URUGUAY RATIFICO TRATADO HACE 20 AÑOS, Y SU PRIMER VUELO FUE EN 1984

El Instituto Antártico Uruguayo expuso sobre sus actividades e investigaciones científicas

El licenciado Juan Abdala -coordinador de los proyectos de investigación desarrollados por la base uruguaya en la Antártida- señaló a LA REPUBLICA que lo más destacable de los proyectos uruguayos es la «presencia histórica consuetudinaria de proyectos de investigación científica; y lo importante es continuarlos». A su vez, definió al continente blanco como «el gran laboratorio».

Veintiocho países cuentan con instalaciones en la Antártida. Uruguay tiene dos, la Base científica Artigas y la Estación Científica Teniente de Navío Ruperto Elichiribehety.

Actualmente la base implementa varios proyectos de investigación, entre ellos el estudio de desarrollo del comportamiento psicológico humano en condiciones de aislamiento, evaluación del impacto del medio ambiente antártico sobre los microorganismos asociados al hombre, el calentamiento global y varios más.

En cuanto a la situación de las bases a nivel tecnológico Abdala consideró que a las instalaciones uruguayas «no le falta nada, cuenta con las limitaciones tecnológicas similares a cualquier país subdesarrollado». Añadió que en la base Artigas cuenta con 8 personas permanentes, y 30 en verano.

A su vez, señaló las metas a seguir luego de casi veinte años de trabajo en la Base Artigas: «Apertura a nuevos proyectos; instalación de un aula de interpretación de la naturaleza Antártica; apuntaremos a la coordinación regional y a sumar la presencia internacional en el apoyo de proyectos».

 

Turismo Antártico: «En cuentagotas»

El consejero y coronel Miguel Angel Dobrich, encargado de los planes y operaciones de la base Artigas uruguaya, señaló las características del inminente producto turístico antártico. «Es un turismo en cuenta gotas porque no hay espacio físico para albergarlos. Además, tenemos que ser muy cuidadosos con el medio ambiente». Asimismo, Dobrich anunció que se «reconstruirá en la base Antártica un sector para alojar a treinta personas, además de un aula para la interpretación de la naturaleza Antártica para uso de los visitantes ocasionales y de los científicos».

En otro orden, fue consultado sobre el presupuesto que requiere la base Artigas para su funcionamiento, así Dobrich sostuvo que requiere «entre U$S 700 y 800 mil al año. El turismo permite autogestionar la base, pero debe ser un equilibrio justo. Si bien hoy no es mucho lo que aporta la actividad».

Viajes heroicos calificados así por Dobrich «porque los primeros en volar lo hicieron asumiendo riesgos importantes». El primer viaje al continente blanco fue el 28 de enero de 1984 en el avión Fairchild, modelo FH227 FAU 572. Asimismo, añadió que la nave no estaba probada y no existía punto de retorno en el caso de que por condiciones meteorológicas no encontraran dónde aterrizar, debiendo realizarlo en cualquier parte. *

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