SE REALIZO UNA REUNION ENTRE EMPRESARIOS, AUTORIDADES POLICIALES, MUNICIPALES Y DE TURISMO

Comerciantes de Ciudad Vieja piden seguridad y modernización de leyes

* Los comerciantes de la Ciudad Vieja están «hartos» de los robos que se vienen registrando en la zona. Y temen que esta situación afecte al turismo de la ciudad, que comenzará a moverse el mes que viene con la llegada de los cruceros. Por otra parte reclaman una modernización de la normativa de boliches y pubs porque «es totalmente obsoleta».

«La Ciudad Vieja es tierra de nadie en algunos momentos», aseguró el dueño de la galería de arte ubicada en Bartolomé Mitre 1414, Washington Delgado. Su negocio nunca fue robado porque «tiene una cortina metálica impenetrable y porque el local está ubicado en una calle de mucho movimiento. Pero hay muchos de la zona que ya fueron saqueados más de veinte veces».

Además, Delgado contó que cuando atraviesa los lunes la Puerta de la Ciudadela para abrir su local observa detenidamente cuántos vidrios están desparramados en las veredas y calles. «Esos vidrios son de autos que robaron durante el fin de semana», dijo el comerciante para inmediatamente agregar que el lunes encuentra «cualquier cosa en la puerta de su negocio».

Las personas durmiendo en la calle es otro de los puntos en los que se detuvo Delgado. Después de aclarar que «hay que encontrar una solución de fondo para resolver la mendicidad y la pobreza», el titular de la galería de arte manifestó que «no es una buena imagen para la ciudad, sobre todo pensando en los turistas que comenzarán a llegar en un mes con los primeros cruceros».

Adriana Careaga, de la galería de arte Al Pie de la Muralla (Bartolomé Mitre entre Cerrito y 25 de Mayo), tiene las mismas inquietudes y preocupaciones que Delgado. Por eso anteayer participó de un taller que se realizó en la sede de la Asociación Comercial de Uruguay (Rincón 454) y en la que estuvieron presentes comerciantes de la zona en cuestión, autoridades municipales, nacionales e integrantes de la Policía y los Bomberos.

«Estamos preocupados por la inseguridad, por los robos de coches, los enfrentamientos que se generan entre los propios cuidacoches. Por eso la reunión giró en torno a cómo resignificar la Ciudad Vieja haciéndola habitable y comercial», señaló Careaga.

El taller constó de dos mesas: una que llevó el título «Montevideo bajo el alerta Cromagnon», que incluyó todo lo relacionado con la seguridad que debe garantizar un local en su interior. Y el otro, que se trató bajo el nombre de «Oferta indispensable de todo centro comercial y turístico: la seguridad», contempló las medidas que tienen que encararse fuera de los negocios, es decir, en la calle.

El arquitecto Leone Crosa, vinculado a la Asociación de Comerciantes de la Ciudad Vieja, disertó en la primera mesa. Este panel se centró en la tragedia sucedida en el boliche argentino Cromagnon, donde murieron cerca de 200 personas, como una forma de adelantarse a las medidas de seguridad que hay que adoptar para evitar un hecho similar al ocurrido en la Ciudad de Buenos Aires.

 

«No se tienen en cuenta hasta que hay una tragedia»

«Las medidas de seguridad no se tienen en cuenta hasta que las tragedias no suceden. Por eso se habló de las formas de evacuación de gente, salidas de emergencia, capacidad de los locales y medidas de prevención de incendios», indicó Crosa.

En cuanto a la capacidad de los locales, el arquitecto explicó que existen dos normativas que datan de 1940 y 1960. «Están en el mismo rubro los cines y locales bailables, por lo tanto es necesario un aggiornamiento de las leyes».

Además, Crosa dijo que Montevideo permite una persona cada metro cuadrado, cuando la Ciudad de Buenos Aires fijó una capacidad de dos personas por metro cuadrado luego de registrada la tragedia. «Desde todo punto de vista es una normativa obsoleta, por lo que hay que revisarla».

Más allá de esta discusión, el profesional sostuvo que «el 99 por ciento de los incidentes (robos, desmanes y agresiones físicas) se dan fuera de los locales. Y para encarar ese tema hay que adoptar una solución».

El director de Seguridad de la Policía de Montevideo, Raúl Guarino, participó en el taller y allí dejó en claro que «la seguridad es un tema de todos. Hoy por hoy no se puede tener una versión simplista de la seguridad, esto es, que recaiga toda la responsabilidad en la Policía».

En esta línea, el inspector manifestó que «si hubiera empleo no habría la misma cantidad de delincuentes». Además remarcó que los funcionarios policiales ganan cuatro mil pesos mensuales. «La Policía debe tener la retribución que merece», señaló.

En la reunión se acordó coordinar acciones para encarar medidas que tiendan a reducir la inseguridad en la zona. Por eso ya se acordaron futuros talleres que traten esta misma problemática desde diferentes ópticas. *

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