"Voy a desfilar hasta morir, hasta caer arrodillado con mi tambor"

William Mendoza, padre de Andrea, comentó las razones de su reintegro a Candongafricana junto al novio de su hija.

– ¿Por qué volvió a Candongafricana?

– Andrea me dijo: «Â¡Vamos Papá este año!», y le dije no, el año que viene. Ella decía «Papá, este año», y acá estoy. El año que viene voy a salir nuevamente, porque ésta es la comparsa de mi vida, que iniciamos en Punta del Este. Luego me separé por problemas de trabajo durante dos años. Entonces, como Andrea me invitó y ahora ella no está, yo vengo a representarla y a cumplirle, con la invitación que me hizo.

– ¿Cuál es la fuerza que le inspira en estos momentos?

– Es algo inexplicable, lo traes adentro. En el caso de Andrea, ella vivía yendo del trabajo a la comparsa, no salía a ningún baile ni fiesta. Estar dentro de la comparsa es lindo porque contás con un montón de gente que te apoya en estos momentos difíciles de la vida, que no lo esperás, y cuando viene hay que afrontarlo. Gracias a la gente de Candonga y Andrea estoy acá. Esta es la comparsa de mi vida, me han venido a invitar de otras y he dicho que no.

– ¿Cuántos años tiene como tamborilero?

– Tendré veinte años, actualmente tengo 38 años.

– ¿Cómo se vive el momento previo a las Llamadas?

– Es un antesala que se vive a pleno. La pintura de los tambores, arreglar los estandartes, la risa, porque esta comparsa es una familia y así lo seguirá siendo por siempre. Estás deseando salir de trabajar para venir a pasar un momento con toda la gente de la comparsa, a conversar, a reírte, a olvidarte de todo.

– ¿Hay algún secreto a la hora de poner a sonar los tambores?

– Secretos no hay, sí deben todos poner ganas, voluntad, mucho sacrificio porque al término de un ensayo o un desfile las manos sangran, salen las ampollas, y duelen. Es importante tomar mucho líquido.

– ¿Existe mucha competencia en el ambiente carnavalero?

– Se siente porque sabés que son 35 comparsas y tenés que rendir lo mejor que ensayaste, brindarte a pleno.

– ¿Tu señora también participa en la comparsa?

– Sí, desde que Andrea era niña. Nos alejamos por razones de trabajo, aunque esto viene del alma.

– ¿Vale la pena el esfuerzo?

– Vale la pena, porque después de que hacés el resumen de todo el año, sacás todas las conclusiones de lo que vivís con la gente. Ahí ves el fruto.

Este año lo de Durazno me gusta más por dos razones, primero porque muchas comparsas de afuera pensaron que no íbamos a participar por el lamentable hecho que pasó con mi hija. Pero por el contrario vamos con todas las ganas y la fuerza que puede tener un ser humano, para defender el primer premio y para defender a Andrea.

Este año para mí, antes de salir, es nuevamente el primer premio. Más allá de que lo den o no.

Pienso que este año la comparsa va a dar todo lo que tiene que dar como siempre lo hizo. Todos los desfiles son muy particulares, pero éste es especial por lo de Andrea. Ella los disfrutaba a pleno, y yo voy a rendirlo hasta morir y caer arrodillado con mi tambor. *

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