Asqueta: "El Palacio es un modelo vergonzoso del incumplimiento de la prohibición de fumar"
El diputado y médico Miguel Asqueta Sóñora regresó hace menos de una semana de Ginebra (Suiza), donde participó de la Primera Conferencia de las Partes. Este encuentro reunió a los estados que firmaron el Convenio Marco de Lucha contra el Tabaco, implementado hace un año con el objetivo de «proteger la salud pública».
El convenio establece la implementación de políticas para controlar el consumo de tabaco. Entre las medidas clave se encuentra la prohibición de publicidad, patrocinio y promoción del tabaco; la introducción de advertencias sobre el cigarrillo en las cajillas; lograr espacios 100 por 100 libres de humo y aumentar los impuestos a este producto.
El decreto firmado por el gobierno, que prohibe fumar en lugares públicos cerrados, ubicó a Uruguay en el quinto país del mundo y el primero de América Latina en contar con espacios libres de humo. Por esto Uruguay «fue reconocido por el propio director general de la OMS, Lee Jong Wook», señaló Asqueta.
El diputado no sólo apoya la decisión del gobierno sino que además prepara un anteproyecto de ley para que el decreto se convierta en ley y «obtenga fuerza jurídica». El anteproyecto está en la fase de borrador y será presentado en la Legislatura en marzo o abril próximos.
En el anteproyecto de ley se incluirán las principales claves del convenio para el control del tabaco. Sobre el punto que establece aumentar los impuestos recordó que «el año pasado se aumentó el IMESI pero aunque parezca mentira los productos del tabaco no pagan IVA y esto no puede ser».
No obstante el legislador prefiere no incluir este punto en el anteproyecto porque «el ministro de Economía, Danilo Astori, y el director de la DGI, Eduardo Zaidensztat, se comprometieron a cargar de IVA a los productos del tabaco con la reforma tributaria».
Multados y fumadores
– Los dueños de boliches, bares y restaurantes piden que las multas recaigan en los fumadores y no en sus locales ¿Considera viable este reclamo?
– Es difícil. Soy médico de profesión, por eso digo que el fumador es una persona enferma de una adicción. Como tal, le va a costar abandonar el hábito, por mejor voluntad que ponga. Por lo tanto, en una primera instancia ser punitivo con el fumador podría ser muy complejo. Hay que darle un tiempo prudencial a la gente para que conozca la norma y que acceda a los tratamientos que, por tratarse de una medida obligatoria, el Estado tendrá que poner al alcance de los fumadores en sus centros de salud.
– ¿Tendría que haber una instancia de apercibimiento antes de hacer efectiva una multa en la primera infracción?
– Los inspectores tendrían que adoptar un perfil netamente educativo en una primera etapa. Deberían controlar que se cumplan las normas incluidas en el decreto establecido el pasado 13 de febrero, que obliga a los locales a colocar carteles visibles sobre la prohibición y excluir los ceniceros.
Si un individuo enciende un cigarrillo los agentes tendrían que observar la disposición de los empleados y del dueño del comercio para que esa persona no siga cometiendo la infracción.
Esto no quiere decir que no se cobre ninguna multa: si un inspector constata que reiteradamente se fuma en un local o encuentra ceniceros debe sancionar.
– Los dueños de los bares, boliches y restaurantes dudan de la efectividad que podría tener el llamado a la policía cuando una persona se niegue a apagar un cigarrillo…
– Si adoptara mi rol de oposición podría criticar esta medida y diría que hacen falta muchos efectivos en Montevideo como para destinar policías a esta tarea. Pero si no me equivoco se instaló un teléfono gratuito para realizar denuncias. Eso sería lo mejor: que los comerciantes tengan la posibilidad de dejar una constancia de denuncia, con hora y fecha exacta. Aquí tiene mucho que ver la voluntad de las personas porque el fin último es desnormalizar el consumo de tabaco.
– ¿Cuánta voluntad tienen actualmente los legisladores para cumplir la norma?
– El Palacio Legislativo, tanto el edificio central como el anexo, es un modelo vergonzoso del incumplimiento de la prohibición de fumar.
Lo digo sin reparos porque lo he comentado entre mis compañeros. Es el típico caso de haz lo que yo digo y no lo que hago porque ya existen normas específicas que limitan el consumo de tabaco en las oficinas públicas, como el decreto 203/96 del año 96. A muchos legisladores y funcionarios habría que tirarle las orejas. *
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