La DGI opera en Maldonado codo a codo con gremiales empresariales
El relacionamiento entre las partes parece ser el mejor, sin embargo, desde las inmobiliarias se ha expresado cierto malestar porque los inspectores han llegado a solicitar el 100% de la información contenida en los discos duros de las computadoras lo que se considera un exceso.
Juan Pígola, presidente de la Cámara Empresarial Maldonado-Punta del Este explicó tras la reunión sostenida con el jefe de la misión de la DGI, licenciado Carlos Díaz Fraga (director técnico de la División Fiscalización) que las conversaciones giraron en torno en la necesidad de proseguir caminos ya iniciados el año pasado, tendientes a atacar la informalidad a través de contactos directos entre el comercio y el organismo recaudador, «luchando contra esa evasión tan mentada y que muchos de nosotros padecemos debido a que debemos de luchar, volcar parte de esa evasión a tratar de lograr competir con la informalidad».
El dirigente reconoció no tener datos exactos respecto al número de comercios o empresas que estarían por fuera del sistema impositivo porque en esos casos hay modalidades muy difíciles de comprobar, pero que lo que se pretende, «es que todo lo que venga ahora en la temporada no sea realmente un problema de competencia desleal como la hemos tenido durante muchos años». Pígola recordó que el año pasado este aspecto fue tomado en cuenta por el director general de la DGI, Eduardo Zaidensztat lo que llevó a la realización de inspecciones «más puntuales» procurando atacar la informalidad, primero en la zona ubicada al Este del arroyo Maldonado y posteriormente en toda el área de Punta del Este.
Asimismo reconoció que la Cámara Empresarial ha recibido un apoyo muy importante del Clearing de Informes y de la Liga de Defensa Comercial, tras la denuncia formulada en torno al contrabando «vip» que se estaría dando hacia la zona. «Pensamos que podemos seguir trabajando en conjunto, claro, todos estamos en distintos lugares, pero pretendemos estar enfrentados lo menos posible», concluyó Juan Pígola.
El director técnico de la división Fiscalización de la DGI, licenciado Carlos Díaz Fraga explicó los motivos por los cuales un equipo inspectivo se ha instalado en Maldonado para sostener además reuniones con gremiales empresariales. Díaz dijo que entre otras cosas se busca un intercambio de ideas con empresarios de Maldonado y Punta del Este, a la vez de ponerlos en conocimiento de cual es la postura de la DGI, «en cuanto al control de las obligaciones tributarias de los contribuyentes». Además se pretende hacer énfasis en la informalidad y puntualmente «en aquellos emprendimientos definidos como temporales, golondrinas; ese tipo de comerciante que no es el que está todo el año en el departamento».
Malestar en inmobiliarias
Sin embargo ha existido cierto malestar con las inspecciones que se han llevado a cabo en el sector inmobiliario, donde incluso se ha llegado a requerir toda la información contenida en los discos duros de las computadoras, lo que para muchos, constituye un hecho inadmisible y excesivo.
Precisamente el contador Alberto Praino, edil del FA consideró que la actividad que está desarrollando la DGI es un importante sustento para el presupuesto nacional, pero que algunas acciones no son adecuadas. «Se está dando una situación muy particular. Si yo le pidiera a los propietarios de la coca cola que me entregaran la receta evidentemente se van a negar, si le pido a famosas confiterías que me entreguen la receta de su postre estrella, tampoco lo harían», señaló Praino a modo de ejemplo de lo que le han solicitado en los últimos días a algunas inmobiliarias, que, incluyó no solo documentación sino profusa información de sus carteras de clientes. Eso «es tan importante para el empresario como si se le pidiera a la coca cola la receta.
Creo que Impositiva tiene todos los recursos a su alcance para obtener la información que necesita, sin tener que llegar al extremo de ingresar a los discos duros de las empresas y copiar el cien por ciento de la información que allí se encuentra. Sobre todo porque nunca se sabe, siempre se parte de la buena fe de que eso va a entrar dentro del secreto tributario, pero lamentablemente nunca sabemos a donde puede llegar realmente esa información».
Praino pretende que la DGI, en medida de sus posibilidades no utilice esos mecanismos para acceder a información, «ya que si bien ellos (los inspectores) a lo mejor no entienden la calidad de la información que están solicitando, esta puede ser de suma importancia». *
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