Escrito por: Horacio Buscaglia
Uno vive en este mundo, ¡qué se le va a hacer!, por ahora no hay otro para mudarse aunque algunos dicen y no están muy equivocados, que realmente hay otros mundos pero que están en este.
No sigo con esto porque no pretendo entrar en temas filosóficos sino que intento mostrarte el mundo en que vivimos.
Me entero por Internet que en Inglaterra, se garantizarán los derechos laborales de los burros. SÃ, de los asnos, los jumentos.
Un complejo turÃstico utiliza unos 200 burros para pasear a los visitantes por las playas de la zona. Los derechos laborales de los burros van a estar garantizados a partir de ahora. Pues bien, un equipo de inspectores se ocupará de que, con ellos, se cumplan las reglas: no superar ocho horas de trabajo al dÃa y una jornada máxima de 48 horas semanales.
Los dueños de los burros deben respetar los derechos de sus animales. Si ellos, los dueños, trabajan más horas llevando a los turistas en sus hombros no hay problema.
Se dice que la noticia conmovió a la Casa Blanca en Washington. Parece que George W. Bush al enterarse de esto pidió acogerse a esa ley.
Lo mismo, aseguran fuentes del Palacio Legislativo, lo habrÃan planteado varios legisladores de nuestro paÃs.
Y como te digo burros te digo sexo: un alemán creó la mejor muñeca inflable del mundo. Su corazón late más fuerte durante el acto sexual, se le sube la temperatura y respira entrecortada y profundamente. Eso sÃ, los pies se mantienen frÃos, que como cualquiera que se haya acostado con una mujer, sabe que sucede en realidad.
La muñeca, en su modelo básico, sale 8.000 dólares. El precio sube de acuerdo al tamaño de los pechos que uno desee.
En una posible versión uruguaya se le agregarÃa el habla. Por ejemplo, al terminar el acto sexual ella dirÃa: “Tenemos que hablar”. *
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