San José pretende atraer forasteros con rutas gastronómicas, museos vivos y minicruceros
Doctor Ceretta, ¿cuál es la idea de la Unidad de Desarrollo, a qué turismo se apunta?
–Es lograr que el Turismo sea una actividad productiva real, más allá de cumplir las necesidades de esparcimiento de los habitantes del departamento.
–¿Cómo se logra eso?
–Yo hago una pregunta a la inversa: ¿por qué alguien que vive en Montevideo, o en Buenos Aires, va a venir a San José?
–¿Cuál es su respuesta?
–Si tú tenés la posibilidad de hacer un viaje y tenés por ejemplo, Colonia y San José… te vas a Colonia. ¿Por qué?
–¿Qué hacemos?
–Hay que inventar, crear, desarrollar atractivos turísticos, apoyando con servicios aquellos que son atractivos naturales. Todo el mundo dice: tenemos las sierras de Mahoma, tenemos barrancas de Kiyú, pero no alcanza eso por sí solo. Me refiero por ejemplo a que si hoy alguien realiza un paseo a las sierras de Mahoma, y lo sorprende una lluvia, debe tener un lugar donde guarecerse y mirar las sierras desde un lugar con vidrios y donde se pueda estar tomando un chocolate, por ejemplo. Servicios. Supongamos que hacemos una gran promoción de Kiyú en Argentina y empiezan a venir argentinos, ¿dónde se quedan a dormir en Kiyú? ¿Cuántos lugares hay para comer? Hay que hacer todo un desarrollo global, que tiene que ser muy equilibrado, tampoco se puede decirle a la gente: ‘bueno, vamos a construir hoteles porque vamos a desarrollar el turismo’.
Lo primero que uno tiene que mirar en un proyecto es su viabilidad. ¿A qué público apuntamos? La realidad que tenemos es que, tal vez el 80% del público que viaja hacia el este pasa por San José, ya sea que los turistas entren por Salto, por Paysandú, por Fray Bentos o por Colonia, tienen que pasar por San José sí o sí en su cruce hacia los balnearios del este.
Pero también tenemos la ciudad de Montevideo, que tiene un millón y medio de habitantes. Siempre estamos pensando en un turismo argentino y nos olvidamos de que tenemos toda esa gente a pocos kilómetros y con una vía de acceso muy rápida, y finalmente tenemos la oferta de Buenos Aires. Entonces, tenemos que pensar en esos públicos a ver qué le ofrecemos. Tenemos otra realidad, que es la ciudad de Colonia, hoy por hoy con 2.000 camas en su hotelería, contra 120 más o menos que tiene San José.
Hemos pensado desarrollar algunos emprendimientos turísticos que caigan dentro del área de influencia de la ciudad de Colonia, para trabajar integrados regionalmente. Estamos pensando concretamente en la zona que bordea al arroyo Cufré. Tenemos un turismo que va todo el año, con un poder adquisitivo alto, y que generalmente no sale de Colonia y sus alrededores. Estamos pensando desarrollar dos productos, uno es la ruta del queso, que va desde Ecilda Paullier a Nueva Helvecia, que es una especie de ruta gastronómica.
Está inspirado en lo que son las rutas gastronómicas en Europa, que está la ruta de los jamones, la ruta de los vinos… Acá el queso identifica a esa región, y la idea es que se puedan visitar algunas queserías, restoranes que se monten a los efectos, integrar a eso la Cabaña Paullier (hay un proyecto con la Cabaña).
–Hasta hoy no había planes de desarrollo de turismo en San José.
–Había una Oficina de Información Turística, tal vez no había una decisión de la Intendencia de apostar para eso.
–En realidad hasta el momento como ingreso real, el turismo no existe.
–No existe. El interés por el Turismo existía en San José desde siempre, allá por el año 1900, había una oficina que se llamaba Oficina de Atracción de Forasteros. (…) La inquietud siempre existió, pero tomada con un carácter más como de una empresa a acometer, tal vez ahora estemos dando los primeros pasos. Pero ha habido mucha gente que ha trabajado en el tema, tengo mucho respeto por los que han trabajado antes.
–Aparte de la «ruta del Queso», ¿hay otras ideas?
–La idea es crear un museo vivo dedicado a lo que es la producción básica de la zona que es la lechería y la quesería artesanal; y un homenaje también a los inmigrantes que dieron vida a esa zona. Casi todos los museos vivos tienen que ver con la agricultura, con la ganadería. Yo estuve recorriendo muchos museos vivos, me atrajo mucho la idea, concretamente en Alemania, y consiste en algo que esté funcionando, que no sea una mera colección de objetos antiguos, sino que si por ejemplo, tenés un tacho quesero, haya alguien haciendo queso, o si tenés un horno de pan, haya alguien amasando y sacando y poniendo pan de ese horno.
–¿Hay algún proyecto vinculado al río?
–La navegación por el Santa Lucía. Estamos desarrollando un proyecto en la zona de Puerto Buschental. Lo desarrolla un privado, no es función de la Intendencia poner paradores ni restoranes, la Intendencia lo que hace es dar ideas, apuntalar, apoyar, estimular, buscar gente que quiera invertir, preparar gente, como lo hemos hecho haciendo cursos, pero no quiere decir que la Intendencia vaya a poner museos, o restoranes o paradores. Pensamos que hacia fines de este verano va a estar terminado. La idea justamente es concretar paseos que salgan desde allí y hagan un circuito histórico de navegación por el río, recorriendo diferentes zonas del río, y teniendo servicios a la llegada. Se aspira a organizar cruceros o pequeños cruceros que salgan desde Santiago Vázquez en Montevideo, remonten el río Santa Lucía, recorran la zona de los junqueros, que lleguen a Isla del Peral, Isla del Francés, y Parador Tajes, bajando allí. Se pasa luego al lado de la antigua estancia de La Floresta, que fuera de Duvimioso Terra, y luego junto a la antigua pulpería de la balsa, que está en Paso Belastiquí… son cosas que se ven desde el río. Se llega al puerto de Aguas Corrientes, un pequeño puertito que hay de embarcaciones menores, hasta llegar a la represa de Aguas Corrientes y a la antigua planta de la OSE, que todavía sigue funcionando, y luego se vuelve río abajo y se entra al río San José, hasta el viejo Puerto Buschental, que fue el lugar donde se fundó la ciudad de Libertad. Todavía están las ruinas, y quedan algunos elementos de la primera fábrica que estableció ahí el Barón de Buschental. Sería un circuito realmente interesantísimo y se está armando. En primera instancia serán navegaciones en embarcaciones pequeñas, desde Buschental, pero todavía no tenemos una embarcación adecuada. Estamos pensando en una embarcación capaz de transportar 40 pasajeros, o sea la capacidad de un ómnibus, para que cierre en números. *
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