Los brasileños coparon las playas de Punta del Este
Al igua igual que los europeos, ellos revelan que los niveles de seguridad del Uruguay definieron su elección. En cuanto a la llegada de argentinos, en el último fin de semana se registra un incremento visible. Como lo subrayó el ministro de Turismo Héctor Lescano, el denominado «boicot turístico contra Uruguay» fijado por los cortes en el puente San Martín-Fray Bentos, no impidió por ejemplo que se colmase la capacidad hotelera en Canelones y que continuase el flujo de argentinos hacia Rocha y Maldonado.
Con Punta del Este a pleno, se puede escuchar en la playa, los comercios, cines, restaurantes o en Gorlero, a turistas que hablan los más diversos idiomas. Hay de todo, ingleses, americanos, italianos, franceses y españoles. Están las tonadas cordobesas, chilenas y los mexicanos con su léxico tan particular.
Pero el centro de la escena lo dominan los uruguayos, argentinos y en especial los brasileños.
No es casualidad, se debe al trabajo y la difusión del Ministerio de Turismo y en especial al esfuerzo que realizaron en Brasil la Intendencia de Maldonado, por medio de la Dirección de Turismo y los operadores privados.
En este 2006 los brasileños en general son los turistas VIP de la temporada. Ya no vienen solo de Río Grande del Sur en especial de Porto Alegre ahora llegan desde San Pablo, Curitiba y otras zonas. Aman la tranquilidad de Punta del Este donde al contrario de lo que pasa en sus playas, se pueden disfrutar de la costa, dejar que sus hijos hagan lo que quieran, tranquilos y sin preocuparse por su seguridad y en especial disfrutando de la noche, lo que más les apasiona.
Los brasileños fueron los que se hospedaron en los hoteles más lujosos y los que alquilaron las residencias más costosas del balneario. Es común ver a los autos y camionetas realmente impresionantes más lujosos con chapas que identifican al país hermano.
Es ya clásico que los turistas del norte vengan a pasar la fiesta de Reivellón (fiesta de fin de año, donde extienden sus vacaciones hasta después de reyes), pero en esta oportunidad son muchísimos los que alquilaron por la primera quincena de enero e incluso por el mes.
Cantan y gastan
Es fácil identificar a los brasileños, su estridencia y alegría natural son su sello de presentación. A la hora de hacerse los gustos tampoco andan con menudencias. Cenan en los mejores restaurantes, compran en las galerías de arte, en los mejores locales de ropa en especial la deportiva y han copado las principales fiestas esteñas. Otro de los índices que marcan el poder adquisitivo de los brasileños que nos visitan son las permanentes consultas a los locales de venta de las lujosas torres que se están construyendo, en clara señal de que las bellezas naturales del balneario los marcó definitivamente.
Famosos como Wagner Riveiro, representante de los mejores jugadores del momento como Baptista, Robinho y Dida o el cotizado Vanderley Luxemburgo ex técnico del Real Madrid, han dejado de lado las tradicionales playas de Brasil para establecerse en nuestras costas.
Hay otros como Clever Leites, el empresario dueño de Trafic símil de Tenfield en Brasil pero 100 veces mayor que es quien va a traer a los Rollins Stones a Río de Janeiro, que no cambian a Punta del Este por ningún lugar del mundo. Hoteles cinco estrellas como el Conrad o el Mantra tienen reservas desde el vecino país por toda la temporada estival y las distintas organizaciones encargadas de realizar fiestas y espectáculos ya destinan espacio para atraer a estos turistas brasileños que no solo son los que más gastan sino que llegaron para quedarse. *
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