Luz de alarma: los niveles de pobreza e indigencia en niños y adolescentes del país se mantienen desde hace 15 años
Cifras «preocupantes» fueron reveladas por el «Observatorio de los derechos de la infancia y la adolescencia en Uruguay 2005″ elaborado por Unicef.
La información que aparece en dicho documento sobre las condiciones de vida en la primera infancia es la «más inquietante del país», de hecho así lo describe: «Tanto en pobreza como en indigencia, es este grupo de edad el que resulta más vulnerable».
En el año 2004 el porcentaje de pobreza infantil alcanzó al 56,5% de los niños, y la indigencia pasó entre 1998 y 2004 de 4,4% a 9,3%.
Según el informe estas cifras significan que 124 mil niños viven en hogares pobres y 20 mil en situación de indigencia.
El aumento de la pobreza y la indigencia infantil se produjo a pesar de que hubo un crecimiento de la economía entre 2003 y 2004, una reducción de la tasa de desempleo total y del desempleo de los jefes y cónyuges de estos hogares con niños.
En ese sentido el Observatorio 2005 va más allá y se pregunta en base a los hechos, la situación no ha mejorado a pesar de algunos indicadores positivos observados en la economía del país. «La pregunta que queda planteada es cuál ha sido el tipo de inserción laboral de estas familias que, aun consiguiendo empleo, no son capaces de generar ingresos suficientes para salir de la pobreza o la indigencia». Hace hincapié en los datos presentados este año por Carlos Grau sobre la «Inversión en la Infancia en Uruguay. Análisis del Gasto Público Social: Tendencias y Desafíos»: «En promedio, entre los años 1999 y 2002, el gasto público social destinado a infancia en nuestro país fue equivalente a 4,9 puntos del producto, valor similar a lo que el país paga anualmente por concepto de intereses de deuda pública». Las estimaciones realizadas por Grau en la misma publicación dan cuenta de un gasto social claramente pro adulto, con un índice de focalización para el período 1999-2002 igual a 65,6. Lo cual refleja que en este país la seguridad social representa cerca del 60% de dicho gasto.
Los últimos 15 años
La infantilización de la pobreza es una de las características «más alarmantes» de las condiciones de vida de las personas en este país. Lo cual alude al proceso de concentración de las situaciones sociales más desfavorables en las generaciones más jóvenes.
Como bien expresa dicho informe esa concentración obedece a múltiples causas, y en la base se encuentra la escasa eficacia que han tenido las políticas sociales en Uruguay en procura de garantizar las necesidades básicas de los niños.
Pero además tal situación es enmarcada en el contexto de cada familia, porque en definitiva, «la pobreza infantil es un problema que emerge de situaciones sociales desfavorables de la misma y de los adultos que la componen».
El primer elemento que presentan estas familias pobres es que concentran gran parte de la reproducción biológica y social de la población uruguaya.
En segundo lugar, los adultos que integran estos hogares se caracterizan por poseer los menores niveles de instrucción, lo cual ha repercutido en ellos como una dificultad para encontrar trabajo.
A manera de conclusión el Observatorio define cuáles son las probabilidades de que un niño al encontrarse en una familia pobre tenga problemas significativos con el nivel educativo, familiar y con la inserción en el mercado de trabajo de los adultos del hogar (ver recuadro adjunto).
Los niños que residen en hogares cuyo jefe tiene baja educación y está desempleado presentan una incidencia de la pobreza del 90%. De manera opuesta se encuentran aquellos niños que viven en hogares cuyo jefe tiene un alto nivel educativo y no está desempleado, en estas situaciones los valores de pobreza son un fenómeno mucho menos frecuente (16,8%).
También la pobreza alcanzó entre 1990 y 2004 a los adolescentes uruguayos, los valores son superiores a los del resto de la población y marcó un valor máximo el año pasado. La pobreza descendió hasta mediados de la década del noventa (en 1994 alcanzó su valor mínimo de 27,8%); desde ese año permanece estable hasta 1999, para comenzar un proceso de incremento que se vuelve más profundo desde 2002, luego de la crisis económica que sufrió Uruguay. El estudio revela como resultado final que existe un 51,9% de pobreza infantil y adolescente porcentaje que se duplicó a lo largo de los últimos años. Además de indicar la información que en los momentos de mayor auge económico (1990-1995) el descenso de la pobreza fue más lento y más rígido para las generaciones jóvenes.
La pobreza a lo largo y ancho del país
La región del país donde se registran los valores más altos de pobreza infantil está ubicada al norte y noreste de Uruguay. Está región esta conformada por los departamentos de Artigas, Salto, Treinta y Tres, Rivera y Cerro Largo. En estas ciudades, la incidencia de la pobreza en niños y adolescentes que residen en aquellas localidades de cinco mil habitantes o más alcanza al 60% o más de la población. Artigas es el departamento con mayor índice de pobreza, tanto infantil como en las otras edades. Al mismo le sigue en los guarismos de la pobreza: Paysandú, Río Negro y Soriano, más Tacuarembó y Montevideo que siendo la capital del país registra entre el 50% y el 59%. En el mapa la tercera región que se distingue como más pobre es Canelones, luego Maldonado y Rocha, a estos se les suman Colonia y Durazno. En estas zonas la pobreza se encuentra entre el 41% y el 50%. Mientras que la región con menor incidencia de la pobreza en niños y adolescentes es la del centro del país, es decir al sur del río Negro, a la que se suma el departamento de San José. El rango en esta zona va del 32% al 42% (ver recuadro adjunto). El informe se detiene en la capital del país Montevideo, por ser la que muestra una mayor disparidad social entre los barrios. Históricamente, Montevideo exhibía un alto grado de integración social, que paulatinamente, en especial desde la década de los ochenta fue dando paso a una polarización de los estratos sociales.
A grandes rasgos se distinguen dos áreas: una de alta pobreza, ubicada en la periferia y que encuentra en la región oeste y noreste la mayor incidencia. Esta zona está conformada por 10 barrios donde la pobreza supera el 50%. La otra franja se ubica en las regiones costera al sur y sureste de la capital, y en ellas se destaca la baja incidencia de la pobreza, la cual es inferior al 14%.
Luego de presentar estos datos y a modo de síntesis el Observatorio de los derechos de la infancia 2005 opina que el panorama de Uruguay «es poco alentador cuando se constata que la pobreza y la indigencia de niños y adolescentes permanece en los mismos niveles que hace 15 años». Este hecho es considerado por expertos de Unicef como consecuencia de la crisis económica que enfrentó entre 1999 y 2002 el país. No obstante ello, expresan que en dicho período no se hizo más que «agudizar el fenómeno preexistente de infantilización de la pobreza que caracteriza a nuestro país. Sumado a ello, luego de dos años seguidos de crecimiento de la economía (2003-2004), la pobreza entre niños y adolescentes sigue en los mismos niveles». *
– Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en 1999 se estimaban unos 210 mil niños y adolescentes pobres, para el año 2004 la cifra había aumentado a 380 mil.
-El número de niños indigentes pasó de 24 mil en el año 2000 a 60 mil en el 2004.
-Los menores de 18 años, que representan el 27,2% de la población total del país, son el 55,9% de los indigentes.
-En 2004 los menores de 18 años contribuyen con el 43,6% del
total de pobres del país.
-Los mayores de 50 años representan el 14,9% al total de pobres, pero representan el 31,7% de la población total.*
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