"Hasta que no se encuentra la persona ausente se sigue buscando"
El Departamento de Registro y Búsqueda de personas ausentes del Ministerio de Interior, creado el 20 de setiembre de 2004, está a cargo del comisario psicólogo Robert Parrado.
Los objetivos
El registro de personas ausentes y la investigación de las situaciones denunciadas tienen por finalidad ubicar y verificar el paradero estableciendo los contactos del caso.
El comisario Parrado, actualmente a cargo de dirigir, coordinar, ejecutar y responder por las funciones encomendadas, establece además la coordinación con las restantes dependencias del Ministerio del Interior, del Ministerio Público y Fiscal y Poder Judicial, integrando a la sociedad civil y medios de comunicación en esta misión.
Mediante técnicas documentarias que establezcan las causas y condiciones en que se produce la ausencia, se generan los indicadores de probabilidad entre voluntarias o involuntarias.
Se propone a las autoridades metodologías y procedimientos de abordaje asimilables al rol de una policía científica social. Se proponen acuerdos y convenios con instituciones públicas y privadas a nivel nacional e internacional que por su naturaleza estén llamadas a participar en los procesos afines a esta propuesta.
Se definen así las estrategias comunicacionales que permitan un abordaje integral del proceso de búsqueda contribuyendo al análisis e investigación de los casos.
El impulso de las familias
El comisario psicólogo Robert Parrado señala que el Departamento de Registro y Búsqueda de personas ausentes fue creado por «el esfuerzo y peregrinaje de las familias víctimas de ausencia que plantearon innumerables veces el dolor de su situación a las autoridades ministeriales».
El fenómeno de la ausencia de personas «casi no había sido abordado», según Parrado y que «si bien fue parte de la práctica habitual o tradicional de la operativa policial, los familiares se quejaban de que pasaba el tiempo y las prioridades de búsqueda se olvidan».
Se comenzó a preparar un plan de búsqueda sistemática «con criterios técnico profesionales vinculando la psicología, la semiótica, el derecho, la criminología y la victimología, que originó el Protocolo de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes», relata el jerarca policial que enfatiza en que «hasta que no se encuentra la persona ausente se sigue buscando, no importa el tiempo de su ausencia».
Según el jerarca «el sufrimiento de las familias era poco comprendido y decidimos encarar esta tarea con sentido humanista, mientras dura la búsqueda somos parte de tu sentir y juntos generamos las estrategias para el mejor logro»
«El Estado debe cumplir con los mandatos legales vigentes en relación a la protección de sus ciudadanos, es por esto que creo que afecta la dignidad de nuestra sociedad el no saber dónde está un ser querido, incertidumbre que agobia hasta saber si está vivo o muerto», afirma el comisario.
El futuro inmediato
Se promueve una legislación específica que «obligue a organismos públicos y privados a responder en tiempos sumarios requerimientos de esta dependencia policial para ubicar, proteger a quienes por diversas razones no se les encuentra en sus lugares habituales y se presume que sus derechos pueden estar siendo vulnerados o existen circunstancias presuntamente ilícitas en la génesis de la ausencia» a la vez que planifica «una red internacional de instituciones afines para el logro de un mejor resultado y minimizar el interés de un potencial agresor vinculado a este flagelo, así como un alto impacto en la comunidad internacional para mejorar la búsqueda» Parrado dice que no tiene aún «un programa de computadora que muestre el envejecimiento por medio de la imagen de la persona buscada para mostrar el aspecto que puede tener la persona buscada, hoy» y falta la «comunicación de las denuncias de ausencia al nuestro Departamento para poder verificar e incorporar al protocolo las mismas».
«Ante situaciones de ausencia o desaparición, debemos disponer de los perfiles criminales y retroproyecciones biográficas pre absentis del caso, como insumo preceptivo transformándose en una línea de acción más para el investigador», relata Parrado y anticipa que su personal debe acceder a la «alta especialización con equipos que actúen a nivel local para evitar que los indicios psico-sociales que surjan de la ausencia coadyuven a una futura búsqueda».
Estos equipos interdisciplinarios son para «la integración no reduccionista de los saberes que se acumulen», y reclama «generar un intercambio académico permanente que permita entender la lógica de la ausencia de una persona que escapa a las reglas del saber popular, donde se vincule las diversas experiencias a nivel internacional, a las que se les deben incorporar obviamente los insumos tecnológicos acordes para la labor». *
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