"No somos la Gruta de Lourdes", afirmó la directora del Patronato de Liberados
No somos la Gruta de Lourdes ni San Francisco de Asís», afirmó a LA REPUBLICA en referencia a los bienes materiales que le reclaman a la institución.
Hasta el momento el Patronato ha atendido aproximadamente 90 reclusos, que son los que han sido liberados desde la puesta en marcha del régimen de libertad anticipada, previsto en la Ley de Humanización y Modernización del Sistema Carcelario. Esta semana habrá más liberaciones.
Consultada por la marcha del plan hasta el momento, la directora dijo que hubiera preferido contar con mayor cantidad de personal, por ejemplo con un número superior de asistentes sociales.
«Igualmente estamos trabajando muy bien, aunque con mucha presión, porque la cifra de liberados supera el número de atenciones que teníamos habitualmente, lo que dificulta un poco la tarea debido a la escasez de personal».
«Por ejemplo, nos hubiera gustado atender a los reclusos al día siguiente de su liberación. Ahora lo podemos hacer dos o tres días después que recuperan la libertad, aunque no estamos teniendo mayores dificultades», explicó.
Cristina Gil destacó el refuerzo de personal que el Ministerio del Interior dispuso para los patronatos de todo el país y también la colaboración de los jefes de Policía que han proporcionado locales en cada departamento.
«Falsas expectativas»
La directora dijo que «contrariamente a lo que habíamos pensado no son tantos los reclusos que salen y no tienen un lugar para vivir. Esa era una de nuestras mayores preocupaciones, pero nos encontramos con que es muy escaso el número de personas que nos piden una vivienda».
Acerca de los beneficios que el Patronato puede brindar, la jerarca señaló que «lo más preocupante es la difusión que se ha dado a todo lo que nuestra institución puede llegar a ofrecer, lo que provoca un poco de confusión».
En este sentido, sostuvo que «el Patronato no es la Gruta de Lourdes ni San Francisco de Asís, sino que intenta realizar una labor técnica de rehabilitación, apoyando a las personas que realmente demuestren una voluntad de superación». «Los apoyamos en la búsqueda de inserción laboral, para que puedan tener documentos como la cédula de identidad o el carné de salud y también ayudándolos con la concurrencia de los niños a la escuela. Todos estos aspectos son muy importantes y a veces no se valoran adecuadamente, porque existen falsas expectativas en torno a los bienes materiales». «Nosotros lo que hacemos es orientarlos hacia los servicios especializados que pueden otorgarles bienes materiales o también podemos proporcionarles una canasta de alimentos, en aquellos casos que sea necesario».
«Pero nos hemos encontrado con que hay gente que nos pide ropa, calzado y otro tipo de cosas, pero esa no es la idea», subrayó
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«No es asistencialismo»
«Es muy difícil transformar esa demanda de asistencialismo en lo que nosotros pretendemos, que es una real promoción de los valores en la persona. Una atención meramente asistencial no va a cambiar esa realidad», precisó. «Nuestra tarea es apoyar y estimular a todos aquellos que demuestren una mínima voluntad para salir adelante y no generarles una dependencia malsana, que no le va a aportar nada positivo ni a la propia persona ni a la sociedad», indicó. «Apuntamos a una reeducación en valores y responsabilidades, que puede ser apoyada por bienes materiales gratuitos o subvencionados, pero que se entregan en respuesta a una voluntad de hacer algo por sí mismos». «Pretendemos que cambien su óptica frente a la vida, tratando de hacerles entender que hay otra forma de buscar los caminos de salida». *
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