Lucha contra el cigarrillo en la Junta Departamental de Maldonado
El edil Carlos Etcheverry (EP-FA-NM), semanas atrás llevó adelante una exposición en la que se manifestó contrario a que en diferentes espacios de la Junta Departamental de Maldonado, se siga fumando. Vale recordar que a excepción de la sala donde se llevan a cabo las sesiones, en el resto está permitido fumar, o al menos se fuma sin autorización, a diferencia de lo que ocurre en cualquier oficina pública e incluso en el edificio de la Intendencia.
Etcheverry logró la adhesión de 99 firmas de funcionarios del legislativo y el pasado 13 de setiembre planteó en el seno del cuerpo la necesidad de hacer respetar la prohibición de fumar en todo el edificio.
«… ese excedente de humo caliente por la combustión, previamente recorrió la boca del fumador, las encías, la lengua, la saliva, los dientes, la garganta, la tráquea, los pulmones, la nariz, los pelos, la mucosa, ida y vuelta, arrastrando residuos tóxicos, agentes cancerígenos, moléculas, tejido calcinado, pólvora; gas lleno de cientos de partículas, archidemostrado que es nocivo para la salud», dijo en parte de su exposición, haciendo alusión a la presencia del humo de tabaco que se percibe en los distintos sectores del recinto.
Pero además no dejó a nadie por el camino a la hora de buscar culpables, y denunció que allí fuman «ediles, funcionarios, algún periodista, el público, fuman y fuman y fuman. Vemos colillas de cigarros por todos lados, en las macetas, en el suelo, afuera en la piscina, en el estacionamiento, en el césped. Presidente, hasta en los pocillos donde tomamos café, en los vasos», dijo.
Concretamente solicitó que «se apliquen específicamente en toda su extensión los Decretos Nº 203/96 y 168/005 que disponen 100% libre de humo de tabaco a todas las reparticiones públicas del país», lo que obviamente comprende a la Junta Departamental. La pretensión es que en una primera etapa hasta el 30 de noviembre, no se permita fumar en el plenario, ni en las salas de comisiones, ni en los pasillos, ni en la cantina, ni en todo el hall superior e inferior ni en las salas de las bancadas. En una segunda etapa, que sólo se permita fumar en los baños de planta baja, para culminar no más allá del 1º de marzo de 2006 con el 100% del área de la Junta libre de humo de tabaco.
No todos «se fumaron» el planteo
Pero naturalmente el planteo también levantó polvareda por el lado de aquellos que apetecen un cigarrillo en algún momento de las algunas veces tediosas y largas reuniones de la Junta o de alguna comisión. Tal vez la alternativa pase por destinar espacios específicos para fumadores, porque actualmente en definitiva solo no se fuma dentro del recinto, pero apenas traspasadas las paredes, se fuma abiertamente en pasillos y otros espacios, y al menos «el olor» invade indefectiblemente todos los rincones del cilíndrico edificio.
Todo indica que la medida de erradicación del hábito de fumar será paulatina, aunque el objetivo es lograr que todo el edificio sea declarado 100% libre de humo de tabaco para el año próximo. Incluso el tema pasará a la Comisión de Presupuesto del cuerpo para que evalúen los costos que puede tener una sala especial para fumadores, que podría contar con aislamientos adecuados y sistemas de extracción de aire. Mientras tanto, no faltaron algunos defensores del aire puro, que hasta insinuaron que los fumadores que en una u otra función asisten a la Junta Departamental, se integren a alguno de los tantos planes para dejar de fumar, no solo ante la inminente prohibición sino para preservar su propio estado de salud. *
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