Recreo
Frente a la avalancha de noticias desquiciadas que estamos viviendo propongo un recreíto leyendo algunas noticias insólitas encontradas en Internet.
Una radio tailandesa inició un juicio al Primer Ministro porque sus discursos son muy largos.
Desde que asumió el gobierno utiliza semanalmente la cadena con sus discursos de 10 a 15 minutos, pero últimamente sobrepasa los 40 minutos. Una discjockey tailandesa explicó que ella ha perdido cuatro de sus cinco sponsors debido a sus interrupciones en la programación y por eso lo demandará. Digo yo ¿los juicios en Tailandia generan precedentes para los de acá?
Si su perro ladra frente a la puerta de su casa seguramente usted entiende que él quiere salir a pasear.
¿Pero cómo puede usted discernir entre un ladrido que trata de expresar la alegría de haber visto a la perra del vecino y un ladrido que anuncia el inicio de una depresión porque se la ganó el doberman de la otra cuadra?
Muy fácilmente, una fábrica japonesa ha creado el «Bowlingual», un aparato que interpreta las emociones caninas y las reproduce en lenguaje humano. Con sólo acercarlo al perro en el momento en que éste emite algún sonido, «Bowlingual» lo traduce: «feliz», «triste», «asustado», «ansioso», etc.. Su precio es de 1.115 dólares.
Planean hacer una máquina igual para interpretar los sentimientos de las personas y usarla en las empresas para evaluar a los funcionarios de acuerdo con sus estados de ánimo.
Y para terminar va aquí uno de los mejores cuentos cortos con final feliz, que he leído últimamente. Me lo mandó mi amiga Paulina.
Había una vez un príncipe que le preguntó a la Princesa: «¿Te quieres casar conmigo?» Ella le respondió: «Â¡Â¡NO!!». Y fue así que el príncipe vivió feliz muchos años yendo a pescar, a cazar, a jugar al truco en el boliche todos los días, mamándose cuando quería, eructando sonoramente, mojando la tapa del water y tirándose pedos cuando le venían ganas. FIN. *
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