Los montevideanos dedican más tiempo al trabajo en el hogar que al remunerado
Una investigación realizada por las profesionales Rosario Aguirre y Karina Batthyány revela que «más de la mitad del tiempo total del trabajo de los montevideanos es no remunerado». Esto significa que le dedican una mayor cantidad de horas a tareas domésticas, al cuidado de niños y enfermos y al trabajo comunitario. El tiempo de dedicación varía entre hombres y mujeres.
El trabajo que se produce fuera de las relaciones laborales y que contribuye al bienestar social y familiar ocupa más tiempo que el remunerado en los montevideanos. Estas conclusiones forman parte de la primera investigación que se realizó en Uruguay para cuantificar la «carga total del trabajo» (suma de tareas pagas con las no remuneradas) y su distribución dentro del hogar. Los resultados del estudio serán expuestos hoy, a las 9 horas, en la Unión Postal de las Américas y el Caribe (Javier Barrios Amorín 870).
Si se tiene en cuenta la población total, más del 50 por ciento del tiempo de la carga total del trabajo se destina a tareas no remuneradas. Pero surge una importante diferencia cuando se indaga en las horas que dedican hombres y mujeres por separado.
En este sentido, la socióloga Rosario Aguirre aseguró ayer a LA REPUBLICA que los hombres dedican 13 horas semanales a tareas domésticas y gestiones fuera del hogar, cuidado de niños y enfermo, y al trabajo de subsistencia (criar animales, tejer, arreglar ropa y plantar, entre otros). La cantidad de horas asciende a 32 semanales en las mujeres.
En el estudio se detalla que las mujeres le dedican el 67 por ciento de su tiempo al trabajo no remunerado y el 33 por ciento al pago, mientras que en los hombres el porcentaje es a la inversa. «Los hombres jóvenes y educados participan más en las tareas del hogar», sostuvo la profesional.
Los hombres prefieren reparar y hacer gestiones
Aguirre explicó que la dedicación a determinadas tareas también es una cuestión de género. «Dentro de los trabajos del hogar, los hombres prefieren hacer las reparaciones y las gestiones externas como pagar los tributos. Si tienen los niños a su cuidado, los sacan a pasear y juegan con ellos pero son más resistentes a darles de comer o cambiarlos».
En la limpieza existe una brecha enorme porque son los menos los hombres que dedican parte de su tiempo a esta tarea, que sigue siendo casi exclusiva de la mujer.
El propósito del libro que será presentado hoy es «contribuir a valorar socialmente el trabajo no remunerado que ha quedado invisibilizado frente al pago, que monopoliza la atención».
Pero la investigación, que se realizó sobre una muestra probabilística de 1.200 hogares, también abre interrogantes, entre los que se encuentra cómo repercute esta dedicación en la autonomía económica y en otros aspectos de su vida de la mujer. Además se plantea las formas de incentivar la participación de hombres en las tareas no pagas y qué políticas deberían aplicarse para atender esta situación. *
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