EL MINISTRO DEL INTERIOR, JOSE DIAZ, DESTACO AYER EL PROCESO DE HUMANIZACION PENITENCIARIA

Con degustación incluida se inauguró ayer una cocina en cárcel de mujeres

Laura Sosa tiene 32 años y está alojada en el Establecimiento Correccional y de Detención para Mujeres desde hace un año y medio. Vive allí con uno de sus siete hijos, el que todavía no cumplió un año. Es una de las veinte mujeres privadas de libertad que se sumaron al proyecto encarado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el apoyo del gobierno italiano.

«Me anoté en el proyecto después de ver el cambio de otras compañeras», dijo ayer Laura mientras degustaba las empanadas que ella y sus compañeras cocinaron para convidar a los invitados. La mujer se mostró muy contenta con el proyecto porque llegó «a un logro que nunca hubiera creído». Es más, expresó que le «sirvió para un cambio de vida», por eso consideró que «tendría que haber más proyectos así en la cárcel».

La iniciativa «Fortalecimiento nutricional y desarrollo de proyectos de vida» tiene como objetivo contribuir a la disminución de la desnutrición materno-infantil y sus factores de riesgo. Para esto implementa y promueve acciones en distintos barrios de Montevideo que atienden los problemas de nutrición de las embarazadas, madres jóvenes y sus hijos. Así se llevan adelante controles de salud, apoyo a la lactancia materna, promoción de la dieta y estimulación de los niños. En la cárcel de mujeres, el proyecto se desarrolla desde diciembre del año pasado. La directora del establecimiento, Margarita Hermida, contó que unas veinte internas participan de la iniciativa pero «está abierto a todas las que quieran sumarse». Hermida sostuvo que la meta es «educarlas para que puedan combatir la desnutrición infantil tanto en la cárcel como afuera, una vez que recuperan la libertad.»

 

Más de 200 mujeres y 16 niños alojados

Actualmente hay 223 mujeres y 16 niños alojados en la cárcel de Colonia y Miguelete. Hermida indicó que la cantidad de mujeres que se suman a los proyectos «varía permanentemente por diferentes situaciones, entre las cuales se encuentra la obtención de la libertad». En cuanto al escaso número de adeptas a la iniciativa, la comisario señaló que «la mujer privada de la libertad es inestable en acciones porque a veces tiene un problema puntual que la descompensa anímicamente y de repente por un tiempo deja de concurrir. Pero eso no quiere decir que después de esa complicación no vuelva a encaminarse en el proyecto». Para Hermida, el proyecto también va mucho más allá de su objetivo puntual. Es que otorga «un mejor bienestar, más capacidad de organización entre las internas, mejor relacionamiento. Y eso es lo que necesita un servicio penitenciario, para que no sea un simple depósito de personas». El ministro del Interior, José Díaz, participó en la inauguración y aseguró que este tipo de proyectos son un «avance en la política de humanización que venimos llevando adelante desde que asumimos la conducción del país. Es el comienzo de un camino largo y lleno de desafíos hacia un nuevo modelo de penalización, que permite que personas que transgredieron la ley se reincorporen rápidamente a la sociedad». Díaz no dejó de probar las empanadas que prepararon las reclusas con la nueva cocina industrial que se inauguró ayer para que las internas puedan volcar allí lo aprendido en los talleres. *

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