A un año de la tragedia de Cromagnon los controles suben y bajan en el Plata
Hoy se conmemora el primer aniversario del incendio de República de Cromagnon, que costó la vida a jóvenes asistentes a un concierto de la banda de rock Callejeros. Hoy es día de duelo oficial en la Provincia de Buenos Aires, y el gobierno argentino reclama «Memoria, Verdad y Justicia». Con una consigna similar familiares de las víctimas de Cromagnon llevan tres días de vigilia y esta tarde realizarán una marcha desde el barrio de Once, donde estaba ubicado el boliche, hasta la Plaza de Mayo en reclamo de que se castigue a los responsables. Asimismo, en la esquina del incidente se construyó un espacio recordatorio que recibió el nombre de «La plaza de los pibes», y cuyo símbolo principal son los championes chamuscados. Desde esta orilla, ese hecho se puede recordar como el día en que el Río de la Plata se cubrió de cenizas, debido a que la primer noticia de la jornada fue la muerte de los 194 chicos y la internación de otros 700 a causa de asfixia o quemaduras.
Qué pasó. Qué pasa
En ese momento nada estaba muy claro. Hoy hay pocas cosas comprobadas y un intrincado proceso judicial que llegó al extremo de implicar al jefe del gobierno bonaerense, Aníbal Ibarra, quien hoy se encuentra suspendido y enfrenta un juicio político. Del hecho en sí se sabe -según medios argentinos- que la bengala de 30 tiros fue encendida por un chico de 13 años, que probablemente se encuentre entre las víctimas fatales. Que el fuego artificial, elemento imprescindible en los recitales de Callejeros y de otras bandas argentinas, impactó en una malla sombra colocada mitad de altura de un predio para reducir su tamaño con el fin de ahorrar en la refrigeración. Esta se encendió y los pedazos de plástico derretido cayeron sobre el público.
Que el local contaba con habilitación para espectáculos con una capacidad de hasta 1.300 personas; pero esa noche había entre 2.500 y 3.000 chicos.
Y que la mayoría de las salidas de emergencia estaban clausuradas con alambres y candados para evitar que la gente entrara sin pagar.
Además de Ibarra, el dueño de Cromagnon, Omar Chabán, y los integrantes de Callejeros fueron indicados como responsables del hecho, debido a que compartían la responsabilidad de los controles de seguridad del show.
Chabán tras un período de reclusión se mudó a una isla del Tigre, donde vive custodiado por 12 guardias de la prefectura bonaerense, y aunque sostiene que no es culpable porque fue un atentado terrorista planificado está paranoico y cree que hoy podrían intentar matarlo. Los «Callejeros» desaparecieron de escena, pero se anuncia que podrían regresar en marzo con un concierto en Córdoba (donde viven dos de ellos desde el incidente), porque como los Redonditos no volverán a tocar en Buenos Aires.
Hace un año fueron muchas las voces que reclamaron mayores controles y varios los artistas que amenazaron con suspender sus actuaciones si se prendían bengalas. Hoy esos reclamos van desapareciendo. Pero además, se asevera que los bomberos argentinos no incrementaron los requisitos de habilitación ni los controles de los centros nocturnos.
Acá no…
En Uruguay, hace un año la ola llegó fuerte generando cierto temor de que Cromagnon tuviera su versión oriental. En ese momento, la Dirección Nacional de Bomberos realizó un relevamiento de todos los centros nocturnos para comprobar que estaban correctamente habilitados. Hoy, en el comienzo de la temporada estival, unos 30 boliches abrirán sus puertas a lo largo de la costa. Consultado acerca de si todos están habilitados, el responsable de relaciones públicas de bomberos, Jorge Roqueta, remarcó que la cooperación entre las intendencias y esta institución hace casi imposible que se evadan los controles.
«Las intendencias piden la habilitación de Bomberos para aceptar el trámite municipal. Pero además los inspectores comunales recorren los locales mientras están en funcionamiento y si intuyen algún problema piden las autorizaciones o se comunican con nosotros si es necesario. Además la Dirección esta autorizada a efectuar controles de oficio», subrayó Roqueta. Hoy los incendios forestales preocupan a la sociedad uruguaya como nunca antes. Y aunque se sostenga que es casi imposible que aquí ocurra un hecho como el de Cromagnon, también debería sensibilizarnos el recuerdo de lo acontecido para que cada uno desde su lado vea que se cumplan las normas de seguridad. *
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