Congreso de Menopausia abre nuevas expectativas para las mujeres mayores
La culminación este fin de semana en Buenos Aires del XI Congreso Mundial de Menopausia deja la puerta abierta acerca de una serie de investigaciones inéditas, algunas de las cuales cambiarán el destino de la mujer en dicha etapa de su vida.
Desde el martes último, los más prestigiosos especialistas del planeta se dieron cita en la capital argentina a fin de evaluar los últimos descubrimientos científicos acerca de esta etapa que se inicia al final de la última menstruación, con el cese de la función cíclica de los ovarios.
La menopausia se ha ido convirtiendo, en menos de medio siglo, en uno de los tres períodos más largos en la vida de una mujer. El aumento de la expectativa de vida, hizo pasar este período, del más breve en casi todos los casos, al actual de un tercio de la vida en menopausia. Las cifras que habían sido alcanzadas a principios de los 90 en las naciones desarrolladas, se impone ya en América Latina. La extensión de la expectativa a 69,8 años promedialmente, acercó el continente al mundo desarrollado, aunque no así las formas en que las mujeres enfrentan el tema.
Concretamente las vivencias de la etapa son absolutamente distintas según vivan en América Latina o Estados Unidos, por ejemplo, y ello ha incidido también en los aspectos físicos, desde los síntomas a las dolencias experimentadas.
Un estudio estadístico realizado en Argentina, tras haber sido llevado adelante en otros países latinoamericanos (aún no en Uruguay), permite traspolar no obstante algunos aspectos.
El informe revela que las mujeres residentes en áreas urbanas, llevan adelante con bastantes menos problemas las derivaciones de la menopausia, que sus iguales de áreas rurales. El estudio liderado por el mismo presidente del Congreso, el doctor Néstor Siseles salió al paso a los estudios conocidos todos creados en el Primer Mundo, en tanto se considera que los aspectos «sociológicos, antropológicos y culturales», son absolutamente distintos en ambos «mundos» y por ende no extrapolables a latinoamericanas, entre otras.
El estudio argentino revela una heterodoxia latinoamericana mucho más fuerte que en otros continentes con dos ramales claves: por un lado las mujeres, por lo general de clase media y alta de zonas urbanas, que escogiendo la maternidad tardía llegaron al climaterio en pleno rol de madre.
El otro gran ramal está constituido por los sectores menos pudientes, vinculados masivamente a las áreas rurales y suburbanas, donde la maternidad ha sido temprana y por lo general múltiple, con lo que el climaterio llega por lo general cuando están viviendo la etapa de abuelas.
El estudio incluye también a las mujeres que no han tenido hijos, o su estructura familiar se redujo.
Las conclusiones primarias señalan que las mujeres profesionales, o con trabajos que implican dedicación intensa, sufren mucho menos las consecuencias de la menopausia, que aquellas que se han dedicado exclusivamente a la maternidad. La aceptación de esta nueva etapa de la vida, y la minimización de las depresiones está directamente vinculada, según afirman, a la satisfacción que la mujer haya o no encontrado en el rol de vida que asumió cuando ovulaba.
Las dificultades parecen más importantes todavía cuando las mujeres centraron expectativas en su descendencia, e hijos o nietos, y no cumplieron con estas metas previstas.
Aspecto no menos relevante, lo constituyen, en áreas rurales principalmente, la falta de comunicación entre las mismas mujeres sobre la menopausia. El aislamiento individual y la falta de centros de salud donde consultar sobre el tema, constituyen facetas negativas de la cuestión. Curiosamente, mujeres que habían «abandonado» de algún modo su estética y autoestima, durante la menopausia en el campo, volvieron a interesarse por sí mismas a partir de su mayor convivencia societal en núcleos urbanos.
En otro ítem los científicos concentran ahora mucho de su temática en el reemplazo hormonal, que se proyectó como solución para uno de los fenómenos más asociados a la menopausia: la depresión.
Los técnicos incluso han dejado de llamarla de esta última manera para crear el «cuadro de humor depresivo». Si anteriormente se entendía que la disminución hormonal predisponía a los «bajones», la ciencia apunta ahora a sustituir las hormonas perdidas de manera artificial y dejar atrás la depresión (como una enfermedad de difícil recuperación), por el «humor depresivo»: un estado de ánimo pasajero, capaz de ser mejorado con algunos cambios sencillos en la estructura de vida diaria. *
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