"Julio García se ha enojado con retardo, como las bombas de tiempo"

Otra vez la energía

"Uruguay tiene que plantearse profundamente el cambio de su matriz energética, radical y estructuralmente, porque por la vía de la matriz que tenemos hoy estamos yendo con los ojos abiertos hacia un desenlace muy malo para el país." (Danilo Astori, 9 de setiembre de 2005, Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes).

Escrito por: ELEUTERIO FERNANDEZ HUIDOBRO (*)

Jueves 06 de octubre de 2005 | 12:50
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El presidente de la Agrupación UTE, Don Julio García, ha salido vertiginosamente a la prensa contra lo que dije en un reportaje publicado en el semanario “Búsqueda” el pasado 22 de setiembre.

Queda claro que solo lee “Búsqueda” porque lo dicho por mí en ese medio es apenas un refrito rápido de todo lo que he publicado (también los jueves) en la contratapa de LA REPUBLICA.

Es más, creo que lo que he venido escribiendo (incluso acerca de las gerencias de UTE y de Ancap) es para el paladar de García mucho peor que lo dicho en “Búsqueda”. Se ha enojado con retardo. Como las bombas de tiempo.

Tendría una larguísima lista de muy garrafales e impresionantes errores estratégicos cometidos por la alta gerencia hasta ayer nomás para mostrarle que junto con la de Ancap (no olvidar el desastre perpetrado en Argentina) es un escollo para los cambios.

Esto no va dicho con ganas de insultar sino de convencer.

Porque en esas altas órbitas gerenciales (incluida la del Ministerio de Defensa), que vienen desde muy lejos (“algunos vieron pasar el Zepelin”, dije en LA REPUBLICA) con todo lo que ello implica, he encontrado más debate y tolerancia que en Don Julio García quien se enojó porque “digo lo que se me ocurre en los medios de prensa” (que además son “bolazos” según él) en lugar (me ordena) “encausarlas por el ministerio respectivo” y, si tengo objeciones, “con su fuerza política” donde “deberían ser planteadas en la orgánica, acatar la mayoría como cualquier demócrata, o dar un paso al costado”.

En suma: García me reclama “¡guardar silencio!” y supone equivocadamente que no he planteado lo que planteo en el ministerio y en el partido (también lo hice y desde hace años en el Parlamento a la UTE y a la Ancap aunque García tampoco de eso se haya enterado).

Según la ideología de García, tanto en ese caso como en el de estar en minoría debemos acatar o dar un paso al costado. Me parece que todo eso ya lo hemos oído mucho; le faltó agregar “para no darle armas al enemigo”.

Uno de sus mayores enfados es que yo haya dicho “que las empresas y Fucvam instalen sus propios generadores y se desconecten de UTE” porque -alega- “técnica, económica y políticamente es inviable”.

Es evidente que García no sabe que lo afirmado por mí es actualmente técnica, económica y políticamente lo que se está haciendo en todo el planeta menos en la UTE. Aunque para ser coherente debo reconocer que aunque estén en ultraminoría mundial los gerentes de la UTE, y García, capaz que tienen razón.

Además de lo anterior y después de ello, García se manda un gran sermón, muy conocido, en defensa de las empresas públicas y promete seguir bregando por ellas como si yo hubiera dicho algo en contra. Defiende a los gerentes.

Confunde los esquistos cerebrales en materia de energía y estrategia imperantes, con “las empresas públicas”. Forma también eso, parte de una ideología muy conocida: lo que piensan los mandos ES la empresa. Dicho pensamiento logra un hecho físico-químico fantástico: transforma a las personas en parte inseparable del cargo y por lo tanto al sillón en parte de las personas, con lo que éstas quedan inventariadas en la empresa, como las macetas y los edificios… O el sillón. Y termina prefiriendo irse al abismo pero con sillón y todo (o sea con la empresa) antes de aceptar algún riesgo, algún cambio, algún temor a lo desconocido, que ponga en cuestión el confortable statu-quo.

