Escrito por: ELEUTERIO FERNANDEZ HUIDOBRO (*)
No hace muchas horas desde la bancada del Partido Nacional en el Senado se postulaba que ahora, gracias a la afinidad ideológica entre ambos gobiernos, el ingreso de Bolivia al Mercosur era muchÃsimo más importante para Uruguay que el de Venezuela.
Lo hacÃan desde una perspectiva estratégica a nivel energético. Segunda reserva de gas en América Latina (luego de Venezuela) y tan cerquita de nuestras fronteras, el aserto no parece ir muy desencaminado.
Por dicha riqueza y por su ubicación geográfica, Bolivia es paÃs clave para el denominado “anillo energético” que conectarÃa mediante gasoductos los pozos peruanos, con los bolivianos y argentinos para proveer de tan vital elemento a Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y, fundamentalmente Brasil, sin olvidar jamás la exportación de gas por vÃa marÃtima, que ya está en marcha, a los ávidos EEUU desde puertos peruanos.
Sólo las reservas bolivianas dan pleno sentido a dicho “anillo energético” cuyo costo, debidamente financiado por el Banco Mundial, asciende a cifras astronómicas.
Y se lo da, porque tanto las reservas peruanas, como las argentinas no garantizan un suministro seguro (Uruguay ya sufrió ese percance en 2004).
Bolivia ha padecido sistemáticamente ese problema: ser tan rico. Desde los tiempos de la conquista y la colonia con la plata y con el oro, pasando por los del estaño y los del petróleo (riqueza que también ostenta aunque no tanta como en el caso del gas) hasta nuestros dÃas, cuando debido al agotamiento mundial de las reservas de petróleo, y al auge del precio del gas, los malos ojos del mundo vuelven a fijarse en tan doliente pedazo de América del Sur.
Porque, como es obvio, detrás de todo lo que viene pasando allÃ, están las grandes empresas petroleras mundiales y, también, por si aquello fuera poco, los grandes intereses estratégicos de varios paÃses, entre ellos algunos colosales.
Bolivia tiene la costumbre de estar en el momento justo en el lugar justo… Hasta ahora para su desgracia.
Los acontecimientos de permanente inestabilidad por los que ha venido atravesando no tenÃan ni tienen otra explicación que el gas.
Lo hemos repetido muchas veces: cuando haya lÃo en algún paÃs, averÃgüese qué tiene debajo (Afganistán, Chechenia, Irak, etcétera).
Bolivia es hoy como un jabalà acorralado por las fauces y dentelladas de muchos perros.
Sobre Evo Morales cae ahora el peso de esa grave situación. Por un lado la alegrÃa del triunfo, pero por el otro los datos estridentes de un brutal desafÃo.
Los centros imperiales han puesto en boga la “teorÃa” de los “Estados fallidos” que busca justificar la intervención en todos aquellos paÃses asolados por la inestabilidad y el caos. Por supuesto que, como profetas que cumplen su propia profecÃa, primero generan ese caos para luego quedarse con ese paÃs. Por ejemplo reciente, HaitÃ. Y no vacilan en utilizar para ello a fuerzas “de izquierda”: otra vez por ejemplo HaitÃ… O el Kosovo (donde pudimos ver con sorpresa la primera guerrilla “marxista leninista” con pingüe logÃstica aérea de la OTAN). Se trata de una rendidora moda táctica.
En Bolivia, por ejemplo, han nacido de pronto hace pocos años unos estupendos movimientos secesionistas en Santa Cruz y en Tarija (se asegura que en Santa Cruz ya han sido prolijamente distribuidas, no se sabe bien por quién, unas 14.000 armas automáticas compactas y livianas para luchar por la “independencia”).
No hace mucho se proponÃan algunos similares en la Amazonia, compuestos por etnias en extinción. Causa más “simpática” imposible. O la declaración del AcuÃfero Guaranà patrimonio de la humanidad (o sea, de ellos). Hasta en Chiapas se estuvo “estudiando” y “proponiendo” una nueva “República”. IndÃgena por mas señas…
No le han faltado ni le faltan a cada uno de estas “formidables” ideas, ni partidos polÃticos, ni ONG oportunamente muy bien financiadas que las adopten, enarbolen y defiendan.
