Nazarenos llenó de parodismo la noche del Teatro de Verano
Durante el día la jornada no había sido sencilla, corriendo atrás de las novedades con relación a lo acontecido en las Llamadas, después la lluvia amenazante, pero a la noche, el Teatro de Verano mostró sus gradas colmadas de un público ávido de Carnaval. Primera y única etapa de la Primera Rueda con cuatro conjuntos. El ritual carnavalero que parece que se trasmitiera de generación en generación, comienza ni bien se abren las puertas del viejo Templo, cuando los primeros hinchas, en este caso de parodistas Nazarenos empiezan a colocar sus banderas en la tribuna. El sol todavía hace guiñadas en el borde de la Ramírez y rebotan sus brillos postreros desde los vidrios de la facultad de Agronomía, y ya la gente comienza a hormiguear buscando la mejor ubicación en la platea alta, armando campamento con parsimonia y paciencia. Y la noche comienza a caer inexorable, cada vez hay más banderas y vinchas, y carteles, la expectativa crece, hasta que Mario Ríos sale a escena y el espectáculo se traslada a las tablas del cono.
La Bohemia abre la noche
Actuó a primera hora la murga La Bohemia, que en los últimos años busca afanosamente recuperar viejos brillos de un título que supo pisar muy fuerte en la categoría. La dirección responsable es de Alfredo Jaureguiberry. El conjunto alcanzó momentos de buen nivel aunque pareció pagar el precio a un comienzo algo «frío»; el texto, bastante eficaz no alcanzó por sí solo para redondear una actuación sin altibajos. El mismo coro de La Bohemia, que contó con la dirección escénica y los arreglos corales de Julio Julián, no se caracterizó precisamente por sus brillos, y en algunos pasajes del espectáculo no fue del todo audible.
Los Jocker’s se renuevan
El mejor premio para esta actuación de los humoristas Jocker’s fue el aplauso cerrado de las colmadas tribunas del Teatro. Debuta la categoría en el Concurso, y Los Jocker’s «tiraron el chico lejos». A todas luces, el conjunto de los Tuala aparece renovado, y nos deja la grata impresión de ser uno de los mejores años de los últimos tiempos de Jocker’s, cortando amarras con actuaciones recientes. Hicieron reír durante casi todo el espectáculo, contagiando a la platea, tanto con las ocurrencias absurdas del Plan de Emergencia, como en la disparatada confusión del Aquelarre. El plantel respondió con solvencia, y si bien, algunos ajustes serán necesarios para redondear la propuesta, humoristas Los Jocker’s tuvo el regalo de una platea llena que no se mantuvo indiferente.
La Gran 7 en espera
En muchas ocasiones, en diferentes momentos de nuestra vida o para llevar a cabo ciertas actividades, como viajar por ejemplo, si la demanda de pasajes es mucha quedaremos en lista de espera. La murga La Gran 7 nos dejó la sensación de quedar en espera, para ratificar o no que su propuesta puede ser viable y que además puede ser defendida no sólo con uñas y dientes sino con argumentos artísticos. La murga «auspiciada» por Vázquez Melo, auspició o pronosticó muchas cosas, sin perder su aguda desfachatez característica, pero dejando por el camino algo de su personalidad. Con un excelente maquillaje de la siempre sorprendente Mariela Gotuzzo, e ingenioso y original vestuario, no fue en el arranque La Gran 7 que conocíamos, que sin hipotecar su frescura desvergonzada, mostró momentos muy dispares, con algunas carencias interpretativas.
La vigencia de un estilo
El plato fuerte de la noche; el espectáculo esperado. La tribuna lo presentía desde tempranas horas. Una vez que Mario Ríos realizó la presentación de Nazarenos, nos metemos de lleno en esa fábrica de chocolates que nos reclama una respuesta de todos los sentidos. El conjunto de Miguel Villalba, fiel a su estilo, nos lleva de la mano por el mágico y fascinante mundo de la parodia; desde el saludo mismo, hasta el último instante apoteósico de la despedida. Las dos parodias son bien diferentes y sin embargo, manejan y recrean el mismo lenguaje «parodial» que ya es escuela y senda a seguir. Tanto Asterix y Obelix, como Quijote esquina Montevideo, dan rienda suelta a toda la gama de recursos de Nazarenos, comandados por los soberbios Carlos Viana, Maritato, el Colorado Aulet, Miguelito Becchi y la familia Villalba en pleno, como «garantía» de calidad. Fue un cierre de Etapa a todo parodismo, con uno de nuestros conjuntos que es sin duda de los más preclaros exponentes de la categoría.
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