CASA URUGUAY EN MADRID PIDE QUE SE EXIJA CUMPLIR TRATADO DE 1870

España devolvió a medio centenar de uruguayos que vivían en la indigencia

Un programa creado e implementado por la Comunidad Europea para detectar emigrantes que se encuentren en situación de vulnerabilidad social, determinó estudios que indicaron la conveniencia de enviarlos al país de origen. Así fue que volvieron 59 uruguayos residentes en España.

La cifra significó que Uruguay ocupara el segundo puesto en la lista de destinos del programa cuyo cupo es de 400 personas por año, a las que además del pasaje se les entrega una compensación pecuniaria que varía entre los 200 y 400 euros.

Según Gustavo Alvarez, secretario de la Casa Uruguay en Madrid, quien reveló ayer estos datos durante una entrevista con LA REPUBLICA, todo indica que este año nuestro país volverá a ocupar el segundo lugar en el ranking de «retornados».

Alvarez explicó que los emigrantes llegan a vivir en condiciones de pobreza extrema debido a la baja probabilidad de obtener un empleo si no se cuenta con el permiso de residencia. «Es más si se consigue un empleo puede ser que le paguen la mitad o que incluso no lo despidan sin paga y bajo amenaza de denunciarlo a migraciones», remarcó.

Si bien dijo que es imposible afirmar que España es un desastre, resaltó que tampoco puede asegurarse que sea un Edén, ya que los salarios promedio se sitúan entre los 800 y 1000 euros, pero los alquileres suponen egresos entre 600 y 800 euros si se trata de una vivienda o 300 euros si es una pieza compartida.

A esto añadió que el complejo mercado laboral español será más difícil para los emigrantes a partir del próximo 20 de marzo cuando entre en vigencia una ley de flexibilización que permitirá despedir empleados más fácilmente y contratar otros por períodos más cortos y menos obligaciones patronales.

«Los convenios colectivos aquí no se cumplen. Por ejemplo en la hostelería hay que trabajar cinco días y en jornadas de siete horas y veinte. Pero hay compatriotas que trabajan catorce horas, seis días por semana, para ganar 1200 euros. Eso apenas les da, pero tienen que alimentar a su familia», puntualizó.

A la vez, lamentó que estos datos sean desconocidos para la mayoría de los uruguayos y en especial para quienes todavía van con esperanza hacia el aeropuerto. «Siempre recomiendo que se vayan de a uno y prueben, si no es un suicidio. Yo he visto gente que para tranquilizar a su familia en Uruguay se saca fotos frente a autos parados en la calle, y eso es muy triste porque en realidad la están pasando mal».

Según Alvarez, lo único que solucionaron quienes se fueron desde el año 2000 es la posibilidad de ir de un trabajo a otro, situación que hoy ya no es tan sencilla, pero todavía factible si no se buscan grandes salarios y se tiene papeles.

 

Negociar no, exigir

Para mejorar la situación de los uruguayos en España, Alvarez consideró fundamental la creación de la comisión binacional que estudiará la vigencia del Tratado de 1870. Empero, afirmó que es más importante el papel que juegue el Estado uruguayo en esas negociaciones.

«En base a las 27 sentencias judiciales que reconocieron su vigencia entendemos que Uruguay no tienen nada que negociar con España. Tiene que exigir el cumplimiento del acuerdo y no aceptar rebajas de los beneficios que plantea. No se puede dar un paso atrás», subrayó.

De acuerdo a lo explicado por Alvarez, en la península ibérica las referencias a las negociaciones concluyen en que se hará un nuevo acuerdo similar a los realizados con Chile o Perú, por los cuales para residir en el reino los nacionales de esos países deben probar un contrato laboral u obtener una visa, lo que dificulta la otorgación de la residencia.

Asimismo dijo que desde la visita del canciller Reinaldo Gargano en febrero pasado no se registraron más deportaciones, aunque sí se recibieron dos cartas de expulsión, que «son casi lo mismo».

Por otra parte, y en relación con el vinculo entre los emigrantes y el Estado uruguayo, Alvarez cuestionó la actuación del Departamento 20 aseverando que «debe cambiar radicalmente, debe dejar de ser un espacio de recaudación para ser un espacio de discusión de proyectos como el voto consular o las posibilidades de repatriación, que son temas que se están discutiendo a nivel de gobierno».

En cuanto al primero de los proyectos, el emigrante destacó que la tranquilidad que le da el saber de la intención de la fuerza de gobierno de crear un mecanismo de sufragio a distancia, es equiparable con la preocupación que le genera la falta de voces en ese sentido desde la oposición. «Esperemos que cuando llegue el momento no sean los mismos que nos expulsaron los que pongan el palo en la rueda». *

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