Quién era el empresario asesinado
Salomón Edmundo Saccar (49) era un empresario textil residente en el barrio porteño de Once, y padre de cuatro hijos. En Punta del Este había adquirido el apartamento 104 de la torre «Recalada», ubicada en la calle 24 casi 23, frente a la plaza Artigas. El sábado 2 de febrero del año 2002, su cuerpo con un balazo en el tórax, fue encontrado en el entorno de la hora 14.00 en la puerta del garaje del edificio. Lo habían ultimado con un revólver calibre 38, presumiblemente con intenciones de robo.
Saccar, pocos días después, el 6 de febrero, debía declarar en Argentina como uno de los tantos testigos del atentando contra la AMIA, aunque ya había cumplido una instancia similar que no tuvo mayor relevancia. Era vecino de la zona de Once el 18 de julio de 1994 cuando ocurrió la explosión que dejó en ruinas la sede de la mutual judía y arrojó el saldo de 85 personas muertas, en un caso que conmovió al mundo y que hasta hoy, no tiene identificados a sus verdaderos responsables.
En primera instancia la policía de Maldonado presumió que el móvil había sido el robo en virtud que el hombre recién había efectuado una operación en un banco de la parada 11 de la avenida Roosevelt, de donde habría retirado la suma de 5 mil dólares.
Apenas iniciadas las investigaciones, la policía detuvo a una pareja que había sido registrada en el video de una de las cámaras de seguridad de la entidad bancaria donde efectuó la operación el hombre ultimado. Pero poco después la pareja fue liberada al no encontrarse en ella ningún tipo de vinculación, por más que en el video apareciera muy cerca del empresario argentino cuando realizaba la operación.
Asimismo, persistieron las dudas respecto a si Saccar fue abordado por alguien al salir del banco y fue llevado bajo amenazas hacia Punta del Este, o si su verdugo lo esperaba en la puerta de la torre «Recalada», y apenas entró al garaje y bajó de su coche lo ultimó de un certero balazo en el pecho.
La policía de Maldonado en coordinación con equipos especiales de investigación argentinos del caso Amia, al igual que Interpol, cruzaron muchas veces el Río de la Plata siguiendo algunas pistas. Pero el caso quedó «encajonado» en el juzgado penal de 2º turno de Maldonado, sin poder resolverse. *
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