Canotaje: "Un deporte solidario, participativo y ecológico"

Diversión gratuita en Playa Verde

Gabriel Viscay explicó a LA REPUBLICA que «jugando aprenden a subirse, bajarse, entrar al agua con la canoa, virar y barrenar olas. Es difícil hacerlo en el Río de la Plata, porque se suele practicar en espejos de agua. Pero se aprende».

Para cuando finalice el curso amateur -a finales de febrero- se está planificando y coordinando con guardavidas, Prefectura Nacional Naval y el equipo de la IMM realizar una travesía en canoa hasta Playa Honda o hacia la Playa Carrasco. «Dependerá de cómo esté el viento», dijo el profesor.

 

En clase

«Los que más saben le enseñan a los que no», dice Viscay. Para la clase utilizan dos canoas y para la próxima semana el profesor espera entre tres y cuatro más.

Andrés, de 21 años de edad, fue la primera vez que se acercó a la actividad de canotaje y contó a LA REPUBLICA: «Me enteré y vine. Me gustan los deportes, trato de experimentar todos los que puedo. Algunos son caros, por eso aprovecho oportunidades como ésta».

Paola -de 18 años de edad-, recién acababa de practicar el deporte por primera vez y emocionada opinó que «está muy bueno…, lo mejor es cuando vienen las olas». Asimismo, aprendió que «se tiene que bajar primero de la canoa el tripulante que va sentado en la delantera, en segundo lugar el trasero y por último el que está sentado en el medio».

Viscay añadió que la idea de las clases «es que se diviertan, aprendan las bases del deporte y si les interesa puedan profundizar en él».

 

Travesías y testimonios

Para quien le interese ser entrenador de canotaje podrá prepararse en el Instituto Superior de Educación Física o en la Asociación Cristiana de Jóvenes.

También están los aventureros, quienes realizan paseos por un fin de semana o más días desde San Ramón hasta la desembocadura del Río Santa Lucía o por el departamento de Treinta y Tres o Río Negro.

El docente subrayó que el canotaje «es un deporte solidario, participativo y ecológico. Te desarrolla la resistencia, fuerza, flexibilidad, y potencia».

Sebastián -12 años-, alumno del Club Náutico, comentó en medio de su aprendizaje: «Nunca antes tuve la experiencia de andar en canoa y aprender del mar. Por ejemplo si hay viento norte sabemos que te lleva hacia adentro del río. Además nos divertimos mucho». Matías -13 años- relató parte de lo aprendido: «El que se sienta atrás en la canoa es el que controla y dirige los movimientos. El tripulante delantero es el que controla la visual; y el del medio agrega velocidad».

Pablo, 14 años, dijo que también les enseñaron que «existen distintos tipos de canoa de acuerdo al tamaño y el tipo de material, ya sea madera, fibra de vidrio o carbono».

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