Uruguay tendrá bomberos voluntarios
La medida decretada por el gobierno el pasado lunes, para muchos será la posibilidad de cumplir el «sueño del pibe»: ser bombero, salir en el coche bomba con la sirena sonando a todo volumen y sentir la adrenalina de salvar al mundo (o al menos a una porción de él que es importante para alguien) de una catástrofe.
Para la DNB es una gran noticia que llega a tiempo; pese a que la temporada de incendios comenzó hace rato.
Consultado al respecto, el jefe de relaciones públicas de Bomberos, Jorge Roqueta, dijo a LA REPUBLICA que «en cuestión de días» se instrumentarán los mecanismos de inscripción de voluntarios, así como de los cursos de capacitación que estos requerirán con el objetivo de que estén disponibles en el menor tiempo posible.
Ello como consecuencia de que la aplicación del decreto dará a la dirección nacional la posibilidad de incrementar sus escasos recursos humanos para afrontar una temporada en la que se ha establecido una alta probabilidad de incendios forestales, especialmente en la franja costera.
Por esto se dará prioridad al ingreso de voluntarios en los destacamentos de localidades que cuentan con un bajo número de funcionarios.
Considerando la acción espontánea de habitantes de las zonas afectadas por diversos focos ígneos en Rocha, Canelones y Maldonado, se espera que cientos de personas se presenten como voluntarios, aunque la norma establece que la actividad no será remunerada e incluso prohíbe la aceptación de donaciones en reconocimiento de la labor si éstas no provienen del Estado.
¿Quién puede ser bombero?
Para convertirse en policía del fuego sin ingresar formalmente a la fuerza se establecieron como requisitos básicos el tener entre 18 y 60 años de edad y primaria completa, además de aprobar un examen psicofísico que se realizará como prueba de admisión.
Cabe destacar que en el decreto no se hace referencia al género, por lo que se presume que las mujeres también están habilitadas para actuar como voluntarias en la lucha contra el fuego. Una vez pasada la prueba de admisión los voluntarios recibirán un adiestramiento especial del que también deberán rendir examen para ser finalmente aceptados.
Al momento de convertirse en bombero honorario se firmará un compromiso con la DNB, que podrá quedar sin efecto en cualquier momento por la sola voluntad del ciudadano que lo suscribió, con la única condición de que comunique su decisión con anticipación.
Fuego sí, pero de lejos
Si alguien piensa que podrá encontrar en esta actividad solidaria una forma de obtener adrenalina, tal vez se equivoque un poco. Según la norma los grupos de voluntarios actuarán bajo la supervisión directa de los funcionarios y sólo podrán cumplir tareas cuyo nivel de riesgo sea considerado bajo y no impliquen una exposición directa al siniestro. Es decir, entrar a la casa en llamas para salvar a la bella blonda sigue siendo privilegio de los oficiales.
Sus tareas serán más bien de apoyo a los funcionarios, por ejemplo manteniendo el abastecimiento de agua y las comunicaciones, colocando escaleras y colaborando en la correcta disposición de los equipos de protección utilizados por los «profesionales».
Igualmente, los voluntarios estarán cubiertos por un seguro de accidentes que la DNB contratará al Banco de Seguros del Estado.
Por otra parte, estos grupos cumplirán sus tareas según un ciclo de guardias que podrán transcurrir tanto en los destacamentos como fuera de ellos.
Durante su actividad los voluntarios deberán acatar las normas de conducta que establezca la Dirección, pero no serán pasibles de sanciones disciplinarias. *
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