CORSOS LOCALES CON PARTICIPACION Y PROTAGONISMO DE LA GENTE

El otro Carnaval: los barrios también existen

Quienes tendrán la responsabilidad de juzgar los diferentes corsos que se llevarán a cabo en los barrios de Montevideo durante el próximo Carnaval deberán tomar muy en cuenta la alegría y la diversión, aspectos éstos determinantes, según los redactores del texto, para incentivar la participación y la autogestión popular.

Desde hace algunos años y a instancias de la Intendencia Municipal de Montevideo, fundamentalmente a partir de la puesta en marcha del proceso de descentralización, se ha ido constatando un resurgimiento de los corsos barriales, aquellos verdaderos acontecimientos que otrora reunían al vecindario entero haciéndolo partícipe de una fiesta sin par, típica de los carnavales de antaño.

 

Habrá diversas categorías

Sin lugar a dudas este resurgir de los corsos barriales que tuvieron, recordemos, en la gestión de la entonces directora de la antigua División Turismo y Recreación, la Lic. Sara López, un impulso formidable, ha hecho fortalecer también la idea de que es posible «otro Carnaval», que no se antepone, ni entra en colisión con «el otro», el de los circuitos comerciales o del Concurso Oficial. Constituyen dos caras de una misma moneda, aunque muchas veces quienes protagonizan una u otra actividad se miren con incomprensible recelo. Este resurgir, decíamos, no hubiese sido posible sin la participación de la gente y sin su protagonismo. Son auténticos corsos populares, en los cuales  entre otras características , la gente del barrio desfila para la gente del barrio y se disfruta de una manera muy particular. Según explica este reglamento, los corsos barriales serán organizados por las comisiones de Carnaval o de vecinos, avalados por cada gobierno local, quienes contarán con el apoyo de infraestructura de las divisiones Tránsito y Transporte y el Servicio de Inspección General. Podrán participar en los mismos, todos los grupos y personas que deseen inscribirse, concursando aquellos que acrediten residir o trabajar en el Zonal y que a su vez no participen del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas del Teatro de Verano.

Los conjuntos de agrupaciones lubolas que concursen podrán contar con invitados considerados «profesionales», mientras éstos no sobrepasen el veinte por ciento del total de integrantes. El reglamento considera profesionales, a todos los integrantes de agrupaciones carnavalescas que concursan en el Teatro de Verano. Quienes participen en el Desfile Oficial de Llamadas lograrán participar como invitados sin derecho a concursar. Asimismo, los conjuntos que hayan participado del Carnaval de las Promesas, podrán participar en todos los corsos zonales y concursar en su zona de ensayo o residencia, si no obtuvieron premio en el Concurso Oficial de Carnaval de las Promesas. Por su parte, los conjuntos que participaron en el Encuentro de Murga Joven, están autorizados a desfilar en todos los corsos zonales y concursar en los de su zona.

 

Variedad de premios

Durante la realización de cada corso, estarán en juego una gran variedad de premios, distribuidos en diferentes categorías. Así por ejemplo, en la categoría adultos, concursarán: Carros alegóricos, en los que se valorarán la creatividad y la alegría, diferenciando los que se realicen gracias al esfuerzo de los vecinos, con los que obtengan apoyo de profesionales. Se premiará, a la figura del corso, y al mejor conjunto, estableciéndose el límite de componentes infantiles de los mismos en el veinte por ciento del total.

A su vez, en la categoría infantil  hasta 17 años, cumplidos al 18 de marzo de 2006 , se premiará también a la figura del corso, para lo cual no tiene que haber sido premiado en el Carnaval de las Promesas, y también a los conjuntos para los que rige el tope de veinte por ciento de componentes, en este caso adultos.

Una vez realizados todos los corsos barriales se procederá a elegir el mejor. El reglamento hace bastante hincapié en el hecho de que los concursantes deberán ser amateurs, no calificándose a conjuntos «profesionales». También se aclara que los concursantes deberán pertenecer a la zona en la que se realiza el corso, pudiendo participar en otras zonas en calidad de invitados, aunque fuera de concurso.

Los jurados encargados de otorgar los premios tomarán en cuenta la creatividad, la participación  entendida como actitud festiva y de vinculación con el público , la organización y la originalidad.

Pero bueno es recordar, que una cosa son los reglamentos, que definen en el papel ciertas características de estos eventos, y otra muy distinta son los resultados, consecuencia directa muchas veces de la falta de recursos o de apoyos eficaces. Los corsos barriales están resurgiendo, y gracias al protagonismo de la gente, del vecindario, apuntan a constituirse en ejes centrales de ese «otro carnaval» que también hace parte del Gran Carnaval, porque es popular, porque el barrio lo espera, lo quiere y lo vive, pero nosotros mismos hemos sido testigos  durante el año pasado por ejemplo , de corsos muy participativos, con mucha alegría y comunicación, en medio de la penumbra de importantes avenidas, como Gral. Flores, por citar un desfile concreto. Corsos con asistencia de mucho público, para el que no se disponen sillas ni ningún otro tipo de comodidades o atractivos. Tal vez las soluciones no sean tan onerosas y sólo sea cuestión de articular y optimizar recursos, coordinando además con las dependencias municipales específicas, con otros organismos del Estado y entes autónomos para que  vaya sólo un ejemplo , se «haga la luz» en las Avenidas por donde Momo toque con su magia a las barriadas. *

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