Un censo en marcha buscará poner los árboles en su lugar
Montevideo tiene 420 mil árboles: unos 210 mil están alineados en veredas de la ciudad y la otra mitad se ubica en parques, plazas y plazoletas. Hay plátanos, paraísos, pinos, eucaliptos y araucarias, entre otras tantas especies. Según remarcó el director de Espacios Públicos de la Intendencia de Montevideo, Daniel Espósito, se trata de «una de las ciudades del mundo con más árboles per cápita».
Los vientos registrados el 23 de agosto pasado, que alcanzaron hasta 187 kilómetros por hora en la ciudad, y no se apiadaron de los árboles. Tal es así que nueve mil ejemplares se cayeron durante el temporal y, de acuerdo a las cifras que maneja Espósito, cerca del 25 por ciento del arbolado sufrió algún daño (caída de ramas, pérdida de follaje o problemas en su estructura).
Por tratarse de una tarea de mayor urgencia y ante reiterados reclamos de vecinos, el municipio comenzó por retirar los cerca de 3.700 árboles que cayeron en las veredas de la ciudad. Esos trabajos fueron realizados y costeados por la Intendencia. Pero, según sostuvo Espósito, en los parques y plazas, retirar cada ejemplar cuesta 13 mil pesos.
Para ahorrar costos, la División de Espacios Públicos firmó convenios con el Ejército Nacional, la Intendencia de Florida y un aserradero privado. Para citar un ejemplo, el acuerdo con el municipio floridense consiste en el traslado de pinos por ferrocarril desde Montevideo hacia Florida. Allí los convierten en tablas, tablones y muebles, objetos que son entregados nuevamente a la capital a cambio de un porcentaje de esa madera.
Los ejemplares que menos soportaron las ráfagas de viento fueron los pinos y eucaliptos. Por el contrario, los plátanos sí aguantaron la ferocidad del temporal. «Sólo un plátano se cayó durante la tormenta», sostuvo Espósito, antes de declararse «defensor de este tipo de árbol» a pesar de los enemigos que genera entre los montevideanos cuando desprende esas pelusas molestas.
Un trabajo inmediato
Actualmente se conoce el número de ejemplares que se ubican en los espacios públicos de la ciudad (que no forman parte de la cifra los plantados en predios cerrados), pero no están georreferenciados. Es decir que no se sabe en qué calle se encuentran o frente a la puerta de qué vivienda. Justamente para individualizar cada árbol se está llevando adelante un censo que quedará terminado a fines de este mes o principios de febrero.
«El censo permite determinar las especies, la cantidad de ejemplares de cada una de ellas, los inconvenientes que ocasionan y en qué calle o barrio determinado se registran los problemas», indicó el jerarca.
A partir del censo se calculará la cantidad de árboles que debe ser extraída porque ya cumplieron su ciclo de vida. Esa será una de las tareas en la que se centrará el área de arbolado de la División de Espacios Públicos, que cuenta con un presupuesto anual de 56 millones de pesos para inversión nueva y funcionamiento.
Otra de las acciones que se pondrán en práctica este año será atender unas ocho mil solicitudes que «tienen un importante atraso», reconoció el funcionario municipal. Se trabajará en dos líneas: se repararán las veredas rotas por raíces, y se llevará adelante el respectivo tratamiento de esas raíces, y además se realizará una poda denoninada compensatoria, «no una poda profunda porque no soy partidario de pelar los árboles».
Para desarrollar estas tareas se están estudiando convenios con la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) y el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT. Tres cuadrillas constituidas por diez personas se dedicarán a despejar los reclamos que llegaron desde las tres regiones de la ciudad: este, oeste y centro.
Espósito no dio una fecha precisa de comienzo de los trabajos porque «todavía se están discutiendo algunas características del convenio», pero adelantó que en «marzo seguramente las cuadrillas estarán en la calle».
De espaldas a la realidad
Después de referirse al «importante patrimonio en arbolado» con el que cuenta Montevideo, el director municipal dijo que «el montevideano no reconoce o no toma dimensión de este patrimonio». No sólo le da la espalda a esta realidad sino que además «daña permanentemente el arbolado cuando pega papeles, pincha cosas o les enrosca alambres».
Para el funcionario municipal, los árboles sufren una agresión humana permanente. Con el objetivo de evitar estos daños y lograr la reconciliación de los ciudadanos con su arbolado, el municipio lanzará un concurso a mitad de año.
Espósito contó a LA REPUBLICA que esta iniciativa se desarrollará en cada centro comunal y consiste en que los vecinos saquen fotografías del arbolado de su barrio o calle, o bien escriban una frase, oración o poema sobre este tema. Los ganadores serán premiados y además sus creaciones se incluirán en un álbum que luego se venderá al público. El concurso no significará gastos para el municipio porque el proyecto estará apoyado por la Junta de Andalucía. «Hay que lograr que el montevideano se sorprenda todos los días con la belleza del arbolado de su ciudad, tal como sucede con los extranjeros cuando llegan a Montevideo», expresó Espósito. *
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