La mudanza de un hogar de niños a la Ciudad Viejano conforma a grupo de vecinos de Nuevo Malvín
Al llegar a lo que fue un local de niños varones, se puede leer en una vieja placa de bronce: «La Asociación Uruguaya de Protección a la Infancia agradece al Dr. Alfredo Navarro y su esposa señora Lola Lussich sus proficuas gestiones ante el gobierno de la nación para obtener los recursos con que se construyó este edificio. Febrero 15 de 1939″.
El edificio fue donado con el único fin de albergar niños huérfanos, de la calle. A lo largo de años pasaron por el hogar cientos de chicos que cuando cumplían la mayoría de edad marchaban a continuar su vida.
Está ubicado frente a la rambla de Malvín, sobre la calle Donizetti 1359, un lugar privilegiado frente al mar, que goza de muy buena vista. Unos ventanales enormes forman parte del frente, donde casi 30 niños y adolescentes tenían una sala de recreación.
Hace alrededor de un mes el hogar se mudó hacia la Ciudad Vieja, y tras ese suceso los vecinos del barrio dicen encontrarse indignados. Por tal motivo se han movilizado y elevaron una carta a la directiva de AUPI, al Instituto del Niño y del Adolescente de Uruguay (INAU) y al Presidente de la República.
En diálogo con LA REPUBLICA, Waldemar Perichon, vecino del hogar y María Luisa Verechesi, contaron que al cambiar la directiva de AUPI «hace alrededor de un año, todo comenzó a andar raro».
Los niños estuvieron a cargo hasta el 2005 de una familia constituida por un matrimonio, sus hijos y una abuela. Ellos se encargaban de toda la organización de la casa. «Los niños no salían del patio, no salían salvo cuando tenían que ir al colegio, los venían a buscar en un ómnibus contratado. Ellos actualmente tienen becas en la escuela privada Santa Helena, y en la Escuela Fátima de Malvín. Todos tienen buen comportamiento. Nunca fueron delincuentes, son niños de la pobreza, desamparados, abandonados por sus padres».
María Luisa expresó que la relación de los chicos con los vecinos era «perfecta, y que no se tenía ninguna queja».
Reclaman un lugar adecuado para los chicos
Un «hogar de puertas abiertas» comenzó a funcionar hace un año cuando la directiva del lugar cambió, ingresaron «educadores» y la familia que estaba a cargo del hogar se fue. A medida que el tiempo transcurrió, «los niños comenzaron a salir más a la calle, quizás querían que los chicos se enfrentaran con el vecindario, para justificar la mudanza, cosa que no se dio. Porque ellos no son delincuentes».
Según los vecinos, el liceo privado realizará obras, una cancha de tenis, una de hockey, y cercarán con alambrado de dos metros de alto para no molestar a los vecinos.
LA REPUBLICA constató que empleados privados ya están trabajando en el sitio, y por su entrada principal frente a la rambla se puede visualizar el cartel donde se lee el nombre del colegio «Saint George».
«Nosotros no queremos que vengan y deshagan un contrato, queremos que se les dé un lugar adecuado a los niños. Un lugar donde tengan un espacio para jugar, muchos nacieron aquí, se fueron con 18 años y muchos trabajan por el barrio. Se acostumbraron a estar acá, al aire libre, a la playa, eso se les quitó de un día para otro, ellos no demuestran rebeldía, si tristeza», dicen los vecinos.
Los jóvenes y niños deben trasladarse a estudiar en ómnibus desde la Ciudad Vieja a los colegios y escuelas donde están becados, esto para los vecinos es otro tema preocupante, «ellos no estaban acostumbrados a eso».
LA REPUBLICA consultó a la directora de AUPI, la Dra. Julieta Apesechea, quien dijo que «se decidió reciclar una casa en la calle Maciel 1384 para mudar a los chicos, porque los vecinos habían denunciado que los chicos cruzaban la calle y que eran delincuentes».
Además recomendó: «que los vecinos se tranquilicen, porque los chicos gozan de buena salud y están muy bien».
Dijo además que el traslado se había hecho en acuerdo con INAU y que los niños están concurriendo a la escuela y a un club deportivo. *
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