Cementerios arrasados: el temporal derribó árboles y destruyó panteones centenarios
La caída de árboles durante la tormenta registrada la semana pasada no sólo bloqueó calles y destrozó parques. Los ejemplares también provocaron serios daños en los cinco cementerios municipales de Montevideo: Central, del Buceo, del Cerro, del Paso Molino y del Norte. Sólo esta última necrópolis se salvó de las roturas de sepulcros y panteones; en el resto se registró todo tipo de destrozos.
El cementerio Central (avenida Gonzalo Ramírez 1302), declarado Monumento Histórico, fue uno de los más perjudicados. Se cayeron unos cincuenta árboles sobre sepulcros, panteones familiares y capillas que datan de 1835, año en que se inauguró el cementerio, dijo el capataz de la necrópolis Washington Inzúa. «Este lugar es muy rico en arte y el temporal destruyó mármoles de carrara, obras de arte gótico y construcciones de un valor patrimonial irremplazable», detalló.
Hasta ayer se contabilizaron treinta panteones y sepulcros dañados, pero como aún queda mucho follaje por despejar Inzúa calculó que el número llegará a unos cincuenta. Una empresa está sacando los árboles caídos y limpiando los distintos sectores, y se estima que los trabajos llevarán entre 15 y 20 días. Por eso Inzúa se lamenta: «En el Día del Patrimonio, este cementerio es visitado por ciudadanos y turistas. Es una pena que se haya perdido tanto valor».
Inzúa trabaja en cementerios desde hace 27 años y «nunca» vio destrozos de estas dimensiones. Además el capataz teme por una nueva destrucción en caso de producirse una futura tormenta. «Hay unos 30 ejemplares que quedaron flojos y torcidos. Y eso es lo que más me preocupa en este momento. Después que saquen los que aún están tirados voy a pedir que derriben los que quedaron en mal estado».
En el cementerio del Buceo (avenida General Rivera 3934) también fueron derribados unos cincuenta árboles, algunos sobre panteones y otros sobre las calles que bordean a la necrópolis. De hecho, en principio no se permitía el acceso al cementerio por la puerta principal por los ejemplares que quedaron bloqueando la entrada.
Roberto Lato, encargado del cementerio, dijo ayer que se provocaron daños en mármoles de panteones y que los dueños de los panteones afectados se van enterando a medida que visitan a su familiar fallecido. «La Intendencia está trabajando para despejar el arbolado derrumbado. Y calculamos en una semana va a estar todo normalizado».
«Panteones deshechos»
Desde el cementerio del Paso Molino informaron ayer a este diario que «hay panteones deshechos». Todavía permanecen caídos los veinte ejemplares arrasados por el temporal de la semana pasada, por eso los trabajadores aún no pudieron hacer una evaluación de la magnitud de los daños. «No vamos a saber hasta que vengan las cuadrillas a despejar las zonas afectadas», dijo un empleado que pidió reserva de su nombre. Este trabajador contó que el 25 de agosto la administración decidió extraer excepcionalmente un árbol caído de un panteón familiar para realizar una inhumación.
«La familia se movió y logró que se sacara ese ejemplar», sostuvo. El cementerio tiene bastantes árboles, pero desde allí dijeron que nunca una tormenta causó «tanto desastre como la del 23 de agosto pasado».
Unos treinta árboles se cayeron en el cementerio del Cerro (Bulgaria 3945), y según señalaron, «hay unas cuantas sepulturas rotas». El sector de panteones no fue arrasado por la tormenta sino que sólo se produjeron problemas en los sepulcros de material. Las cuadrillas se encuentran trabajando en el lugar y se calcula que estarán allí alrededor de una semana más. En tanto, en cementerio del Norte (avenida Burgues 4259) fueron derribados 45 árboles por el viento, pero no hubo ningún daño porque cayeron en sectores despejados, indicó ayer el director de Necrópolis de la Intendencia, Carlos Santana.
¿Quién asume los costos de los daños?
Para Santana, lo sucedido en los cementerios municipales fue «una paliza impresionante porque los ejemplares están amontonados entonces cada uno que caía arrastraba a los otros».
El director de Necrópolis dijo que «en este momento y por unos días más se están sacando los árboles que obstruyen calles y sepulturas, y luego se hará una evaluación general de los daños».
¿Quién debe asumir los costos de los destrozos provocados en sepulcros y panteones, los familiares o el Estado? le preguntó este diario a Santana.
«El reglamento establece que el mantenimiento de las sepulturas corre por cuenta de los familiares. Pero no sé qué decisión política tomará la Intendencia luego de estos hechos puntuales», opinó. El director municipal afirmó que las cinco necrópolis están funcionamiento actualmente, aunque en la mayoría haya algu nas complicaciones. En cuanto a los ejemplares que están flojos, manifestó que su futuro dependerá de la evaluación que hagan los ingenieros agrónomos. *
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