Popurrí de las murgas que no están
Siempre andamos «patos crónicos» y somos «marionetas» de incierto destino, eternos y románticos «amantes al engrudo», que en esta tierra «embrujada» vamos dándole «matraca» a la vida.
Y como al que quiera «celeste» que le cueste, sufrimos nuestra «clásica» realidad, pero no hay quien «aguante la tacada» y la esperanza se hace noche, aunque sea «estreyada»; así, echando «la falta» sorprendemos este mundo por la retaguardia, como a «la línea Maginot» y ni que fuésemos «curtidores de diablos» igualmente nuestra voz es «censurada»… y uno dale que dale «siempre con ganas».
No alcanza con un sueño de «saltimbanqui», poner ojos de «lechuzona» o rostro afligido de «pierrot»; estamos metidos en «la salsa» y alguno tendrá que cantar «las cuarenta» para que nos oigan en «la cumbre».
Así podremos mantener encendida «la farola», metiendo «bochinche», y peleándola a brazo partido encaramarnos en «la nueva ola», acompañando «los nuevos» vientos que le dicen… Con nuestro imaginario «arlequín» a flor de piel, signados para andar «patos cabreros», sufriendo como «don Timoteo», y escuchando además una y otra vez la misma «milonga».
¿Quién podrá hallar «la justa» en esta «bacanal» interminable?
¿Dónde están,…esos «con patente» que saludan a lo lejos como «la gaditana que se va»?
Pongámosle fin a la triste «mascarada», que la injusticia no se vuelva una «gran muñeca», torciendo «la mueca» de la fatalidad.
Cuando logremos desbancar a los «clásicos asaltantes» habremos alcanzado la igualdad: «siete a siete es un empate». *
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