Más del 10% de los profesionales uruguayos trabaja fuera de fronteras
«Las migraciones calificadas aumentaron con la globalización de la sociedad de mercado y con las crecientes necesidades profesionales de los países desarrollados para impulsar su crecimiento tecnológico e industrial», dice Lema.
En los últimos cuarenta años, más de un millón de personas con formación universitaria emigraron de los países de América Latina y el Caribe hacia Estados Unidos, Canadá y Reino Unido. «Esta migración penaliza a los países más necesitados, dificultando el desarrollo de sus sistemas nacionales de educación, ciencia e innovación».
La Comisión Nacional para la Unesco en Uruguay acaba de realizar un spot televisivo que aborda el tema de las Migraciones. El spot fue creado en el marco del programa de Recuperación de la Diáspora Intelectual y Científica, en el que trabaja esta Comisión, y está siendo emitido por los canales de televisión abierta, por Tevé Ciudad, VTV y TV Libre. En tal sentido LA REPUBLICA dialogó con el director de la Comisión Nacional para la Unesco de Uruguay, Fernando Lema.
–¿Cuál es el fin del spot publicitario sobre migraciones?
–Nuestra idea es poder hacer un spot de sensibilización a ciertos temas. El que se está viendo ahora en TV se logró a fines de diciembre de 2005. El spot contiene dos fotos, la primera muestra una escena de los años cuarenta: se ven viajeros que llegan y descienden de un barco, la foto aquí aparece en blanco y negro y el público puede leer la frase: «entre los que llegaron». La otra foto es un fundido, es a color y aparece mucha gente en un aeropuerto junto a la leyenda: «y los que se van… quedaron muchos puentes por hacer». El objetivo es comenzar a sensibilizar a la opinión pública y generar mecanismos de encuentro con la gente que se encuentra fuera del país para que «traigan» sus experiencias y su «inteligencia». En ese marco también «largamos» el programa de «contactos con la diáspora», que funciona en áreas del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).
–¿Cómo piensan traer la «inteligencia» de esa gente que se fue del país?
–El programa se basa en tener una fuerte base de datos de la masa intelectual que se ha ido del país. En muchos casos aprovechamos la venida de la gente hacia el país y la invitamos a participar. También estamos generando mecanismos para que participen en actividades presenciales como encuentros de físicos o matemáticos, y biólogos, y hacemos uso de las nuevas comunicaciones a distancia para facilitar los encuentros entre instituciones, empresas o escuelas y crear una red de comunicaciones para abrir ventanas para la inteligencia diaspórica.
–¿Cuál es el porcentaje de la población universitaria que está fuera de este país?
–El 10% de la población universitaria uruguaya está fuera del país, doce mil personas altamente calificadas se fueron en los últimos tiempos. Esta cifra no cuenta a aquellos que se formaron en la segunda generación. Cada carrera cuesta promedialmente 25 mil dólares y en total son 250 millones de dólares que le donamos al mundo del norte. Esa cifra es el costo que insume el estudiante a lo largo de toda su carrera, en otros países el costo es mayor, pero hay que tener en cuenta que estamos exportando 10 mil personas a 25 mil dólares cada una a los países del norte. Este déficit es una constante de los países del sur, la India por ejemplo forma 100 mil informáticos por año y 50 mil se van para Estados Unidos cada año.
–¿La sociedad uruguaya tiene conciencia de esto?
–Un poquito sí porque le toca en carne propia, existe esa dimensión sensible pero no existe una dimensión económica y cultural. No está claro lo que representa esto en términos económicos; y en el futuro del país.
A este factor se suma la baja tasa de natalidad que tenemos, lo que significa que ni siquiera llegamos a reponer esas personas que se van.
Es un indicador alarmante, se nos va un porcentaje importante de gente, en la mayoría personas calificadas, mientras que aquí aumentan los índices de pobreza y son esas familias las que tienen más hijos.
Este es un país expulsor que no genera condiciones para retener a nadie y en este problema de la expatriación no se valoriza a la gente que tiene dentro, el tema salarial es importante, el reconocimiento social también lo es, las trabas burocráticas que hay acá para iniciar un proyecto no son buenos indicadores para que las personas se queden. No existen políticas de captación de esos recursos, en cambio en los países del norte sí las hay. Ciertas visas son preferenciales, por ejemplo las de los informáticos, un porcentaje alto de esos estudiantes se queda en Estados Unidos, ellos se van con 20 o 25 años de inversión que hizo el país en ellos y se quedan en el norte. En la innovación del nuevo país, el proyecto tiene que contribuir a generar masa crítica y sobre todo a abrir las ventanas del país hacia otro Uruguay. *
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