El altar de Momo

En una animada conversación de las tantas tertulias informales que se llevan a cabo por generación espontánea en los pasillos, escaleras y demás, del Teatro de Verano, llevado el tema a la inminente refacción del propio Templo de Momo, que con certeza se irá a encarar una vez que finalice el Carnaval 2006, recordábamos con algunos interlocutores la iniciativa original que había surgido de un llamado a concurso que en su momento se había convocado. Parece que existe la intención de contar con el aporte de los arquitectos que realizaron aquel proyecto inicial, con la finalidad de rescatar de acuerdo a las limitaciones y a la realidad imperante, algunas de las pautas o ideas manejadas en esa ocasión. De ahí, la propuesta que no está nada descabellada, de nuestro gran amigo Alejandro Scherzer, de levantar en algún lugar dentro del predio, en la piedra misma de las canteras, el Altar de Momo; lugar de «veneración pagana», retablo para las promesas  tanto de los que ganan como de los que hacen votos por retornar , ámbito apropiado para encender velas y dejar ofrendas, que con certeza, al cabo de unos años darán motivo a visitas de curiosos y fanáticos. En esta «religión montevideana» que Momo encarna de manera tan peculiar, ¿por qué no rendirle un tributo «sagrado» a su figura más representativa y popular? Figura además, que es un símbolo de tolerancia, paz, desenfado y sana alegría.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje