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Las eternas murgas

ANGEL LUIS GRENE

Siempre al lado del que estaba en la lona y con los humildes laburantes.

Cuando llegaban al tablado era el desquite que se tomaban los vecinos para reírse con los cajetillas y doctores politiqueros de cuello duro. Murga, nació para la burla, sátira y chiste que te hacían doblar a pura carcajada. Morisquetas a los poderosos y nadie se salvaba de sus criticones versos. En los días del Carnaval de antaño subían al escenario de tablones sobre tanques de querosén, lo hacían dando grandes saltos y algunos componentes se descolgaban de los árboles donde a la sordina se habían escondido. Cabezas rapadas o luciendo desparejos mechones de crenchas. Por la década del 30, sus ropas eran casi de pura arpillera teñida porque la guita no daba para otra cosa y además ese género aguantaba revolcones y piruetas. Mímicas y saltos en pintadas caripelas que eran una eterna mueca burlona. Se acerca un fuerte zumbón coro que ilumina a pura pasión estas añoranzas. De lo más lejos, llegan «Los Reyes de la Mímica», «7 a 7 es un empate», con el pibe Hugo Arturaola y «Los Pirichitifláuticos». «La Grande del 30″ tuvo en su coro al futbolero Pocho Macheroni que luego le dio de punta con «La Ultima Mistonga». Con el padrinazgo del Mariscal Nazzasi apareció haciendo roncha la popular «Línea Magginot». Canillitas y murguistas, entrañable comunión de puro abolengo barrial.

¡Mirá la «Araca la Cana» negros, un gallego y varios parditos que dejando los papeles con letras se dedicaron a cantar con la boca de costado y meta lonja a la botona autoridad. Un saludo cordial dejan en la memoria compañera los enormes «Asaltantes con Patente» que se dieron el lujo en su extensa trayectoria de tener directores de la talla de Pastrana y luego Cachela. Después el querido Tito se encontró con el Coco D’Andraya en el bar Hércules de 8 de Octubre y Comercio y surgió «La Nueva Milonga», flor de las murgas de la Unión.

Del viejo barrio Cordón nace el coro de «Lo que el viento se llevó» que allá por la década del 40 conmovió al carnaval con una letra dedicada a Stalingrado que criticaba al fascismo de Benito y el nazismo del «frankfutero Adolfito» como duramente les decían. Con la dirección del histórico Luis Bermejo nunca faltaban «Los amantes del engrudo» cantándoles a los enfermos del Saint Bois y del Fermín Ferreyra. La agudeza del Tornillo Gamero y la batuta del gran Pepino junto a los Patos Cabreros alegrando las barriadas. «Los Nuevos Saltimbanquis» del Pocho Brecia y «La Milonga Nacional» con su letrista Padula Pérez también se entreveran en ese torbellino de recuerdos. Muy orgulloso estaba Carlitos Céspedes de sus «Curtidores de Hongos» y siempre afirmaba que esa murga se había fundado en 1913 lo que le movía el piso a otras que se llamaban «decanas». La murguita «Don Timoteo» recorría los tablados de la Unión acompañada por ese personaje que fue Ruben Madera. A lo lejos se escucha el genial redoblante del Chiquito Roselló y a su rítmico conjuro llegaron un puñado de sentimientos que suben al escenario y se llaman ¡murgas!. Con más recuerdos y música los esperamos en 1410 AM LIBRE. *

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