Pacientes oftalmológicos llegaron a Cuba
Ayer arribaron a Cuba los pacientes oftalmológicos seleccionados por el Ministerio de Desarrollo Social para recibir tratamientos en la isla. La partida había sido retrasada para evitarles largas horas de espera en Ezeiza.
El contingente de pacientes oftalmológicos que constituye este nuevo viaje a Cuba dentro del marco del programa «Nos tenemos que ver» del Mides y de la Operación Milagro del gobierno cubano, estuvo formado por cien personas, de las cuales siete eran niños pequeños, con serias dificultades visuales. Todos ellos y sus acompañantes arribaron ayer a La Habana en las primeras horas, con la ilusión a flor de piel.
La gravedad de las patologías de algunos pacientes, que en su mayoría son de la tercera edad, hicieron necesaria justamente la presencia de otras 13 personas que viajaron en calidad de acompañantes, con el objetivo de tranquilizarlos durante el vuelo y ayudarlos a moverse con seguridad hasta que se les otorgue el alta de los tratamientos que se les realizarán. Entre estos se cuentan dos médicos del Ministerio de Salud Pública.
La partida del vuelo estaba prevista para el mediodía del jueves, pero cambios de horario en Buenos Aires motivaron que también se modificaran los planes aquí y los pacientes abordaran al avión a las 20 horas.
De acuerdo a lo explicado por Ana Olivera, subsecretaria del Mides, la cartera resolvió posponer unas horas el vuelo para que los pacientes pudieran aguardar con mayor comodidad la partida, puesto que además de sus afecciones muchos padecen la ansiedad propia de quien realiza su primer viaje en avión.
Para amenizar la espera, la cartera social dispuso que estas personas fueran albergadas durante la jornada en el centro diurno Cecrece, de la Ciudad Vieja, donde pudieron recrearse, ingerir alimentos y descansar mientras llegaba la hora de partir rumbo al aeropuerto.
«Es la segunda vez que tenemos la oportunidad de que se salga directamente desde el Aeropuerto de Carrasco para evitarle a personas que en muchos casos tienen dificultades de desplazamiento mayores inconvenientes en el viaje. Si bien todavía no se fijó la fecha para el próximo vuelo, podemos asegurar que también será un viaje directo», afirmó Olivera.
Al igual que en los viajes anteriores, el grupo de pacientes se mostraba ansioso por el vuelo, pero distaba bastante de ponerse nervioso por el resultado final de la travesía, puesto que están informados respecto al Hospital Pando Ferrer, lugar donde serán intervenidos, así como de la recuperación de quienes viajaron anteriormente.
En tal sentido, cabe destacar que en el Hospital Pando Ferrer se realizan a diario unas 350 operaciones de cataratas, pero cuando se cuenta el conjunto de las instituciones cubanas implicadas en el plan sanitario el número de intervenciones por día asciende a mil. *
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