CONTRA LA ANSIEDAD Y SACANDO EL PIE DEL ACELERADOR

Diez despedidas y once regresos de Colombina Ché

Es cita obligada, noche a noche, del buen carnavalero, la visita a los ensayos para orejear a los que se preparan con todo para el inminente Carnaval. No puede ignorarse en ese periplo diario, la llegada al Centro Eúskaro Español, en Luis Alberto de Herrera y Sancho Panza, a medio camino entre los barrios Bolívar, Quijote y La Blanqueada. Quienes tuvimos la suerte de asistir al parto feliz de la murga Colombina Ché, en el invierno de 1996, no podemos menos que dejarnos llevar por la emoción, al contemplarla hoy, en plena tarea de aprestos febriles con miras a febrero. El clima del ensayo, cálido y familiar, invita a ocupar una silla, o una mesa, si la idea es aprovechar la oportunidad para degustar una buena parrilla. El resto, corre por cuenta del experimentado plantel de la murga que deleita noche a noche a la numerosa concurrencia.

 

No apto para ansiosos

Toda la murga se mueve siguiendo las indicaciones de Luis Trochón; la puesta en escena se encuentra en todo su apogeo. Eduardo Rigaud, uno de los libretistas, no habla de «una propuesta» global; es que Colombina Ché nos presenta un espectáculo que está subdividido, «tiene presentación y despedida independientes  afirma Rigaud ; el saludo es muy convencional, habla de la vuelta y de estos diez años que han pasado desde el nacimiento de Colombina, pero mucho más elaborados los arreglos y lo musical. La despedida se titula ‘Diez Despedidas’, es bastante murguera, al estilo de esas murgas que despeinan cantando en el final, una retirada de ésas, pa´ cantar en los boliches. Son cosas bastante diferentes.» Rigaud señala igualmente: «debo haber sido de los primeros que comenzó a plantear espectáculos unitarios, con nombre, y relacionados de cabo a rabo». De todas maneras, el eje central de lo que mostrará Colombina sobre el escenario gira en torno a la «Fábrica de ansiedades»; «es algo así como mirarnos al espejo  cuenta Eduardo , para ver que la ansiedad nos carcome y nos domina, nada nos viene bien, y no somos dueños de festejar o divertirnos, o de celebrar lo bueno que nos está pasando, aunque sea muy poco, por pensar en lo que viene mañana. No podemos hacerlas pasar todas por acá, pero en esta fábrica algunas ansiedades mostramos; con algunas de ellas intentamos divertir, con otras criticar.»

 

Hay Colombina para rato

Criticona como siempre, esta murga que tiene de vecino al Presidente de la República  el edificio Libertad está a sólo dos cuadras , no repara en títulos o cargos a la hora de pasar factura, que no es más ni menos que lo que las murgas han hecho en este país desde que «el mundo es mundo».

La dirección responsable es de Jorge Natale y el propio Rigaud; el director escénico y arreglador coral es Jorge Velando; la puesta en escena de Luis Trochón y el diseño de vestuario de Adrián Boero, estando la realización de los mismos a cargo de Néstor Morán. Integran el coro: Claudio Rojo, Fernando Serra, Javier Perera, Javier Silva, Nicolás Banzuli y Fabián Acosta, como primos; sobreprimos, Marquitos Gómez y Sanjurjo; segundos, Gabriel López, Marcos Suárez y Pablo Suche; como bajos, Dupy y Carlos Orihuela. En la batería: Papo, Heber Pintos y Adrián Boero. Los textos son de Eduardo Rigaud y Marcel Keroglián.

Seguramente, Colombina Ché 2006 será consecuente con un estilo demostrado en esta década de carnestolendas, con la misma pasión con la que arrancaron sus fundadores en 1997. Una mixtura de vertientes, con arreglos modernos, intentando lograr mejores fraseos, «respetando la murga pero a la vez cambiando, sin que se nos caiga la murga de la bañadera…», al decir de Rigaud, quien resalta las características de la canción retirada: «Lo que te decía de la despedida, hay como una vuelta a las fuentes. Y lo veo en muchos compañeros de Carnaval, y en la gurisada de murga joven cuando pasan por un proceso donde ves que todo se recicla. Los que tenemos algunos años notamos algunas cosas que ya se hicieron.» Y sí, muchas cosas pueden haberse hecho o escrito, pero de la forma que Colombina lo dirá desde el escenario y en el momento de partir, difícilmente se olvide: «Hay adioses que se quedan en el aire / que te atrapan y persisten en la piel / hay adioses que contagian su tristeza / y hay adioses que son dulces como miel / este adiós que va cantando Colombina / es un grito bien murguero y pasional / son diez años dando adioses / y la vida por amor al Carnaval.» *

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