Llamadas al Director
¿Así íbamos a mejorar?
Señor Director
En términos baratos, como se lo merecen los intendentes de Montevideo, le digo que no tiene gollete que la temporada de ópera se haga en una sala de Rondeau y Colonia, en la sala dos del Plaza y se haya gastado la plata del pueblo como se gastó, 14 millones de dólares en el Teatro Solís y que no esté disponible para la ópera, donde la orquesta sinfónica queda apretada como piojo en costura. Es una verdadera vergüenza que no se disponga del Solís para la ópera y lo pongan para que vayan murgas o cualquier cantor o guitarrista con música de protesta. Eso no tiene gollete, lo mismo que haberle hecho el homenaje a Piero Gamba en el Teatro El Galpón. ¿En dónde estamos? ¿Este es el cambio que tuvimos? La vergüenza de todos los uruguayos. No puede ser que estemos en esas condiciones. La mujer que hace 52 años que vende flores, que vende rosas en la calle Sarandí a una cuadra de la Plaza Independencia, la intendencia hace años que le está prometiendo un kiosco y no se lo hace. ¿Esos son los que miran por el pueblo? ¡Jah! Miran por el pueblo pa’ degollarlos y pa’ vivir mejor ellos. Gracias.
Teléfono: 9019…
El Director: Le doy la bienvenida, amiga lectora, y le deseo una feliz rentrée. Los lectores la estaban extrañando, e incluso hubo algunos que llamaron pidiendo que volvieran sus diatribas contra la izquierda. Me alegra contarla de nuevo entre los animadores del diario plural: una dosis de humor diario que a todos reconforta.
No hay ajuste fiscal pero hay recorte de gastos
Señor Director:
A mí me gustaría que algún periodista del diario le hiciera algún reportaje a Astori, porque él dijo que no había ajuste fiscal, pero si no hay ajuste fiscal, hay recorte de gastos. Entonces no es lo que prometieron cuando agarraron el gobierno. Dijeron: «Que paguen más los que tienen más y menos los que tienen menos». Porque al no haber más entradas porque no van a cobrar más impuestos, no van a tener más ingresos, van a tener que recortar los gastos porque al Fondo Monetario van a tener que pagarle la deuda. ¿Qué significa esto? Que el pobre se ve perjudicado, porque menos escuelas, menos hospitales, menos remiendos en los hospitales, liceos, menos aumentos de sueldo. Y otra cosa me gustaría que le preguntaran, por qué el aumento a las jubilaciones es así parejo para todos, porque no puede ser que una persona que gana cincuenta mil pesos cobre cincuenta y un mil con el aumento y es casi indecente porque le está sacando la comida a un pobre, es casi un delincuente. Ahora el que cobra cinco mil está cobrando cinco mil doscientos. Entonces, lo que prometió él fue: «Vamos a hacer que el que tiene más pague más y el que tiene menos esté mejor». Pero por lo que se ve, el peso va a caer otra vez sobre la clase trabajadora, y el empresario y la clase alta van en coche.
Teléfono: 0563…
El Director: Cumplo con publicar su llamada, estimado lector. Creo que todos debemos comprender que la situación heredada no permite realizar los cambios prometidos con la premura que todos desearíamos. Creo, asimismo, que no es poca cosa tener un presupuesto sin ajuste fiscal después de varios gobiernos que no sólo cerraron los grifos para inversiones y mejoras salariales sino que, además, impusieron más gravámenes a la población trabajadora. Me consta, por otra parte, que el equipo económico está metido de lleno en el estudio de cómo llevar a la práctica la reforma impositiva que permitirá –entonces sí, con un impuesto a la renta de las personas físicas– hacer realidad la consigna de que pague más el que tiene más y menos el que tiene menos.
Tengo miedo del encuentro… con «El Corto»
Señor Director:
Días pasados me comuniqué con usted para ponerlo al tanto de las situaciones de caos que nuestro querido diario LA REPUBLICA está generando, a partir de la Columna Amarilla del Corto.
Me explico: Esta marginada de la última página, siempre llegó como un bálsamo para mitigar la difícil jornada de hoy en día de cualquier ciudadano sin distinción de humores.
Pero desde que últimamente los quilates en la impronta de «El Corto» han ido en aumento, está haciendo estrago y esto fue lo que quise advertirle. Que pusiera las bardas en remojo y abriera el ojo, porque lo pueden llamar a responsabilidad. A modo de pandemia, la Columna insufla un halo de aquelarre en su entorno que distorsiona todo.
De mi anterior denuncia, valoro que sus escribas hayan respetado la sintaxis y errores ortográficos sin emprolijarlos, pero lo que no admito es la indiscreción de revelar mis datos filiatorios. Era obvia su confidencialidad, debió haberla preservado, creo que merecía el anonimato. Usted me ha delatado. Sería un hecho menor si no fuera el de exponerme a aparecer en las páginas policiales; porque ahora con su imprudencia, ¿Con qué tranquilidad puedo salir a la calle, sabiendo que en cualquier esquina El Corto me puede ajustar las cuentas? No obstante, reciba usted mis saludos. Teléfono: 3514…
El Director: En primer lugar estimado lector, no le tenga tanto miedo a «El Corto», que será corto de estatura pero largo de corazón.
En segundo lugar «El Corto» no puede ajustar cuentas por la sencilla razón de que no sabe hacer cuentas y siempre se equivoca en contra de sus intereses.
Y en tercer lugar, no sea atrevido. Yo no soy ningún delator. Si apareció su nombre en la nota que usted envió es porque en ninguna parte de la misiva, ni adelante, ni al costado, ni al final hay indicación alguna de preservar su identidad, tal como hacen todos los lectores que se amparan en ese derecho.
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