Informe acerca de cómo Argentina contamina a diario el Río de la Plata
Parte de esa contaminación llega silenciosamente a las costas uruguayas en donde en estos momentos, sobre las costas de Colonia, miles de uruguayos se recrean en el mismo río.
Así lo señala un informe que el Consorcio para el Desarrollo Sostenible de la Ecorregión Andina trató durante 2003 en el Foro Visión de Agua Dulce en las Américas. Las políticas y el marco normativo, en el marco del Año Internacional del Agua Dulce (2003), en Bolivia*. Allí, varias entidades públicas, organismos de cooperación internacional y organizaciones de la sociedad civil, promovieron un espacio de diálogo a nivel del continente, en procura de analizar las experiencias más relevantes y extraer las lecciones aprendidas que orienten la formulación de políticas para el uso sostenible el agua. Tomando en cuenta la concertación como el elemento esencial para la toma de decisiones proponen la realización del Foro de las Américas denominado «La concertación: instrumento para la gestión de agua dulce en el siglo».
Contaminación progresiva
La preocupación sobre la contaminación del Río de la Plata fue uno de los temas de la reunión, ya que el fondo del río, profundo y rocoso, de aguas claras en siglos anteriores, se ha venido contaminando paulatinamente, no sólo de tierras de labranza sino también de residuos industriales y de la descarga de miles de toneladas diarias de obsoletos sistemas sanitarios que utilizan poblaciones costeras de millones de habitantes. Los nutrientes, materiales orgánicos y diversos contaminantes vertidos en el estuario y bahías se asientan o diluyen en el agua del océano Atlántico. Sin embargo hay indicios de que los volúmenes y niveles de concentración de afluentes están excediendo la capacidad natural de dilución, según señala el informe.
Pero además los propios argentinos pobladores de la franja costera, algunos de la cuenca Matanza – La Boca, continúan reclamando por la contaminación de los ríos Matanza y Riachuelo –el mayor proveedor de contaminación al Río de la Plata– sin obtener respuestas del gobierno nacional, según puede verse en la página web de esta organización vecinal.** Entre otras cosas allí se señala que «por más espectaculares que sean los secuestros, robos y asesinatos de cada día, la inseguridad también es ambiental, y se cobra muchas más vidas que la violencia callejera. Después de silencios cómplices y abandonos dolosos, las «aguas» del Riachuelo siguen bajando negras y macabramente contaminadas. Lo único que goza de buena salud es el olvido. Cualquier río es fuente de vida, pero el que nos ocupa es sinónimo de muerte», señalan.
La contaminación por desechos cloacales e industriales sin tratar afecta a 2.240 kilómetros cuadrados y 3 millones de habitantes en la Provincia de Buenos Aires, y provoca según el mismo informe, el doble de fallecimientos en niños de los partidos de la cuenca de la provincia de Buenos Aires y en los barrios de La Boca, «Una devastadora peste pulula en su entorno, y trágicamente no existen estudios epidemiológicos ni toxicológicos sobre la salud de los habitantes en relación con el letal río. Hasta el agua del pozo está contaminada por las filtraciones que comunican al Riachuelo con las napas freáticas y por los millones de pozos ciegos que imperan en la zona, lo que acentúa el riesgo de graves enfermedades», señala el informe. que dedica también un párrafo a la industria petrolera en la vecina orilla .
Greenpeace y los derivados del petróleo
«Según la organización ecologista Greenpeace, la instalación de Repsol-YPF del Polo Petroquímico Ensenada-Berisso, localidad cercana a Buenos Aires, Argentina, está poniendo en peligro el futuro del Río de la Plata. El análisis de las aguas y sedimentos recogidos en las inmediaciones de la planta de Repsol-YPF indica que el área está contaminada por derivados de petróleo, así como por metales pesados: cobre, plomo, mercurio, zinc y manganeso. Este vertido continuo de la empresa española agravó los casos de inundaciones de los barrios vecinos acaecidos en los últimos años.
Los compuestos encontrados son tóxicos para los organismos acuáticos y, en los seres humanos, pueden provocar daños en distintos órganos, alteraciones en el sistema nervioso central y cáncer», afirma. Sólo el Riachuelo en la vecina orilla constituye una de las mayores vías por las que se vierte cromo al Río de la Plata. Argentina firmó el Tratado de Montevideo el cual prohibe echar aguas sucias, material orgánico e inorgánico al Río de la Plata.
Según la Asociación de Vecinos de La Boca, el Río de la Plata recibe 125.000 metros cúbicos diarios de afluentes industriales y 375.000 metros cúbicos diarios de aguas servidas, sólo de la contaminación que llega desde el corazón de la ciudad a través del Riachuelo y sus afluentes. Como consecuencia de la contaminación del Riachuelo, al Río de la Plata llegan metales pesados como cadmio, mercurio, níquel, plomo, cromo, arsénico, selenio, fenoles, bencenos, tolueno, hidrocarburos dorados, pesticidas, herbicidas, plaguicidas, detritos humanos y animales, materiales orgánicos en suspensión, detergentes, etcétera.
¿Alguien puede asegurar que nada de esto llega diariamente a las costas uruguayas?
Aguas argentinas en falta
Por otra parte, un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) sostiene que la empresa Aguas Argentinas, incumpliendo contratos, sólo efectúa el tratamiento del 12% de los afluentes cloacales que recibe en las plantas potabilizadoras, en tanto que el resto de los afluentes es vertido al Río de la Plata a la altura de Berazategui.
Diversos artículos consultados para este trabajo calculan en 4.000 las toneladas de materia fecal que diariamente van a parar al Río de la Plata desde estructuras cloacales obsoletas en la vecina orilla, país en que sólo el 37% de la población cuenta con servicios cloacales. Según un informe de la Oficina Regional para América Latina y el Caribe del Banco Mundial (2000), sobre el Río de la Plata, «las aguas superficiales y subterráneas están contaminadas y los basurales tienen residuos sólidos incontrolados, pese a que contienen desechos peligrosos». El informe revela, además, que en las zonas cercanas a la costa tienen valores altos de plomo y zinc producidos por la actividad industrial.
Y también sufre de contaminación bacteriológica, ya que sus aguas tienen un alto porcentaje de cloruros que provienen de las sales expulsadas por orina y heces.
El estuario y sus bahías se cuentan entre los sistemas más productivos del mundo. Sus aguas son receptoras de grandes volúmenes de aguas servidas municipales, junto con escorrentía urbana y agrícola, afluentes de los criadores costeros y otros vertimientos (con una superficie de 38.800 kilómetros cuadrados, con una desembocadura de 230 kilómetros, una longitud de 275 kilómetros y un caudal de 22.000 metros cúbicos por segundo es uno de los estuarios más importantes de todo el mundo). Cerca de quince millones de personas que habitan en sus riberas dependen de sus aguas cada vez más turbias. *
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