a la integración social.
–¿En qué medida se modificarán los Núcleos Básicos Evolutivos?
–No se van a considerar tal como fueron concebidos, se realizarán con la capacidad acorde al núcleo familiar. Buscamos lograr la integración social en los núcleos familiares de distintas clases sociales.
El programa SIAV se transforma replanteando el subsidio y los préstamos del Fondo Nacional de Vivienda. Se revisarán las franjas NBE (0-30 UR del núcleo familiar) y SIAV (0-60 UR), se evaluará de acuerdo a la canasta de pobreza –en base a los ingresos y el acceso a los servicios–, a la vulnerabilidad social. Es importante destacar que los destinatarios participarán en el proceso de construcción de la vivienda.
–¿De qué forma participarán?
–Ya sea a través de la ayuda mutua en la construcción, en el desarrollo y la gestión de los proyectos, en la definición de la localización de la vivienda, etcétera. La idea es que la participación se desarrolle antes, durante y después de la ejecución de las viviendas. Apuntamos a que elaboren y ejecuten un proyecto arquitectónico y otro social, buscando una integración entre los vecinos, el acceso a los servicios de la zona y la oportunidad laboral. Hay que generar una cultura de la solidaridad social e integración. Consideramos relevante integrar a todos los miembros de la familia en el proceso: niños, adolescentes, y jefes de hogar. Y fundamentalmente incorporar en los programas los cambios producidos en los roles y la composición de las familias que hacen que hoy no predomine la familia nuclear típica.
–Para lograr los cometidos ¿coordinarán alguna acción con el Ministerio de Desarrollo Social?
–Las coordinaciones se dan en dos niveles, una de orden más operativo y otra de orden más programático. En cuanto a los aspectos operativos participamos del «Comité Interinstitucional para la Atención de las Personas Sin techo», donde se desarrolla un trabajo social y aportes específicos que dan continuidad al «Plan Invierno».
Además aportamos un soporte operativo junto con las intendencias para el programa del Mides «Mejoramiento de Hábitat», a partir del cual se otorgan canastas de materiales a los protagonistas del Panes; estamos trabajando para incorporar nuestros complejos habitacionales en «Trabajo por Uruguay o Rutas de Salida», donde los protagonistas del Panes realizan una experiencia de capacitación laboral.
En los aspectos programáticos lo más relevante es la participación del ministro de Vivienda en el Gabinete Social que coordina el Mides. A su vez el Mvotma está representado en el Consejo Nacional de Políticas Sociales. Este consejo tiene la función de asistir programáticamente al gabinete para la coordinación de las políticas sociales y dar cuerpo a un programa de desarrollo social. Aquí el desafío es avanzar en la conexión entre un modelo de desarrollo y las políticas sociales, allí nuestro papel es aportar la perspectiva de reformulación de la política de vivienda en la articulación de las políticas sociales. *
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