Empresas recuperadas: ayer un sueño imposible, hoy una realidad fértil
El proceso de recuperación de empresas tiene sus raíces en los años ochenta cuando los obreros de la textil La Aurora y los empleados de Promopez intentaron mantener sus fuentes laborales tras el cierre de ambas firmas.
Los proyectos fracasaron. Sin embargo, la idea permaneció latente y a poco de iniciada la década del 90 trabajadores de la industria metalúrgica la retomaron y lograron su objetivo; a tal punto que hoy una de estas empresas ya cumplió diez años de recuperada.
Hablar de firmas «recuperadas» implica asociar el término en forma instantánea con Funsa o el Molino Santa Rosa. Pero no son las únicas debido a que el fenómeno se agudizó por la crisis de 2002.
Actualmente son 18 las empresas que tras cerrar pasaron a ser gestionadas por sus trabajadores. La gran mayoría de ellas se localizan en Montevideo, pero hay experiencias destacables en Salto, Lavalleja y Canelones. En total suman más mil puestos laborales.
Los emprendimientos comprenden los más variados rubros, como ser la fabricación y reciclaje de artículos plásticos, textil, vestimenta, vidrio, gráfica, curtiembres, alimentos y bebidas hasta llegar a servicios financieros.
Por otra parte, al día de hoy se dan los pasos iniciales para que una fábrica de polímeros de San José, y otra de baldosas en la capital que reabran sus puertas bajo esta modalidad.
Historias complicadas
Para enfrentar los desafíos que implica el asumir la responsabilidad de gestionar un emprendimiento económico, los trabajadores desde el inicio de la experiencia contado con el apoyo del Departamento de Industria y Agroindustria del PIT CNT.
Liliana Pertuy, socióloga, coordinadora de la red Uruguay Productivo, e integrante de esa división de la central sindical explicó a LA REPUBLICA que la tarea no ha sido, ni es, sencilla, ya que cuando comenzó el fenómeno este era una experiencia nueva tanto para los empleados de las firmas cerradas como para los dirigentes gremiales. Además resaltó que en Uruguay no existe un marco legal que determine procedimientos para estos casos y mucho menos que los impulse.
Pertuy también aseveró que el proceso en las 18 empresas recuperadas ha sido bastante similar: se deterioran las condiciones de trabajo, se producen retrasos en el pago de salarios, la empresa cierra, los trabajadores ocupan las instalaciones y entonces surge la generación del proyecto.
En relación al proceso de quiebra que precedió a la recuperación, la socióloga detalló que este se asentó en tres variantes: mala gestión, deudas costosas y carencia de inversión en el sistema de producción.
«Todas estas empresas tenían enormes adeudos con el BROU, pero igual se le otorgaban substanciosos créditos», afirmó.
El inicio de la recuperación es difícil, por lo que el PIT CNT realizó un acuerdo con la Unidad de Relacionamiento y Cooperación de la Universidad de la República para brindar asesoramiento a los trabajadores que deciden comenzar este camino.
En términos legales la mayoría de las empresas recuperadas se da forma de cooperativa, pero también hay sociedades anónimas y de responsabilidad limitada. Empero, de acuerdo a lo indicado por Pertuy, las decisiones suelen tomarse como si se tratara de una cooperativa, por lo que las inversiones importantes o cualquier modificación o iniciativa con significación se resuelve en asamblea.
«Es la democratización del trabajo. Con estas experiencias se esta dando una nueva forma a las relaciones laborales», remarcó la socióloga.
Buscando una ley
Recientemente, dado que la gestión de estos emprendimientos ha dado como resultado la afirmación de que es un mecanismo viable para conservar e incrementar las fuentes laborales, se instaló en el marco de la Dirección Nacional de Empleo una mesa de análisis del tema.
En la misma participan los ministerios de Trabajo e Industria, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, la Corporación para el Desarrollo, el LATU y el PIT CNT.
El objetivo es crear el marco normativo necesario para facilitar los procesos de recuperación ya iniciados, así como llenar los vacíos legales que dificultaron sus comienzos como forma de prever el amparo de los trabajadores que en el futuro se encuentren en esta situación.
Entre las ideas que se maneja está el otorgar el derecho a la propiedad de la maquinaria a los trabajadores, así como privilegios para la obtención de créditos laborales una vez decidida la recuperación.
A la vez, Peyrut consideró que sería de gran beneficio para mejorar los niveles de empleo que el BROU entregara inmuebles y maquinarias que adquirió por medio de embargos a grupos de desempleados dispuestos a iniciar emprendimientos productivos. «Por todo el país hay locales y máquinas en buenas condiciones y sin uso que podrían aumentar los puestos laborales reales. Estamos pensando en plantear esa iniciativa al Estado».
En otros países de Latinoamérica, el Estado como medio de impulsar la recuperación de fuentes laborales se asocia con los trabajadores adquiriendo un porcentaje de las acciones de la empresa. En Uruguay aún no existe esa opción. *
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