En plena competencia cambian reglamento
Llegamos a expresar que el asunto estaba «muy conversado», y la interrogante crecía a medida que crecían los rumores. Desde hace un tiempo, lo habitual era que cada jurado, durante la actuación de cada conjunto en la Primera Rueda, además de emitir su puntaje correspondiente al rubro específico, votara aparte en papeleta o en el ordenador , si aprobaba o no el pasaje del conjunto en suerte, teniendo en cuenta la visión global por sobre los aspectos técnicos de su rubro. La novedad este año, recogida en el Reglamento del Concurso Oficial del Carnaval 2006, era que esta vez ese pasaje a la otra ronda se decidiría por cupos, y la propia computadora determinaría en base exclusivamente a los números manejados por cada jurado en su rubro, qué agrupaciones quedarían eliminadas de la próxima instancia de la competencia.
Los siete de ayer y los de hoy
Originalmente, los cupos fueron establecidos tomando en cuenta la realidad de algunas categorías, como la de revistas, que la integran sólo cuatro conjuntos, y la de humoristas, que cuenta con cinco agrupaciones, además de las particularidades del sistema informático, que en un principio no ofrecería la posibilidad de eliminar a los siete conjuntos con menor puntaje independientemente de la categoría a la que pertenecieran. Tal es así, que la información brindada en todo momento, indicaba que no pasarían a la Segunda Rueda, cuatro murgas, dos lubolos y un parodista. Pues bien, al promediar la Primera Etapa del Concurso Oficial, «la montaña parió un ratón» y se cambiaron las reglas de juego. En efecto, con fecha 7 de febrero, la División Turismo de la IMM, emitió un comunicado que lleva la firma del Director, Fernando González, en el que se expresa que dicha División «accede a un planteo de Daecpu. El mismo parte de una resolución de Directiva que confirma, a su vez, una resolución tomada por unanimidad en la última Asamblea y al cual habíamos respondido negativamente en un principio, debido a dificultades del Sistema informático del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas (SCAC) para implementar la solución.» Agrega el comunicado que «reiterado el planteo y ajustados los mecanismos del Sistema informático, hoy damos satisfacción al pedido de Daecpu y comunicamos la modificación correspondiente a la primer frase del Art. 12 del Reglamento del Concurso Oficial.»
El artículo 12 decía: «Luego de haber transcurrido la Primera Rueda, pasarán a la Segunda Rueda, de acuerdo a su puntaje, los 5 (cinco) primeros Humoristas, los 5 (cinco) primeros Parodistas, las 5 (cinco) primeras Revistas, las 8 (ocho) primeras Sociedades de Negros y Lubolos y las 18 (dieciocho) primeras Murgas. Al término de la Segunda Rueda, accederán a la Tercera Rueda o Liguilla los conjuntos que, sumados los puntajes de las dos Ruedas, se encontrasen en las siguientes posiciones: los primeros 3 (tres) Humoristas, los primeros 3 (tres) Parodistas, las primeras 3 (tres) Revistas, las primeras 4 (cuatro) Sociedades de Negros y Lubolos y las 9 (nueve) primeras Murgas. A continuación se detalla la forma de cubrir los 2 (dos) cupos restantes, para llegar a un total de 24 (veinticuatro) que participarán de la Tercera Rueda o Liguilla.»
¿Tan justo como oportuno?
La modificación del citado artículo introduce entonces esta variante: «Luego de haber transcurrido la Primera Rueda, pasarán a la Segunda Rueda los 39 conjuntos que obtengan mayor puntaje, independientemente de la categoría a la que pertenezcan. De constatarse empates en la posición 39, accederán a la Segunda Rueda todos los conjuntos que se encuentren en esa situación». En buen romance, se le pedirá al sistema informático que realice algo así como una regla de tres para «emparejar» a la totalidad de los conjuntos, ya que no todas las categorías manejan los mismos máximos en los puntajes. Pero además, como primera cosa que se nos viene a la mente una vez que tomamos conocimiento de esta modificación, es el problema que genera en los criterios que cada uno de los integrantes del jurado ha venido aplicando hasta el momento. Cada integrante del cuerpo, trabaja en su rubro guiándose por parámetros que atañen a cada categoría específica, sin comparar ni establecer parangones entre, por ejemplo, murgas y lubolos. Si sabe que de acuerdo al puntaje que estipule, y ante la eventualidad de que se eliminen determinados conjuntos de la Segunda Rueda, de acuerdo a la reglamentación primera, podrá utilizar o no cierta escala en función del interés de que tal o cual agrupación pueda o no seguir adelante. Ya trabajó con ese criterio durante ocho etapas. Vale la aclaración de que no dudamos de que la manera ahora elegida sea justa, o más justa, pero ocurre que existen momentos y momentos; porque en segundo lugar, nunca nos parece sano ni adecuado hacer modificaciones reglamentarias en pleno desarrollo de la competencia, es como cambiar de caballo cruzando el río y se corre el riesgo de que suceda lo inesperado. Ojalá que esta modificación solamente quede en eso, un simple cambio reglamentario y que no arroje otras consecuencias. *
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