Escrito por: XOSE DE ENRIQUEZ

Como no podÃa ser de otra manera, el broche de oro para la Primera Rueda del Concurso fue ese Teatro de Verano con entradas agotadas, y el público que acompañó desde tempranas horas, poblando las tribunas. AsÃ, con el fervor de las plateas puestas de pie para despedir a los conjuntos, se vivió una jornada especial desde que era la “primera noche de fallos” de este certamen.
Finalmente, después de la suspensión debido al mal tiempo, de la tercera Etapa, la revista Xanadú pudo, en la última jornada de la Primera Rueda, concretar su esperado y ansiado debut. Una bien resuelta escenografÃa, aunque sin “grandilocuencias”, ofrece el marco inicial para un breve show de humor a cargo de Pedro “Cacho” Denis, quien a lo largo del espectáculo deberá apelar más de una vez a sus indiscutidas dotes histriónicas para superar algunas debilidades del libreto, demostrando su solvencia y capacidad. La propuesta de Xanadú, es muy audaz, ejemplo de ello incluso, es el cuadro de “la experiencia swinger”, realizado casi al principio. Si bien hay algunos pasajes en los que lo de Xanadú se queda sólo en las intenciones, con algunos ajustes puntuales y necesarios, todo el espectáculo podrá alcanzar una mayor contundencia. Las diferentes situaciones que la revista recrea, intentan reflejar distintas épocas y momentos históricos, lográndose aciertos indudables en muchos pasajes, como en el cuadro de la representación del divorcio. “La humanidad se merece otra oportunidad”, parece ser el mensaje final de la revista debutante, que tiene también en la ductilidad de Graciela Villar y la voz de Lilián RodrÃguez, dos de los pilares más firmes y notorios, sobre los que se basa buena parte del espectáculo.
A nadie le caben dudas de que la murguez de Colombina Ché se yergue inconfundible y con claro perfil, desde la esencia más tradicional de la categorÃa hasta los últimos versos escritos para este Carnaval 2006. “Si vos querés la murga no se muere jamás”, canta el coro portentoso y nos llega hasta los tuétanos. Un buen trabajo escénico con paraguas, y muy buen vestuario, completan el saludo contundente de la murga, aún cuando arriesga con la enjundiosa puesta en escena, el lucimiento coral. La crÃtica constante y sin concesiones asuma ya desde el popurrÃ, “el Uruguay nos tiene mareaditos”. Las voces claras y fuertes de una cuerda excelentemente arreglada por Jorge Velando, un señor director escénico y arreglador coral que se eleva con su trabajo de gran brillo, a la estatura de los más grandes de la categorÃa, esas voces decimos, nos anuncian la “fábrica de ansiedades”, de donde saldrán unas cuantas de ellas, y en ancas de los más inverosÃmiles personajes, la propuesta de la murga nos llevará a la risa, al humor, a la reflexión, y también sÃ, hay que decirlo, al sentimiento. Cuando los sabuesos recaudadores de “Zeta” bajan a la platea Ârecreando insólitas situaciones, de gran hilaridad algunasÂ, se produce uno de los mejores momentos de comunicación con los espectadores, para, de allà en más, continuar a paso firme con un espectáculo brillante, que no escatima momentos hondamente conmovedores, como el homenaje a quienes hasta hace poco eran desaparecidos y hoy son luchadores asesinados, con nombre y apellido. Después del “hombre rata”, y del “pescador” que cierra la alegorÃa de las ansiedades Colombina Ché nos regala un verdadero “bocatto di cardenale”, que es la retirada, la esencia y razón de ser de sus diez despedidas y once regresos… AllÃ, la huracanada fuerza de Colombina, sacude las entrañas del Teatro y se despide a pura murguez, con una baterÃa contagiante, y un director en su mejor momento. Lejos de las canteras, en el sereno de la noche, camino a los hogares, su coro ardiente y cautivante, sigue escuchándose con emoción: la emoción de toda verdadera murga.
El parodismo estuvo de fiesta en el cierre de la Etapa; el parodismo de verdad, el que ha hecho crecer la categorÃa desde el fondo de la historia, porque eso fue lo que puso sobre las tablas del “Ramón Collazo”, el conjunto de Artigas Contreras, Juan Carlos Muiño y Miguel RodrÃguez. Una correcta y acertada ambientación, un hilo conductor que no le “pesa” al espectáculo, y la solvencia indiscutible de tres grandes figuras como Jorge Medina, Marcel Keroglian y Walter Brilka, permiten alcanzar óptimos resultados a medida que el espectáculo avanza en su desarrollo. En ese marco, se desenvuelven las parodias de Jacquet’s, “el Chueco Maciel” y “Sócrates”, distintas en el planteo, en la temática, obviamente y hasta en la concepción, pero manteniendo las pautas, el perfil del conjunto y la ambientación, porque aunque pueda parecer descabellado, se percibe una relación argumental que apunta a una idea clara con respecto a las injusticias, a la marginación y a la libertad. Ambas estuvieron muy bien realizadas e interpretadas, y ajustando algunos aspectos relativos a la puesta en escena, sin dudas que el espectáculo redoblará su fuerza. No quisiéramos dejar pasar por alto un comentario acerca de una fotografÃa exhibida durante un pasaje de la parodia, una simple fotografÃa del “Chueco” integrando un equipo de baby fútbol. Es una imagen que dice mucho; esos eran otros tiempos y otros muchachos, no era el “lumpenaje” elevado a la máxima potencia… En esa foto del club San Telmo Âque asà se llamabaÂ, no sólo aparece el “Chueco”; junto a él, en la punta izquierda está Roberto “ChiquitÃn” Monzón, hoy con 55 años, figura del carnaval e impulsor de una agrupación exitosa en el Carnaval de las Promesas. También está el hermano de “ChiquitÃn”, aparece el cuñado del “Canario” Luna y el golero es el “Negro Macedonio”, más tarde preso polÃtico de la dictadura y hoy radicado en Suecia. En nuestra opinión, ese espÃritu de barrio, ese aire sesentista que envolvió las andanzas del “Chueco”, está retratado y recreado en la parodia de Jacquet’s. *
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