En realidad, nunca faltaron. Es la vieja historia del entreguismo.
El de la balcanización es un viejo cuento del tÃo. Ahà está, por poner un solo ejemplo: Panamá. Y vamos a no poner otros porque se puede armar lÃo.
Sesudos analistas de inteligencia estratégica, polÃglotas y multinacionales, aseguran muy sueltos de cuerpo cosas como las siguientes: Desde la ultraderecha argentina (que sigue viva y coleando) “que nunca desde la época de Juan Manuel de Rosas, Argentina ha tenido una oportunidad como esta para reivindicar lo que le pertenece en Bolivia: Tarija.”
Desde Perú, ante la inestabilidad boliviana y la amenaza chilena, que la provincia boliviana de Pando les corresponde.
Desde Brasil obviamente, que toda Santa Cruz es de ellos y, para mejor demostrarlo, resulta que el movimiento “emancipatorio” cruceño quiere la independencia pero para incorporarse a Brasil.
Los chilenos, al ver eso, acercan a su norte salitrero y desértico unos treinta mil hombres de sus Fuerzas Armadas (de las mejor equipadas hoy en Sudamérica) no sea cosa que los demás perros de la jaurÃa, una vez saciados, exijan a prepo salida al mar… ¡Para ellos!
Es más, Chávez, desde Venezuela y desde hace tiempo, también la viene reclamando. Igual que Uruguay desde mucho antes; pero no es lo mismo…
De paso, para hacerse simpáticos, los chilenos desgravan unilateralmente casi veinte rubros de mercaderÃas bolivianas.
Paraguay tampoco se queda atrás y, como ante tales tarascones y mandÃbulas, se siente chico, invita a los EEUU y estos aceptan entusiasmados, a instalarse en su Chaco (una de las partes que logró salvar de la guerra petrolera con Bolivia) a poquÃsimos kilómetros del mejor pozo de gas boliviano.
Los estadounidenses, ni cortos ni perezosos, mejoran su ancestral pista de aterrizaje llevándola a los 3.800 metros (la envidia de Eurnekian en Carrasco) cosa de poder recibir en ellas no tanto a sus más grandes bombarderos estratégicos como a sus más grandes aviones de transporte. Y construyen instalaciones como para alojar cómodamente a unos 16.000 hombres. Si se mira el mapa eso está, a media distancia, equilibradamente, entre Tarija y Santa Cruz.
Se dijo que, gozando de la inmunidad penal de la que los dotó sorpresivamente el Senado paraguayo, venÃan al Chaco “a por los terroristas árabes de la Triple Frontera y a por el AcuÃfero GuaranÔ. Es probable que eso, como ventrÃlocuos expertos, lo hayan mandado decir ellos para jugar a la mosqueta.
¡Vienen a por el gas de Bolivia!
En suma, si se mira el mapa y se le restan esos despojos, los indÃgenas bolivianos de la Bolivia que quede, podrán seguir viviendo en paz entre las rocas de las cumbres yermas del Altiplano, donde no hay absolutamente nada que valga la pena.
Ni tan siquiera coca cuyo mayor cliente en aquellos valles es la Coca Cola Company (y supongo que la Pepsi) con clientes sedientos en Brasil.
Ahora lo que todos esos mancomunados intereses, a veces también contradictorios (detrás de cada Estado hay grandes empresas) esperan, aguardan impacientes, con la boca hecha agua, babeantes, es que en Bolivia, bajo Evo Morales, haya inestabilidad de niveles insoportables para el mundo bien comido, educado y oliente.
Obviamente, al compañero le van a organizar una gama de reclamos y protestas, de movilizaciones “populares” y “de izquierda”, de rechupete. Acompasadas con las de la derecha.
Encima le van a echar la culpa al “eje” cubano-venezolano.
Ya están diciendo ahora mismo, ante el cadáver electoral aún tibio de la oligarquÃa imperial boliviana, que Morales está abandonando sus ideas de cuando era militante social y sus promesas de cuando era
candidato. Que ya está pasando a ser medio moderado… Parece que ya hemos oÃdo y estamos oyendo esa canción. La misma en todos lados.
Los yanquis son eficientes pero tienen cosas increÃbles: usan una sola casete: ¿Será para ahorrar? *
(*) Senador de la República
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