La gimnasia en la playa les hace "olvidar los médicos y empezar el día con calidad de vida"
Por eso llegaron a ir «hasta con lluvia». Son adultos mayores que todas las mañanas llegan a las playas de Montevideo para sumarse a las clases de gimnasia destinadas a personas de más de 60 años.
Las clases empiezan siempre en hora, ya que –según cuentan los profesores– los adultos mayores son «muy puntuales». A las 8.00 de la mañana arranca la gimnasia, que se extiende por una hora. «Son ejercicios suaves, aeróbicos, de movilidad articular, muscular y también localizados», precisan Daniel Szodo y Arianne Gerosa, los profesores de educación física responsables de las playas Pocitos y Buceo.
La actividad sigue con una caminata por la playa, que dura entre 30 y 40 minutos. Y después llega el momento de recreación, en el que aprovechan para jugar algún partido de tejo. «Los grupos son numerosos. En playas como Ramírez, Malvín y Buceo se llegan a juntar unas 80 personas», señalan los profesores del Programa Playas de la Intendencia de Montevideo.
María Amato, de 69 años, hace gimnasia en la playa desde hace diez años y no se cansa de desafiar a sus compañeros en el tejo. Los primeros ocho años iba a la playa de Malvín, pero como tenía que tomar dos ómnibus para llegar, hace cuatro años que va a Pocitos. «Es muy lindo porque además del ejercicio uno hace amistad y después va al cine, teatro o a caminar por la rambla», relata María.
No faltan nunca. «Son muy regulares, sólo no vienen cuando tienen un problema puntual», aseguran los profesores. Y ellos también lo reconocen: «Hemos venido hasta con lluvia. No faltamos porque hay que hacer el hábito. Si no venís un día, al otro ya te cuesta levantarte temprano. Aparte nos da mucho humor, empezamos el día con otra calidad de vida», cuentan seis mujeres del grupo El Ombú, del comunal Nº4.
La mayoría de las personas que llegan a Pocitos los martes, jueves y sábados para hacer actividad física pertenecen a grupos que hacen gimnasia durante todo el año en los centros comunales. Los profesores estiman que el 50 por ciento de los alumnos tiene grupos formados para todo el año y el resto sólo hace ejercicio durante el verano.
El último es el caso de Jaure Esteban Rodríguez, de 63 años. «Durante el año no puedo hacer ejercicios así que en verano aprovecho. Este año voy a ver si puedo hacer hidrogimnasia pero está complicado el tema de los cupos, espero que salga». Se define como un habitué del programa playas y dice que disfruta «todo»: no sólo la gimnasia sino también los paseos, bailes y los compañeros.
Es que, más allá de la importancia de la actividad física, los adultos mayores disfrutan el encuentro. «Disfrutamos de conocer gente nueva, tener amistades, no sólo de saber cómo se llama el compañero sino de conocer sus problemas y cómo está conformada su familia», expresan las mujeres de El Ombú.
Durante las tres horas de ejercicio, está prohibo hablar de enfermedades. «Acá nos olvidamos de todo, porque no hablamos de médicos ni remedios». Eso sí, muchos aseguran que el ejercicio «ayuda mucho a luchar contra las enfermedades».
La cita está hecha. Y los horarios y lugares son flexibles: martes, jueves y sábados, de 7.30 a 10.30 en las playas Pocitos, Santa Catalina, Verde y Cerro; y los lunes, miércoles y viernes en Buceo, Malvín y Ramírez (en el mismo horario). *
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