Siempre sufriendo
Qué macana.
Los uruguayos, que venimos del fracaso del intento de clasificar al mundial de Alemania, sumado a otras frustraciones deportivas, parecíamos haber hallado uno de esos héroes que aparecen de tanto en tanto –suerte de Cotorra Míguez, de Pataloca Pérez o de Ciengramos Rodríguez– que nos entusiasmó con una conquista de esas que parecen Maracaná.
Me refiero a Jorge Rama, quien plantó a una bellísima modelo oriental para hundirse (metafórica y literalmente) en las abundancias de Susana Giménez, reina de muchas cosas menos del pudor.
Pero cuando íbamos a celebrar el gol del uruguayo –sacando a relucir lo más repugnante de nuestro machismo ancestral– hete aquí que ocurre una pelea inesperada que lo ha dejado aparentemente fuera de juego. Nos quedamos con el grito atravesado en la garganta (mejor ahí que en otro lado) y sin árbitro al que putear con deleite criminal. El desánimo comenzó a hundir nuestros espíritus e incluso el Toto pensó un nuevo discurso contra el Comité Ejecutivo de la AUF o contra la asamblea de clubes (no tiene nada que ver, pero qué importa frente a la desazón).
Y entonces, ¡oh, hay Dios!, nos enteramos de que Rama, exponiendo la vieja garra charrúa, volvió a la pelea por el corazón (me supongo que no sólo eso) de la algo obesa y varias veces lipoaspirada Susana.
Caramba, contragolpe celeste, la vieja táctica (¡vamos Figueredo todavía, también podés seguir prendido!).
Pero las cosas no son sencillas. No es que ella haya interpuesto una defensa cerrada (porque cerrado no le queda nada), sino que apareció un enemigo, el Ginóbili de los embocadotes de féminas dispuestas, con firme deseo de quedarse con la dama: otro Jorge, éste Rodríguez, que también supo abandonar por la Giménez a una joven modelo.
Qué quieren que diga, tengo el presentimiento de otra derrota. Confío en el nuevo héroe nacional, claro. Pero ¿recuerdan el apodo del contendiente? Corcho. Y si es corcho no se hunde. El tipo tiene algo excepcional, como Maradona. El estado anfibio. Y con lo que hay que saber flotar en esa cancha. *
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