Quisieron "liquidar" la reserva de fauna pero ésta abre sus puertas nuevamente
La directora general de Higiene y Protección Ambiental del municipio, doctora Mary Araújo, confirmó que todas las obras y mejoras requeridas están terminadas, que todo el amplio predio natural está siendo adecuadamente acondicionado y que, a pesar de que el número de animales en semi cautiverio es inferior al de hace dos años, las especies autóctonas están representadas y el rebaño de venados de campo (uno de los más grandes del mundo) se ha incrementado.
Como se recordará, la citada reserva, ubicada sobre la Ruta 37 entre las ciudades de Piriápolis y Pan de Azúcar, fue definitivamente cerrada a principios del año 2004 cuando un incontrolable brote de «Fiebre Q», ya había afectado a una treintena de personas que en algún momento cumplieron tareas en el recinto, e incluso cobrado la vida de un hombre un año atrás (Mario Acuña, entonces trabajador de la empresa Limpark que contrataba para la Intendencia). Mientras las autoridades municipales de la época le restaban gravedad al tema y anunciaban que el cierre sería solo por pocas semanas, de manera de acondicionar algunas instalaciones, distintos organismos oficiales y varios ministerios intervenían para intentar conocer las causas del brote a la vez de controlar su avance en el resto de la zona. Nunca se supo qué fue realmente lo que ocurrió, y por qué se tardó tanto tiempo en tomar medidas de fondo, aunque un documento municipal que daba cuenta de la inconveniencia de la existencia de la citada reserva en esa zona, elaborado por la propia intendencia Maldonado, porque conspiraría contra importantes intereses inmobiliarios en la zona, puso un gran manto de duda y para muchos actores sociales del departamento, tuvo incidencia en ese desenlace.
La doctora Mary Araújo aclaró que a pesar de la virulencia del brote de «Fiebre Q» en la Reserva de Fauna, ya se habían dado otros casos anteriores en trabajadores que cumplían tareas de desmalezado en riveras de rutas o espacios públicos de la Zona Oeste del departamento de Maldonado. La jerarca recordó además que en esa época ya había intervenciones de los ministerios de Salud Pública, y Ganadería, Agricultura y Pesca que daban cuenta de condiciones inadecuadas dentro de la Reserva, tanto en el manejo de los animales como en la situación de quienes allí dentro cumplían distintos tipos de funciones.
«No pensábamos que las observaciones eran tantas, y tampoco pensábamos que no se había hecho nada. En realidad durante un año y medio no se había hecho nada», aseveró la jerarca. Trabajadores municipales y de una empresa privada (Limpark), trabajaban sin contar con indumentaria adecuada, sin vestuarios, sin comedor, y trasladando equipos desde y hacia la reserva sin ningún control.
«No quiero prejuzgar, pero no había interés. De hecho éstas palabras nos las dijeron los propios técnicos que han venido de los ministerios; que habían venido anteriormente, en mayo del año 2005 y encontraban no solamente las cosas iguales sino que peores», agregó la jerarca que por entonces, pedía insistentemente informes desde su banca en la Junta Departamental de Maldonado, sin que la administración Antía respondiera con claridad sobre lo que estaba sucediendo y qué se estaba haciendo.
La sensación que muchos tienen de que realmente el reconocido paseo quiso ser cerrado definitivamente como forma de «revalorizar» predios de la zona con fines inmobiliarios, quedó pautada a mediados del año 2003, cuando el entonces diputado doctor Enrique Pérez Morad (hoy secretario general de la Intendencia de Maldonado), presentó un proyecto de ley para declarar la Reserva de Fauna del Cerro Pan de Azúcar, Patrimonio Natural y Area Protegida. En ese momento se interpuso un informe de la propia Intendencia de Maldonado que destacaba la inconveniencia que eso significaba, «eso es algo objetivo, es una versión taquigráfica», aclaró la doctora Araújo. Sospechosamente, luego de aprobada la ley impulsada por Pérez Morad, a fines de 2003 comenzaron a surgir los primeros casos de «Fiebre Q» que en su momento no fueron tratados con la seriedad que merecían, y que, desencadenaron una serie de denuncias en medida que afectaron a trabajadores de una empresa privada que contrataba con la comuna, y que tenía a la mayoría de ellos «en negro», al punto que los enfermos debieron ser asistidos en Salud Pública al no estar inscriptos en Disse.
