Festejos en la única ciudad fundada por Artigas

Se cumplen hoy 190 años de la fundación de Carmelo

El trabajo de investigación realizado por el historiador Giribone respecto a la fundación de Carmelo fue volcado en el libro «Repasando la historia – Recordamos al prócer Artigas». De sus páginas, LA REPUBLICA extractó lo concerniente a esta importante circunstancia, la cual transcribimos a continuación. Relata Giribone que «antes del año 1719, la región que fue el Partido de Víbora se hallaba totalmente despoblada, hasta que llega Don Gerónimo Escobar y Gutiérrez para ocupar las tierras realengas que se la habían adjudicado. Nos imaginamos a Don Gerónimo entrando por la boca de un arroyo en busca de un puerto seguro y de fácil acceso para sus fines, y ya tenemos el «Puerto de las Vacas», nombre que se lo menciona desde 1735. Se establece a pocos kilómetros en una vasta llanura, privilegiada por su posición geográfica y por la fertilidad de sus tierras. Con el tiempo aquel llano tomó su nombre asociándolo con su ubicación; es decir, el «Rincón de Escobar».

El 4 de febrero de 1758, Don Juan Francisco Palacio obtiene permiso para levantar una capilla sobre la margen izquierda del Arroyo de las Vacas; y el 7 de junio de aquel año ya tiene la capilla y apalabrado al Capellán Fray Fernando Oviedo. Era un humilde rancho de terrón con techo de paja, el que en 1761 fue reemplazado por un nuevo templo para la parroquia del Partido. En torno a la iglesia se fue formando un pueblo llamado De las Víboras. En 1801 contaba con 16 ranchos dispersos en un terreno de cuatro cuadras en cuadro, con 76 habitantes que vivían con enormes dificultades, carecientes de lo indispensable, a pesar de ser la población más importante del Partido; pues funcionaban allí la Parroquia, la Alcaldía, el Juzgado, la Comandancia y el Correo. En consecuencia, a fines de 1801, 22 vecinos piden al Cura Vicario Don Casimiro José de la Fuente que gestionara el Traslado al «Rincón de Escobar», pedido que de la Fuente presenta al Virrey en Buenos Aires el 18 de enero de 1802, reforzándolo con un extenso memorial, pero sin éxito frente a la oposición de Melchor Albín, dueño entonces del terreno y con influencia ante el Virrey. En 1809, muerto Don Casimiro, lo substituye el doctor Felipe Santiago Torres Leiva, nacido en Luján, quien reanuda las gestiones también sin éxito.

En 1816 el General Artigas alcanza su máxima grandeza, y es entonces que Don Felipe Santiago Torres Leiva, Don José Ignacio Sierra y Don Pedro José Zapeda, le presentan el pedido de traslado tan deseado, no sabemos si personalmente o por escrito. Es el 12 de febrero; y sin hacer un engorroso trámite burocrático, Artigas decide conceder el permiso para la fundación de un nuevo pueblo a orillas del Arroyo de las Vacas; y en el marco del Reglamento Provisorio, dona una legua y media para su ejido. Con esa misma fecha comunica la «Superior Resolución» a las autoridades de Montevideo y de la Colonia para su ejecución. Así nace el Pueblo de las Vacas. En el año 1819 arriban los primeros pobladores, Don Miguel Vadell, Don Jorge Ferrer y Don Antonio Baltra. Entre 1820 y 1822 se funda la primera iglesia, un humilde rancho de ladrillos con techo de paja, la que pasa a ser Viceparroquia del Partido de las Víboras. Es allí donde en 1830, el pueblo, ya con su nombre definitivo del Carmelo, juró la Constitución de la República.

Cabe destacar que el poblamiento se desarrolló bajo la denominación extranjera, la portuguesa. En 1820 se efectúa el primer trazado del pueblo: la Plaza Mayor, después Plaza Artigas, y al este la Calle Real, el eje del trazado. En 1822, por gestiones de Don Isidoro Rodríguez, el pueblo toma el nombre del Carmelo; y el jefe portugués Barón de la Laguna aprueba la resolución de Artigas y resuelve el litigio por la tenencia de la tierra entre los vecinos y los descendientes de Melchor Albín. La Villa tuvo un desarrollo muy difícil: la Guerra Grande, el cólera y las revoluciones fueron los mayores sucesos contrarios al progreso. Sin embargo, la última década fue muy florenciente: en 1912 se inauguran el Puente Giratorio y la luz eléctrica; en las canteras de El Cerro, cuya explotación se había iniciado a fines del siglo pasado. También entonces Nicolás Mihanovich instala un astillero, el que amplía en 1905, dando trabajo a centenares de obreros. *

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