Fumadores podrán participar en programas de cesación de tabaquismo con sólo prender la TV
La guerra contra el tabaco que lanzó el presidente Tabaré Vázquez en mayo pasado será decisiva en 2006. Es que el próximo 1º de marzo entrará en vigencia un decreto (firmado el 5 de setiembre pasado) que prohíbe fumar en «todo lugar cerrado de uso público y área laboral, sea en la órbita pública o privada».
A esto se suman acciones complementarias que también deberán ponerse en práctica, como colocar imágenes de advertencia en las cajillas de cigarrillos y no difundir publicidad de cigarrillos en la vía pública.
El Fondo Nacional de Recursos (FNR) es de alguna manera pionero en la lucha contra el cigarrillo en Uruguay porque implementó los programas de cesación de tabaquismo en marzo de 2004, un año antes de que Vázquez lanzara una fuerte ofensiva. El responsable de estos programas, Eduardo Bianco, dijo ayer que «al principio se sumaba poca gente, pero la adhesión fue aumentando de tal manera que este año llegamos a tener una lista de espera de mil personas».
La alta concurrencia obligó al FNR a ampliar la cobertura en julio pasado. Esto es, extender los programas a espacios externos a las instalaciones del Fondo (mutualistas, organismos públicos y empresas privadas y del Estado). Bianco detalló que son ochenta los lugares habilitados para llevar adelante esta terapia que se propone que los fumadores abandonen el cigarrillo.
Por una mejor organización
El médico precisó además que desde marzo de 2004 hasta el mes que pasó concurrieron a los programas de cesación unas 3.600 personas. A la hora de hacer un balance sobre la cantidad de fumadores que se sumaron a los talleres, Bianco sostuvo: «Pensamos que la implementación en los espacios externos iba a ser más ágil y rápida. Por eso esperamos que este año se organice un poco mejor».
El profesional manifestó ayer que hay varias razones por las cuales muchos fumadores no se suman a los programas. Pero las principales se centran en la falta de tiempo y la vergüenza de concurrir a la terapia grupal, que se desarrolla una vez por semana, durante dos horas y con una duración variable según los logros.
«Hay gente que no tiene tiempo o simplemente no se anima, o piensa que se le va a poner un revólver en la cabeza para que deje de fumar», expresó Bianco, para luego adelantar algunas propuestas que tienen como objetivo captar a las personas que se niegan a concurrir a los programas.
Si bien aún no hay demasiados detalles de la iniciativa, la idea es que los fumadores participen de los programas de cesación mirando la televisión. «Pensamos lanzarlo en marzo próximo, una vez por semana, por espacio de una hora. La idea sería filmar una terapia con los propios asistentes y luego pasarlo por TV».
De acuerdo a datos surgidos de una evaluación inicial, el 52 por ciento de los asistentes a los programas de cesación deja del cigarrillo. No obstante, Bianco indicó que «no se sabe cuántos vuelven a fumar después de un tiempo». Esa será otra de las tareas que llevará adelante el Fondo en 2006: realizará un relevamiento para conocer cuánta gente recayó, qué grado de adicción tiene, con qué frecuencia prende un cigarrillo, entre otros puntos.
Además del relevamiento, el Fondo está analizando poner en marcha determinadas formas de seguimiento del paciente, como un chat o línea telefónica de ayuda.
Menos gente fumadora, menos costos del Estado
«Es necesario avanzar en el apoyo desde todo punto de vista. No es fácil, pero cuanto más gente deje de fumar, menores serán los costos que el Estado debe solventar como consecuencia de este hábito», señaló Bianco.
Para lograr continuidad en los tratamientos, el FNR decidió extender por lo menos durante seis meses la entrega gratuita de medicamentos. Esta ayuda vencía el 31 de este año, pero las autoridades resolvieron extenderlo un tiempo más.
A la hora de hacer un análisis de los asistentes a los talleres, el profesional detalló que la mayoría son mujeres. Existe una relación «de 6 a 4 y 7 a 3″ en este sentido. «La mujer pide más ayuda y consulta más al médico que el hombre. Además la adicción de la mujer es más importante, por lo que necesita los programas de cesación».
En cuanto a las edades, la mayor parte de los que concurren a los talleres tienen entre 40 y 55 años. Claro que esto no significa que no haya jóvenes, adultos mayores y hasta adolescentes que asistieron a los cursos para dejar de fumar. *
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