Está todo casi pronto
Durante estos casi dos años, en todo el predio no se realizó ninguna tarea de mantenimiento como forma de poder localizar adecuadamente el punto donde estaba concentrado el foco de ésta zoonosis que puede surgir en cualquier país ganadero y es conocida como «la enfermedad de los frigoríficos». En el mismo período, gran cantidad de animales fueron liberados o murieron por distintas causas lo que llevó al recinto a transformarse en un espacio nuevamente agreste como lo es todo el entorno del cerro Pan de Azúcar.
El actual gobierno departamental, se comprometió a trabajar en procura de la reapertura de éste paseo reconocido internacionalmente, fundamentalmente por contar con el rebaño de venados de campo en semi cautiverio (especie en extinción en todo el planeta), más grande del mundo. Allí se ha trabajado intensamente para levantar 11 hojas conteniendo decenas de observaciones presentadas por varios ministerios con injerencia en el tema, en relación a manejo de animales, higiene laboral y medioambiental y carencia de infraestructura.
Recién hace 35 días se inició un profundo desmalezamiento, tarea que justamente había sido interrumpida hace dos años como forma de evitar la propagación del virus en forma aérea.
Paralelamente se fueron tomando todas las medidas exigidas desde el punto de vista sanitario, en base a las recomendaciones de expertos en la materia de la Universidad de la República, como el catedrático Grado 5 Eduardo Sabio.
En cuanto a infraestructura edilicia, fueron construidas diversas e imprescindibles instalaciones que no existían, como una sala veterinaria, de cuarentena y de necropsias, además de vestuarios y comedor para los trabajadores del lugar. Tampoco la reserva contaba con planos ni habilitación de bomberos, exigencias y trámites que quedarán superados en el transcurso de ésta semana.
El agua que se utilizaba en todo el predio, estancada en varios lagos artificiales, estuvo contaminada al menos desde el año 2003, por lo que fue necesario adquirir dosificadores de cloro y realizar una minuciosa limpieza de depósitos elevados.
También fue remodelada la sala de ofidios y se realizaron obras de acondicionamiento de distintos recintos animales que, a raíz del prolongado cierre y también a causa del ciclón extratropical de agosto del año pasado, habían quedado destruidos. En estos momentos se trabaja en pintura y reconstrucción de toda la red eléctrica.
Los animales: faltan muchos
La doctora Mary Araújo adelantó que lamentablemente por distintas causas, la Reserva abrirá sus puertas con menos animales que hace dos años, pero en perfectas condiciones desde todo punto de vista.
«Hay menos, de todas maneras están los típicos, los gatos como dice Tabaré (González, el director de la reserva) y venados por suerte hay trece más así que la población es de más de 80. Lo que está más debilitada es el área de pájaros porque también hubo una inexplicable suelta de pájaros, 200 pájaros o más se soltaron que se supone además que son transmisores (de la Fiebre Q)», explicó la jerarca municipal.
«En eso estamos más pobres, ustedes por supuesto no van a encontrar la Estación de Cría cuando se abra como en las mejores épocas, pero se abre; se abre con el mejor espíritu, co
n el mayor esfuerzo, con seguridad dentro de los parámetros científicos. Van a encontrar el esfuerzo hecho en un lugar después de dos años de cerrado y las ganas de seguir progresando, pero de aquí en más, progresando además científicamente», concluyó la doctora Araújo. *
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