Y justo se le antoja al “casi vicepresidente” venir, con lenguaje obsceno, a romper la calma chicha. ¡No hagan olas!

En ese modo de pensar “defender a las empresas públicas” debe ser siempre por arribita del pantalón (valga la obscenidad).

Afirmo entonces, con pruebas en la mano, que el presidente de la Agrupación UTE es también un inesperado pero formidable arrecife para los cambios.

Para poner un ejemplo del debate que estamos planteando a la luz pública y que por ser estratégico va más allá de ser gobierno o de ser oposición, sindicalista o político, porque es un tema nacional, tenemos a la vista el importantísimo trabajo recién realizado (agosto de 2005) por la Dirección Nacional de Energía del Ministerio correspondiente (“Sector energético en Uruguay. Diagnóstico y perspectivas”) y dado a conocimiento público (a García no le debe gustar eso).

En él, y de entrada (página 11) se afirma “en principio la existencia de reservas de petróleo serían suficientes para abastecer su demanda más allá del año 2030″.

Y respecto a las fuentes renovables “que su uso crecerá en Europa Occidental y los Estados Unidos de América donde existen subsidios…”

La primera afirmación es la que a nivel internacional sustenta la Agencia Internacional de Energía y otras fuentes.

Pero se omite decir que contra ella se han levantado desde fines de la década de los noventa una serie demasiado grande de cuestionadores de alta autoridad técnica a quienes la práctica les viene dando la razón hasta ahora.

Estos afirmaron que las reservas reales llegarían a su tope veinte años antes (en el 2010) y que por lo tanto los precios comenzarían a dispararse. Sucedió lo que anunciaron.

Se omite la mitad del debate mundial. Se omite entrar en ese debate. Se toma partido por una de las dos posturas que crecientemente se enfrentan en la cuestión estratégica.

No es poca cosa, si el problema será en el 2030 podemos diseñar una estrategia. Si se produce en el 2010 se está produciendo ya y por lo tanto la estrategia debe ser distinta.

Entre ambas posturas hay muchas que colocan ese plazo (el tope) entre el 2010 y el 2030. Ninguna sueña con más.

Incluso aceptando la del 2030 el plazo es bien poco.

Venezuela acaba de reiterar esta mismísima semana que se acabó (y algo saben de petróleo): es parte de quienes están en la “línea” 2010.

¿Puede la UTE y puede Ancap y puede el Ministerio fijar estrategia sobre ese error de apreciación? ¿Puede incluso correr el riesgo de apostar al más cómodo de los pronósticos?

Ahí, radican las discrepancias.

Ya lo dijimos anteriormente: según la visión que se tenga será la estrategia que se proponga. Y el énfasis que en ella se ponga.

Entonces, si se cree en el 2030, puede afirmarse que las energías alternativas solo crecerán con subsidio en EEUU y Europa.

A nuestro juicio crecerán y deberán crecer obviamente con subsidio (como la forestación) en todos aquellos países que como EEUU, Europa y Uruguay son petróleo dependientes a niveles críticos.

Incluso las “Metas que se plantea el MIEM para desarrollar la Política Energética” con ser todas ellas correctas (páginas 7 y 8 de la obra citada) omiten, nada menos, tratar de obtener la mayor independencia posible.

Y es lógico: quien cree que hay petróleo abundante hasta el 2030 no cree que mañana, luego de disparada la guerra de precios, se dispare la de suministro y por lo tanto, a un tan pequeño país en dimensión, puede ser difícil que le llegue el petróleo y que ello puede suceder o arriesga suceder en plazos exiguos.

La palabra “independencia” adquiere, en ese caso, significado energéticamente dramático y la estrategia significado urgente.

En suma, creer en 2030 o en 2010 cambia hasta la percepción de las cosas. Para los partidarios de 2030, los altos precios son a causa de la guerra de Irak. Para los del 2010 la guerra de Irak es a causa de los altos precios previsibles.

De una cosa estoy seguro: EEUU no hace guerras por gusto. *

(*) Senador

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