Florida: una empresa adopta monumentos

La idea nació en Brasil y es común verlo ya en Rivera, en la frontera. Los comercios o las organizaciones no gubernamentales adoptan predios que no les pertenecen y trabajan en su entorno, dándole un aspecto más prolijo y presentable a rutas, caminos, monumentos, etc.

Felizmente las buenas ideas cunden y en este caso llegó a Sarandí Grande, de la mano de Parador Sagra, que adoptó el Ibirapitá ubicado en el cruce de las Rutas 5 y 42 para su mejoramiento.

Allí se puede ver el pasto cortado, la limpieza del predio de malezas y otros elementos y, fundamentalmente, el cuidado periódico, al lado de todo un cartel que reza: «Predio adoptado por Sagra». En diálogo de LA REPUBLICA con el principal de la empresa, Alexis Correa, nos dijo: «Esta idea la trajimos de la frontera con Brasil al ver lo descuidado que estaba el árbol, nada menos que traído del Paraguay y con la madera que cobijó a nuestro prócer. Aquí lo que hacemos, con muy poco, es dejar esto limpio y presentable y por ello colocamos el cartel. Esperamos que nadie se enoje y que esto sirva como ejemplo a seguir para otros comerciantes y empresas de la ciudad». El árbol cumplirá sus 50 años en el lugar durante 2006, teniendo en cuenta que fue plantado por los esposos Cid de Lima y Alazi Massimino en el mes de junio del año 1956, al regreso de un viaje al Paraguay.

El día 12 de octubre de 1973 el Club de Leones homenajeó dicho emprendimiento colocando una placa alusiva que reza «en homenaje al Prócer», recordando que dicho árbol es simbólico de José Gervasio Artigas y su fiel compañero Ansina durante la estancia de ambos en el exilio paraguayo.

 

¿Y el monumento?

Durante los últimos meses el árbol de la ruta 5 y 42 estuvo en el tapete a partir de la intención de colocar allí el monumento a Artigas y Ansina (obra del escultor local José Moreira), idea desechada por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas aludiendo a que «interfiere con el tránsito y desconcentra al conductor».

La idea no es compartida por Alexis Correa: «Si uno recorre el país se encuentra con monumentos y carteles a la vera del camino, no entiendo por qué en Sarandí no dejan colocar este monumento».

Mientras tanto continúa invirtiendo dos litros de nafta para cortar el césped en forma periódica, y pide a sus funcionarios que «cada mañana limpien de papeles la zona». Si la idea cundiera, mejor aun. *

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