"La crisis no pasó; si hubiéramos salido se vendería más, se trabajaría mejor"
¿En qué contexto se celebra el 113º aniversario de la institución?
Nos encuentra en una situación inmejorable. Como se sabe, Cambadu es una institución gremial sin fines de lucro cuyos directivos son todos honorarios, pero con una tradición de hacer bien las cosas, de respeto. Por ello tenemos 3.300 socios que antes de fin de mes pagan su cuota filial sin problemas. Y por eso seguimos trabajando por los socios que son los destinatarios de todos nuestros esfuerzos, ese sigue siendo nuestro compromiso y nuestra obligación.
La crisis del año 2002 fue muy visible a través del cierre de pequeños comercios. ¿Los afiliados a Cambadu se recuperaron?
Fue horrible para todos nosotros: aún hoy quedan secuelas de todo lo que se sufrió, porque hubo gente que pudo acomodar el cuerpo y otra que desgraciadamente no pudo. En ese momento Cambadu estaba iniciando el programa de apoyo al comercio de cercanía, y eso ayudó a unos cuantos porque nos permitió en la incertidumbre buscar las fortalezas que tiene esta actividad; no ya como comercio tradicional sino de cercanía, porque tradicional parece una cosa vieja cuando este mundo avanza tan rápido, sí de cercanía por la proximidad geográfica y afectiva que es el plus, lo que hace la diferencia entre un comercio de cercanía y el que no lo es.
¿Cómo es el relacionamiento actual con las grandes superficies?
No tenemos nada contra las grandes superficies porque son comercios legalmente establecidos como los nuestros. Sí tenemos una opinión contraria a quienes dieron los permisos que lograron una irrupción de estas, porque afectó el tejido social con su incidencia en las pequeñas unidades familiares que son los almacenes, muchos de los cuales debieron cerrar sus puertas injustamente.
Nunca nos hemos negado a entrar en la modernidad, lo que no nos gusta, y rabiamos por eso, es que nos hagan entrar por la calle de la injusticia. Pensamos que antes de dar todos esos permisos deberían haber hecho estudios que dijeran en qué medida era necesario que se instalarán o en qué lugar del departamento para llenar una necesidad que el comercio de cercanía no cubría, pero no dónde se quisieran instalar, que es lo que siempre criticamos y seguiremos haciendo porque no se actuó con equidad.
Pero hoy, el comercio de cercanía está creciendo…
Sí, está creciendo. Tenemos análisis de diciembre de 2004 que indican que esta modalidad comercial posee el 70% del mercado. En ello tuvo mucho que ver el programa de fortalecimiento premiado por el BID, a partir de darle capacitación, asistencia técnica, y de crear grupos de compra se está recuperando el mercado, está aumentando. Por eso, gracias a que la logística quedó instalada, seguimos con los cursos.
¿En qué consistió ese programa?
La idea básica era modernizar la gestión de los comercios, hacerlos más eficientes, menos improvisados para desarrollar la potencialidad del sector. Para eso nos centramos en cosas que parecen más simples, como administrar un negocio pequeño. Parece poco, pero hemos sido más comerciantes por necesidad que por vocación, pero cuando a uno técnicamente le dicen cómo son las cosas aprende realmente a hacerlas y corre menos riesgos.
Cabe destacar que 5.500 personas pasaron por los 300 cursos, y que 1.200 empresas participaron del programa a través de patronos y empleados.
¿Comenzó a notarse el incremento de los ingresos obtenido en los Consejos de Salario?
Poco, pero sin duda se va ver porque va a entrar una masa de dinero importante, y la gente que gana poco, usa un gran porcentaje en alimentarse, entonces nuestros comercios (que se especializan en ese rubro) se van a beneficiar.
¿Están preparado para afrontar un aumento del consumo? ¿Incidirá eso en los precios minoristas?
Es una situación nueva, pero el mismo programa que nos preparó durante la crisis ahora nos permite afrontar las cosas buenas, por ejemplo, mediante los grupos de compra, para lograr precios y plazos para ganar dinero sin trasladar el aumento de la inversión al cliente, ganando así su fidelidad. Por otra parte, si uno vende más no tiene que incrementar los precios porque en la otra esquina hay un competidor que hace su negocio, por eso siempre estamos contra la tarifación porque en este aspecto el mercado se regula solo, y si nos pasamos perdemos al cliente.
¿La crisis ya pasó?
Si hubiéramos salido se vendería más, se trabajaría de otra manera. He leído que descendió la desocupación, es un dato importante. Esperemos que sea una tendencia que se vaya cristalizando en el tiempo; porque no se puede pasar del negro al blanco así como así, yo diría que estamos en alguna de las tonalidades del gris.
¿Le parece que el gobierno está actuando al respecto, qué busca formas para que esas fluctuaciones sean menos graves?
El gobierno está tratando, con diferentes niveles de éxito, de hacer cosas. Lo bueno es que hay una dirección. Y en eso estamos todos, porque tenemos que ayudar a este gobierno, y a los otros que vengan prescindiendo de los colores, porque este país es de todos.
La DGI y el BPS han incrementado los controles fiscalizadores, ¿cómo se percibe esto desde Cambadu?
Al día de hoy se han cerrado círculos. Cambadu como gremial no maneja los negocios de sus socios, pero estar en la legalidad es un requisito para ingresar. Tenemos socios para que más estén regularizados, no para figurar en número, porque cuando paguemos todos vamos a pagar menos. Ha habido solicitudes de asesoría de comerciantes que quieren regularizarse y lo hacen a través de Cambadu, siendo este el principal aporte que podemos hacer a la sociedad.
El programa sigue, pero ¿que otros planes tiene la institución?
Quisiéramos tener otro programa para llevar esto a las aulas, para que los chicos sepan que hay una manera de ser comerciante y hacer dinero en este país. El empleo público se acabó, el gobierno paternalista se acabó, hay una ley que prohíbe el ingreso de funcionarios hasta el 2015 pero aunque no existiera la cosa no da para tanto. Otro elemento a tener en cuenta es la tecnificación, cuando era chico se decía «andá a cargar bolsas al puerto», hoy lo hacen las máquinas; o sea el mercado para la mano de obra también se achicó. Entonces el futuro de quienes hoy son chicos es ser innovadores. Pero deben tener una base para poder largarse, no al vacío como nos pasó a nosotros que a veces teníamos tres pesitos de un despido y los invertíamos en una aventura que terminaba mal por no saber cómo hacer las cosas. Queremos abrir el futuro, porque va a ser de los innovadores que se vayan creando su propio destino sin ser empleados de otros. Ese es el futuro de Cambadu. *
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