Un nuevo temporal afectó viviendas en Cerro Largo

Nuevamente una zona de este departamento fue severamente afectada por un fenómeno atmosférico. Esta vez una turbonada se abatió sobre el oeste del suelo arachán, en la región conocida como la novena sección, donde la violencia del viento y la granizada ocasionaron la voladura de techos y caída de numerosos árboles. Si bien el temporal fue de menor magnitud que el registrado días pasados en pueblo «Plácido Rosas», también en este caso varias familias quedaron sin sus casas y al momento de este informe las autoridades municipales evaluaban la situación. El director del área Bienestar Social de la Intendencia de Cerro Largo, en declaraciones efectuadas a Radio La Voz de Melo, admitió la carencia de recursos para hacer frente a la demanda imprevista. El doctor Milton Da Silva sostuvo que «en la novena se registró una turbonada que dejó en un principio a tres familias sin su vivienda y en ese sentido estamos supervisando los hechos para dar la ayuda que sea necesaria». Ante la consulta realizada al jerarca, sobre si los recursos para atender la emergencia se veían desbordados, teniendo en cuenta lo ocurrido días pasados en otro punto del departamento, indicó: «Estamos al borde del colapso pero por suerte contamos con la colaboración de muchas instituciones privadas que se han solidarizado con la situación de los afectados». Por su parte admitió Da Silva que «se ven comprometidos los recursos que normalmente son utilizados para la atención fuera de la emergencia y eso lleva a que la tarea de asistencia de aquí en más pueda verse resentida».

Entretanto, calificadas fuentes municipales admitieron ante consulta de LA REPÚBLICA, su preocupación por la demora existente en el envío por parte del gobierno de materiales destinados a la atención de las familias afectadas por el temporal en «Plácido Rosas». Desde el momento mismo del siniestro se prometió desde distintos organismos gubernamentales el envío de materiales de construcción para reparar los techos de las numerosas viviendas destruidas por el viento y el granizo y hasta el momento las donaciones no han llegado a destino. Más de un centenar de personas -en su gran mayoría niños- continúan alojadas en distintos lugares destinados a tal fin y se alimentan con el aporte de una «olla común», elaborada por personal del ejército y funcionarios municipales.

No obstante, la situación sanitaria de la población del lugar es de absoluta normalidad. *

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