Dan solución genética a la arritmia, e implantan un aparato que alerta por Internet al cardiólogo
El más destacado de los nuevos descubrimientos procede de Estados Unidos y está vinculado al síntoma primigenio en la mayoría de las afecciones cardíacas: la arritmia. La revista Cell, una de las más destacadas en avance científico, publica el resultado de 22 investigadores que simultáneamente trabajan en Estados Unidos, China y Canadá. Desde siempre los científicos entendieron que las pulsaciones aceleradas, el síntoma arrítmico más común, era una disonancia en la sinfonía cardíaca, pero la coordinación era una clave a saber. Esa sinfonía (que implica contraerse y dilatarse entre 60 y 100 veces por minuto para que la sangre llegue a todo el cuerpo), aparece ahora como regulada por un gen maestro, que enciende y apaga a otros genes, regulando las contracciones del corazón.
Cualquier mutación que sufra el gen maestro, puede desencadenar una arritmia. Actualmente las alrededor de quince terapias con que los médicos tratan una arritmia, son efectuadas después de desatado el fenómeno e incluso deberán probarse algunas u otras hasta dar con la más conveniente.
La ciencia abre ahora la posibilidad de detectar personas con mutaciones en el gen maestro, antes del cuadro de arritmia, ahorrando además tiempo para optar entre uno u otro tratamiento.
Esto último tiende a la personalización aún más rigurosa de la atención cardiovascular, con un concepto más genético, menos generalizado.
El gen maestro (denominado Iroquis), era ya conocido de la ciencia, en tanto se le catalogaba como uno de los responsables del desarrollo del corazón, en la etapa embrionaria. Su actuación demuestra ahora ser bastante más extensa en nuestra vida: el gen maestro «ordena» a los canales iónicos (canales de sodio y potasio que alertan el impulso eléctrico al corazón), cuando activarse y cuando apagarse.
El fenómeno da como resultado una pulsación completa, contrayendo de una forma totalmente específica y «rítmica» a las cuatro cavidades cardíacas.
Pioneros en América
La Maternidad Suizo-Argentina confirmó el éxito de un adelanto inédito en América Latina: el implante en el corazón de un paciente, de un cardiodesfibrilador con transmisor de electrocardiogramas a distancia. El aparato de 6 centímetros de largo, instalado bajo la clavícula, es capaz de enviar por mail o mensaje de texto, en tiempo real, cualquier variación en el ritmo cardíaco, al celular o PC del cardiólogo.
El cardiodesfibrilador puede ser además activado en caso de una arritmia grave y repentina, para que estimule electricamente al corazón y le devuelva su ritmo normal. Esta era la misión original del cardiodesfibrilador, una invención que tiene ya un cuarto de siglo y que es empleada habitualmente en el mundo clínico.
La inserción del transmisor, permite informar de cualquier irregularidad instantáneamente, con la única condición de que el paciente lleve consigo en forma constante un celular que no debe ocupar.
El «Dumos DR-T» colecta los datos y los envía a Berlín, donde una computadora diagnostica lo que ocurre, y lo reenvía, satélite mediante, al médico. Su inventor, el médico electrofisiólogo Sergio Dubner, explica que todo el procedimiento puede llevar a lo sumo un minuto, pero no lo considera aún como sistema completo de emergencia.
El primer paciente en Latinoamérica, un empresario argentino bajo identidad reservada, tiene 72 años y porta el implante desde hace un mes, durante el período sufrió una arritmia que le causó un desmayo, pero el sistema funcionó a la perfección y el tratamiento aplicado en instantes. El médico tratante espera ahora que el aparato, permita alertar antes que ocurra la crisis, que una fuerte descompensación está en proceso.
Indiferencia mortal
La indiferencia ante las afecciones cardiovasculares sigue siendo la razón determinante por la que éstas mantienen su condición de principal causa de muerte en el mundo. Tal así que el 60 por ciento de los consultados en una compulsa mundial sobre el tema desconocían que es la mayor causa mortal del planeta.
La encuesta fue realizada en el marco de la campaña: «Ponle corazón, baja tu colesterol», auspiciada por la Organización Mundial de la Salud, en diez países bajo la supervisión de 750 médicos. Argentina, Bélgica, Brasil, Dinamarca, Finlandia, Francia, México, Portugal, Corea del Sur y Reino Unido fueron los países donde 1.547 pacientes aceptaron ser testeados.
Las conclusiones aseguran que 7 de cada 10 personas, desconocen cuál es su nivel óptimo de colesterol; 1 cada 3, no había sido informada de su nivel de colesterol en el último año por el médico, pero entre quienes sí lo habían sido, 1 cada 3, se había olvidado sin prestarle mayor importancia.
Entre los autores del estudio, Richard Hobbs, de la Universidad de Birmingham, firma que «los pacientes no están conscientes del riesgo que sufren de padecer un ataque cardíaco o una apoplejía, a pesar de las campañas impulsadas en tal sentido».
Las conclusiones revelaron que los entrevistados tenían mucho más miedo al cáncer que a un infarto, aún cuando la posibilidad de este último era dos veces más alta, y 4 de cada 10, afirmaban no haber oído jamás que hubiera diferente colesterol, uno «bueno» y otro «malo».
Los 750 médicos reiteraron la necesidad imperiosa de atender prioritariamente el «triángulo» de la salud cardiovascular: buena alimentación, ejercicio físico y de ser necesario, medicación adecuada.
La consulta a la página donde se compendiaron los trabajos (www.ponlecorazón.com) es recomendable. *
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